Detectar lo que ocurre bajo una carretera o una vía férrea no siempre es sencillo. El suelo puede esconder túneles, cavidades, obras antiguas, espacios vacíos o estructuras clandestinas que no se ven desde la superficie.

El problema es que muchas tecnologías tradicionales tienen límites. El radar de penetración terrestre, los estudios sísmicos o la resistividad eléctrica pueden fallar en suelos arcillosos, ambientes complejos o estructuras profundas.

Por eso llamó la atención un experimento del Oak Ridge National Laboratory, en Estados Unidos. Sus investigadores probaron una técnica acústica que envía sonido desde perforaciones subterráneas y mide en la superficie cómo esas ondas interactúan con un túnel oculto.

Cómo las señales acústicas pueden revelar túneles ocultos

La idea central fue invertir el enfoque habitual. En vez de enviar señales desde la superficie hacia abajo, el equipo colocó una fuente acústica por debajo del posible túnel y sensores arriba. Según ORNL, esa configuración permitió captar una señal que se pierde cuando la medición se hace solo desde la superficie.

La prueba se realizó con un túnel de acero de unos 40 pies de largo. Foto: estudio ORLN

La prueba se realizó con un túnel de acero de unos 40 pies de largo, instalado a unos 10 pies bajo tierra. Los investigadores colocaron la fuente sonora en perforaciones verticales de hasta 30 pies y distribuyeron geófonos en la superficie para registrar vibraciones antes y después de instalar el túnel.

El resultado fue una señal subarmónica: una respuesta de menor frecuencia producida cuando las ondas de sonido se difractan, es decir, se doblan alrededor del túnel. Lo importante es que esa señal apareció de forma consistente en las pruebas realizadas con el túnel instalado, cuando el sonido venía desde abajo.

El avance no significa que ya exista una “radiografía” perfecta del subsuelo. El método todavía debe probarse en distintos tipos de suelo, profundidades y escenarios reales. Pero sí ofrece un mecanismo nuevo para detectar estructuras artificiales enterradas.

Su utilidad potencial es amplia. Túneles o vacíos ocultos pueden comprometer la estabilidad del terreno bajo rutas, ferrocarriles, instalaciones industriales o infraestructura estratégica. También pueden afectar tareas de seguridad, mantenimiento y planificación urbana.

El túnel fue instalado a unos 10 pies bajo tierra. Foto: estudio ORLN

El estudio técnico, titulado "Mejora de la detección de túneles mediante perfiles acústicos verticales", fue difundido por ORNL y resume la base del experimento. El equipo ahora busca mejorar el análisis de señales y determinar si el método también puede aportar información sobre profundidad o geometría del túnel.

La clave del hallazgo está en mirar el problema desde otra dirección. A veces, para ver lo que está escondido bajo tierra, no alcanza con escuchar desde arriba. Hay que hacer que el subsuelo hable.