Los zócalos son uno de esos elementos de la casa que suelen pasar inadvertidos hasta que empiezan a acumular suciedad. Al estar ubicados en la parte inferior de las paredes, reciben polvo, pelos, marcas de zapatos y pequeñas manchas que pueden hacer que pierdan su aspecto original.

En los modelos blancos, el problema resulta todavía más evidente. La superficie que alguna vez se veía impecable puede adquirir un tono apagado y presentar marcas oscuras, especialmente en los sectores de mayor circulación de la vivienda.

Aunque existen numerosos productos específicos para limpiarlos, no siempre es necesario recurrir a ellos. Un ingrediente que suele estar presente en muchas cocinas puede convertirse en un aliado sencillo para recuperar la apariencia de estas superficies.

El método sencillo para dejarlos limpios y brillantes

Se trata del vinagre blanco destilado, que, utilizado correctamente y diluido en agua, puede ayudar a eliminar polvo, suciedad y marcas sin dejar residuos importantes. Sin embargo, antes de aplicarlo es importante comprobar de qué material están hechos los zócalos y realizar una pequeña prueba.

La especialista en limpieza Jacqueline Stein, propietaria de Home Reimagined, explicó a Southern Living que el vinagre es útil porque ayuda a eliminar suciedad y huellas sin dejar residuos. También recomienda utilizar poca humedad, especialmente cuando los zócalos son de MDF.

Vinagre, agua y a limpiar a fondo.

Cómo realizar la limpieza:

1. Quitar el polvo. Antes de utilizar cualquier líquido, pasar un plumero o un paño de microfibra seco por toda la superficie. Este paso es fundamental para retirar polvo y pelos sueltos y evitar que se conviertan en una pasta al entrar en contacto con el agua.

2. Preparar la mezcla. Colocar en un pulverizador (o en un recipiente pequeño) una taza de agua tibia y una y dos cucharadas de vinagre blanco destilado.

3. Humedecer un paño de microfibra. Sumergirlo en la mezcla y escurrirlo muy bien. El objetivo es que quede húmedo, pero no empapado, ya que el exceso de agua puede perjudicar determinados materiales.

4. Limpiar de arriba hacia abajo. Pasar el paño de forma suave desde el borde superior hasta la parte inferior del zócalo. No hace falta ejercer demasiada presión para eliminar la suciedad cotidiana.

5. Prestar atención a las esquinas. En las ranuras, uniones y rincones donde suele acumularse más suciedad puede utilizarse un cepillo de cerdas suaves o incluso un cepillo de dientes viejo.

6. Tratar manchas más difíciles. En ese caso, la especialista recomienda una solución de vinagre ligeramente más concentrada o un paño húmedo con una pequeña cantidad de detergente para platos. Dejar actuar uno o dos minutos ayudará a aflojar la suciedad antes de retirarla.

7.- Secar de inmediato. Después de limpiar, pasar un paño de microfibra seco por toda la superficie. No es conveniente dejar humedad acumulada, especialmente en zócalos de MDF, porque puede provocar hinchazón, marcas o deterioro.

Vinagre para limpiar los rincones. Foto: Pexels.

Antes de utilizar vinagre en toda la habitación, es importante comprobar el material. La especialista aconseja hacer una prueba en un sector poco visible para asegurarse de que el acabado no reaccione. En superficies de madera sin terminar, enceradas o con pintura dañada, es preferible evitar el vinagre y optar por una solución de jabón suave.

Para mantenerlos en buenas condiciones, Stein recomienda quitarles el polvo una vez al mes y realizar una limpieza más profunda con vinagre cada tres o cuatro meses. En casas con niños, mascotas o mucho tránsito, una limpieza rápida durante la rutina habitual del piso puede evitar que la suciedad se acumule.