Los franceses se han reconciliado con el siglo XVIII, la corte real y la reina María Antonieta. Con una enorme deuda pública, mal humor social y elecciones presidenciales complicadas, Francia se enamora de su pasado y de esa época.

Varias exposiciones están reinterpretando el Ancien Régime como una época de glamour, refinamiento y estilo, un tema tabú hasta ahora en los museos.

Para los revolucionarios, la vida de la alta sociedad en la Francia del siglo XVIII se consideraba degenerada e inmoral, bajo la influencia de una monarquía extravagante, frívola y adúltera.

Un cambio de visión

Es posible que tales opiniones sigan vigentes en la izquierda. Pero gran parte del resto del país está cambiando de parecer, a raíz de la multitud de exposiciones organizadas este año sobre las clases altas del siglo XVIII.

Para los revolucionarios, la vida de la alta sociedad en la Francia del siglo XVIII se consideraba degenerada e inmoral. Foto: Ludovic Marin / AFP

En una notable ruptura con el discurso revolucionario que ha impregnado Francia durante los dos últimos siglos, estas clases están siendo retratadas de forma elogiosa como la fuente del art de vivre (arte de vivir), que impera hoy en día.

El periódico Le Monde afirmó que Francia estaba presa de una "fiebre del siglo XVIII", que no daba señales de finalizar. Algunos comentaristas señalan que esto refleja el actual estancamiento del país, que vuelve la vista hacia una época marcada por la celebración y la creación de tendencias.

La reivindicación de María Antonieta

María Antonieta, la reina de Francia de origen austriaco, ejecutada en 1793 tras un juicio farsa en París, parecía impensable que fuera reivindicada. Aunque en su día fue retratada como un símbolo de ruina, ahora se la aclama como una precursora de los influencers y un icono de la moda.

Recreación de la fiesta de casamiento de María Antonieta en Versalles. Foto: Ludovic Marin / AFP

El Palacio de Fontainebleau, situado a las afueras de la capital —donde ella se alojó en siete ocasiones junto a su marido, el rey Luis XVI—, albergará este otoño una exposición dedicada a la pareja.

La muestra destacará la huella que María Antonieta dejó en el palacio, a través de estancias como el Tocador Turco y el Gran Gabinete de la Reina. La exposición "destaca la obra y el legado de los últimos soberanos del Antiguo Régimen en Fontainebleau", según informó el monumento.

En el Palacio de Versalles

Casi al mismo tiempo, el Palacio de Versalles —residencia de la familia real antes de la Revolución— tiene previsto organizar una exposición para conmemorar el vigésimo aniversario del estreno de la película de culto sobre María Antonieta, dirigida por la cineasta estadounidense Sofia Coppola.

La cineasta estadounidense Sofia Coppola, en 2006, en el estreno de 'Marie Antoinette' en Cannes. Foto: AFP

En su sitio web, el palacio señaló que el filme contribuyó a cambiar la percepción de la reina guillotinada, al retratarla como una "joven que se enfrenta al aislamiento, el aburrimiento y las presiones de la vida cortesana". Coppola transformó a María Antonieta en un "icono cultural", afirmó la institución.

El corsé de la reina ocupó un lugar destacado en una exposición celebrada este año en el Palais Galliera, el museo de la moda de París.

La muestra, titulada "La moda en el siglo XVIII: un legado idealizado", pretendía demostrar que aquella época fue "una etapa clave en la evolución de la imagen femenina, que sigue influyendo en el mundo de la moda y la cultura popular actual". El museo indicó que la moda del siglo XVIII, descartada tras la Revolución, se convirtió en una "fuente de inspiración" a partir de la década de 1830. El corsé de María Antonieta se exhibió por primera vez en 1894, un año después del centenario de su muerte.

El Museo Cognacq-Jay de París, dedicado al siglo XVIII, también organiza este año una exposición sobre la moda femenina de este período.

Francia refinada y prestigiosa

Recreación de la fiesta del casamiento real de María Antonieta y Luis XVI. Foto: Ludovic Marin / AFP

"Durante esta época, Francia se consolidó como un referente esencial de refinamiento y prestigio", afirma el museo en su sitio web. La exposición, titulada "Revelando la feminidad: moda e imagen en el siglo XVIII", presenta tanto prendas de vestir como retratos y pinturas de "fêtes galantes" (fiestas galantes) de artistas como Antoine Watteau.

El Museo de Artes Decorativas (Musée des Arts Décoratifs) de París también se suma a esta tendencia, con una exposición titulada "Un día en el siglo XVIII: crónica de una residencia parisina".

París era "a capital del lujo", según la muestra, y los visitantes de esta exposición inmersiva tienen la oportunidad de presenciar costumbres como los "placeres del aseo matutino", una visita a la biblioteca, la comida principal del día —entre las 14:00 y las 16:00— y un refrigerio posterior en el boudoir.

En una entrevista con el diario regional Ouest France, Pascale Gorguet Ballesteros, comisaria de la exposición del Palais Galliera, señaló que la percepción de la vida en Francia antes de la Revolución ha experimentado cambios drásticos. Odiada por algunos, fue presentada por otros —especialmente en el siglo XIX— como un "paraíso perdido". La comisaria afirmó que, hoy en día, se contempla como un "refugio para cuando todo va mal".