Clément Vandenkerckhove, de 26 años, nació en el año 2000 fruto de la relación que Lorenzo, hermano del actual rey Felipe de Bélgica, mantuvo durante años con Iris Vandenkerkhove, más conocida por su nombre artístico Wendy Van Wanten, modelo, actriz y cantante. Los rumores sobre la paternidad de Lorenzo circulaban desde hacía años.
En 2021 fue el propio Clément quien negó que Lorenzo fuera su padre. En septiembre del año pasado se conoció todo cuando Lorenzo envió un comunicado a la agencia de noticias Belga con un texto que decía: “Por este comunicado reconozco ser el padre biológico de Clément Vandenkerckhove”. Tras aquel comunicado Clément dijo que no buscaba ni títulos ni dinero (nunca le faltó) sino poder tener una relación normal con su padre, con quien ya había tenido largas conversaciones antes de que Lorenzo reconociera que era su hijo.
Todo quedó ahí hasta que este 19 de agosto Lorenzo se sentó ante un funcionario del Registro Civil para hacer oficial aquel reconocimiento. El trámite, además de un padre legal, da a Clément el título de príncipe, aunque no tendrá ni la dotación económica que tienen los miembros de la Familia Real ni un lugar en la línea de sucesión al trono ni se le encargarán funciones oficiales como sí se le encargan a sus primos y hermanos.
Clément, hijo del príncipe Lorenzo de Bélgica.
El nuevo príncipe podrá adoptar el apellido de la Familia Real belga (Saxe-Coburgo), pero ya dijo que por ahora no tiene intención de usarlo y que seguirá su vida con el apellido materno. Lo que sí cambia es que Clément pasa a todos los efectos a ser hijo de Lorenzo en igualdad de condiciones patrimoniales que sus tres hijos legítimos (Louise, Nicolas y Aymeric) y por lo tanto tendrá una parte de la suculenta herencia.
Una saga de escándalos
El reconocimiento de la paternidad de Clément es un capítulo más en la vida llena de escándalos de Lorenzo, el hermano menor del rey y tercer hijo de Alberto II y Paola.
Lorenzo hizo la carrera militar. Estudió en la Real Academia Militar, ingresó en la Marina y llegó a especializarse como buceador y como piloto de helicóptero. Pero con los años empezó a ser el ‘enfant terrible’ del a Familia Real, el príncipe rebelde, el incomprendido, casi el revoltoso. Y no sólo por su disoluta vida sentimental.
El rey Felipe de Bélgica, hermano del príncipe Lorenzo. Foto: AFP
A finales de los años 90 compró una lujosa residencia, Villa Clémentine. Las obras de renovación fueron financiadas con fondos desviados de la Marina belga. Fue el primer gran escándalo. Lorenzo escapó a la Justicia, pero no varios altos cargos militares relacionados con su entorno. Sí tuvo que comparecer como testigo.
Lorenzo nunca entendió que su papel era el de ser un miembro pasivo de la Familia Real. Se involucró en iniciativas de defensa del medio ambiente e incluso llegó a usar sus contactos para lanzar proyectos empresariales que quedaron en nada. Incluso en países autoritarios como la Libia de Muammar Kadafi. En 2008 su organización medioambiental firmó un acuerdo con la dictadura libia para lanzar un proyecto contra la desertificación.
A la muerte de Kadafi el proyecto se hundió y Lorenzo intentó que el gobierno libio le devolviera la inversión. Algo que nunca consiguió.
El caso se fue complicando después de que Lorenzo pidiera una indemnización de 37 millones de euros que, con intereses, se iba hasta los 50 millones. El fondo soberano libio decidió en 2023 acudir a la Justicia para denunciar penalmente a Lorenzo por fraude y extorsión. Lorenzo nunca fue condenado por fraude, pero la disputa, en tribunales de arbitraje, sigue viva.
Lorenzo, un príncipe díscolo en Bélgica. Foto: AFP
En 2017 Lorenzo decidió acudir a una recepción en la Embajada china en Bruselas vestido con uniforme militar sin haber obtenido la preceptiva autorización del Gobierno para aceptar la invitación.
El gobierno reaccionó reduciendo un 15% la asignación económica de Lorenzo, que protestó públicamente sin entender que las actividades diplomáticas de los miembros de la Familia Real sólo son legales cuando son organizadas por el Gobierno.
Lorenzo, que a sus 62 años ya no es un adolescente mimoso, decidió el año pasado acudir a los tribunales para poner una demanda para obtener acceso al sistema de Seguridad Social belga. Perdió la demanda.
La historia de Clément y Lorenzo tiene el antecedente de su padre Alberto II y Delphine Boël, hermanastra de Lorenzo y del rey Felipe. Boël nació en 1968 de la relación de Alberto II con la baronesa Sybille de Selys Longchamps. Durante décadas Alberto negó la paternidad hasta que después de una larga batalla judicial, Delphine fue reconocida como hija de Alberto II en 2020.
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