Las fuerzas armadas de Corea del Sur y de Estados Unidos confirmaron este miércoles que estaban reduciendo de forma considerable sus maniobras conjuntas, días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara el recorte en un aparente intento por retomar el contacto con el líder norcoreano, Kim Jong-un.

Trump ordenó el lunes al jefe del Pentágono “reducir sustancialmente” las maniobras militares Ulchi Escudo de Libertad con Corea del Sur, poco antes del inicio del primero de 11 días de ejercicios conjuntos. El mandatario estadounidense citó lo que describió como una "buena relación" con Kim y la negativa surcoreana a brindar apoyo a Estados Unidos en su guerra contra Irán.

Funcionarios surcoreanos dijeron que el sorpresivo anuncio de Trump se produjo sin previo aviso, desconcertando a muchas personas en el país asiático y generando preocupaciones sobre la preparación de la defensa conjunta.

El ejército surcoreano dijo el miércoles que los aliados acordaron ajustar la duración y la escala de los ejercicios a petición de Estados Unidos. Indicó que las maniobras ya iniciadas concluirán el viernes, y no el 27 de agosto como se tenía previsto en un principio. Añadió que también acordaron reducir la escala de algunas maniobras conjuntas sobre el terreno.

El Pentágono dijo que continuaría con "el entrenamiento que mejora la capacidad táctica”, pero que ciertos eventos habían sido cancelados o convertidos en simulaciones. “Estos ajustes preservan la preparación esencial y los objetivos de entrenamiento. No habrá degradación de los objetivos de entrenamiento de Estados Unidos”, dijo un comunicado del Pentágono.

Donald Trump, en su encuentro con el líder norcoreano Kim Jong-un en una isla de Singapur, en junio de 2018. Foto: AP

Temores sobre la preparación militar

Muchos expertos aseguran que la decisión de Trump amenaza con perjudicar la postura defensiva conjunta de Estados Unidos y Corea del Sur y, eventualmente, debilitar una alianza que se ha mantenido durante décadas.

Una reducción o suspensión de los ejercicios militares importa porque los comandantes cambian periódicamente. Una suspensión de un año de las maniobras significaría que comandantes no familiarizados con los procedimientos de los ejercicios no participarían hasta que se reanuden, según Yang Uk, analista del Instituto Asan de Estudios de Políticas, en Seúl.

Las maniobras de Ulchi Escudo de Libertad son, en términos generales, un ejercicio de puesto de mando simulado por computadora con el objetivo de perfeccionar la capacidad de ambas naciones para hacer frente a posibles amenazas de seguridad regional, como una agresión norcoreana. Los dos países suelen realizar maniobras sobre el terreno durante el periodo del ejercicio de puesto de mando.

Las maniobras, así como un ejercicio similar que se realiza durante la primavera, son un pilar central de la alianza entre Estados Unidos y Corea del Sur, que se remonta a la Guerra de Corea de 1950-53. Pero también es una añeja fuente de tensiones con Corea del Norte, que ha calificado los ejercicios como un ensayo para una invasión y ha respondido con provocadoras pruebas de misiles. Días antes de que comenzaran las maniobras de este mes, Corea del Norte lanzó dos misiles balísticos al mar.

En un principio, las maniobras de este mes iban a celebrarse en dos fases que simulaban ataques norcoreanos: una primera parte, hasta este viernes, centrada en operaciones defensivas, y una segunda parte, hasta el 27 de agosto, para practicar operaciones de contraofensiva. Corea del Norte es muy susceptible a los ejercicios de contraofensiva, según medios surcoreanos.

Corea del Norte promete responder a las maniobras entre su vecino del sur y EE.UU.

Corea del Norte no ha respondido a las aperturas de Trump. Pero horas antes el miércoles, la organización estatal Agencia Central de Noticias de Corea (ACNC) publicó un comentario que arremetía contra las maniobras militares conjuntas, que calificó de “frenéticas” y “extremadamente peligrosas”, prometiendo frustrar por completo las hostilidades de sus adversarios.

“La peligrosa escalada de las maniobras de guerra organizadas por Estados Unidos y sus fuerzas vasallas plantean una amenaza más grave para los derechos de seguridad” de Corea del Norte, publicó la agencia. “Nuestro ejercicio de su derecho a la autodefensa continuará para neutralizar por completo la amenaza militar de los enemigos”, agregó.

Soldados surcoreanos, en los ejercicios militares anuales con EE.UU., en Seúl. Foto: AP

Muchos expertos señalaron que Kim, ahora envalentonado por el avance de su programa nuclear y una creciente cooperación militar con Rusia, probablemente no aceptará la propuesta de Trump para retomar conversaciones en el corto plazo, a menos que se le prometan mayores concesiones. En respuesta a un acercamiento previo de Trump, el líder norcoreano insinuó el año pasado que podría volver a las conversaciones, pero únicamente después de que Washington deje de lado sus exigencias de una desnuclearización norcoreana como condición para dar inicio a las labores diplomáticas.

Trump y Kim se reunieron tres veces entre 2018 y 2019, pero las labores diplomáticas finalmente se vinieron abajo debido a las disputas relacionadas con las demandas de Corea del Norte de un amplio alivio de sanciones a cambio de pasos limitados de desnuclearización.

La postura de Corea del Sur

El lunes, la oficina del presidente surcoreano Lee Jae Myung expresó esperanzas de que una “relación amistosa” entre Trump y Kim conduzca a un “diálogo significativo” entre sus países para promover la paz en la península coreana. Lee es un progresista que quiere mejores lazos con Corea del Norte.

Pero el comunicado de su oficina provocó una fuerte reacción de los conservadores, quienes alegaron que el gobierno de Lee estaba priorizando la reanudación de la diplomacia Kim-Trump por encima de las preocupaciones de seguridad causadas por la medida de Trump.

La medida de Trump podría ser un mensaje a Seúl sobre Irán. En su publicación en redes sociales, Trump dijo que las maniobras no sólo son costosas, sino que “envían una señal que es totalmente inapropiada y hostil” a Corea del Norte, que, según él, “no ha sido amenazante y ha sido respetuosa” durante su tiempo en la Casa Blanca. Trump dijo que le preguntó a Lee si Corea del Sur se uniría a Estados Unidos en la “desnuclearización” de Irán, “y dijeron: ‘¡No, gracias!’”.

En audiencias parlamentarias separadas el miércoles, el ministro surcoreano de Exteriores, Cho Hyun, y el ministro de Defensa, Ahn Gyu-back, dijeron que ni funcionarios surcoreanos ni estadounidenses fueron informados de la medida de Trump antes de su publicación en redes sociales.

Algunos expertos dicen que el recorte de Trump a las maniobras probablemente estuvo más diseñado para presionar a Corea del Sur para que le brinde un apoyo sustancial en la guerra contra Irán que para acercarse a Corea del Norte.

“El mensaje de Trump es que si no cooperan con nosotros sobre Irán, nosotros tampoco cooperamos con ustedes” en las maniobras, dijo Yang, el analista. “Es como si le estuviera pidiendo a Corea del Sur que muestre que le está ayudando sobre Irán” tomando medidas como enviar buques de guerra o reforzar las defensas antimisiles en algunas zonas.

Funcionarios surcoreanos dijeron que Corea del Sur y Estados Unidos están discutiendo estrechamente contribuciones prácticas y militares que Corea del Sur puede hacer para ayudar a restablecer la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.

Fuente: AP