Ucrania y Rusia intentan hacerse el mayor daño económico posible. Moscú lleva días intensificando sus ataques contra los puertos de Odessa, Chornomorsk y Pivdenny, salidas naturales de las exportaciones de granos ucranianos. El país es el principal productor europeo y uno de los mayores exportadores mundiales de trigo, maíz y aceite de girasol. Antes de la guerra, casi el 90% de sus exportaciones agropecuarias salían al exterior a través del Mar Negro.

En 2023 Kiev logró, gracias a la cooperación turca y a Naciones Unidas, que se permitiera salir a esos buques por un corredor seguro. Ahora Rusia viola aquel acuerdo y recrudece sus ataques. El pacto se rompió oficialmente poco después, pero todas las partes siguieron respetándolo en la práctica. Durante 2024 y 2025 la mayor parte del grano ucraniano salió por esa vía, con los ucranianos dando protección a buques nacionales y extranjeros durante un tramo de la navegación hacia los estrechos turcos. Turquía aseguraba la otra parte.

Los ataques rusos, con misiles y drones, obligaron en los últimos días a suspender varias veces las operaciones en los puertos ucranianos y a paralizar la exportación de granos. El país, en plena temporada de cosechas, reduce así drásticamente su capacidad de exportación. Las vías alternativas, principalmente por carretera y ferrocarril hacia Europa, son insuficientes para llevar todo lo que llevaban los buques.

El ministro de Agricultura ucraniano, Taras Vysotskyi, dijo, según varios cables de agencias, que más de 30 millones de toneladas de cereales y oleaginosas podrían quedarse sin exportar.

Un campo en llamas tras un ataque con un drone ruso en la región de Járkov, Ucrania. Foto: AP

Pérdidas millonarias

El país sufre económicamente por la reducción de la entrada de divisas y la parálisis de sus productores. El gobierno estima que las pérdidas se acercan ya a 3.000 millones de dólares. Además, organismos internacionales advierten que la reducción de las exportaciones tendrá efectos económicos graves en muchos países en desarrollo, porque habrá menos grano en los mercados internacionales y eso, además de provocar desabastecimiento, provocará también subidas de precios.

La mayor parte del grano ucraniano va a países de África, Oriente Medio y Asia. Rusia parece haber elegido el momento en que más daño económico podía hacer a Ucrania porque es época de cosecha.

El daño es también interno. Los agricultores ucranianos están vendiendo sus cosechas con descuentos que superan el 30% porque los precios, al incrementar la cantidad de grano sin exportar y que termina en el mercado nacional, están hundidos. El presidente Volodimir Zelenski anunció a principios de esta semana un paquete de ayudas financieras para los productores afectados.

Semillas de girasol quemadas en un campo en Ucrania, tras un ataque de Rusia. Foto: REUTERS

Aumento en los precios

Desde Bruselas la Unión Europea mira más allá y teme que vuelva a pasar como en 2022, cuando la interrupción de las exportaciones meses después de iniciarse la guerra provocó subidas de precios en los mercados globales. Ahora la situación será incluso peor de alargarse el bloqueo porque otras regiones cerealeras en el mundo están sufriendo graves sequías que harán que sus cosechas sean menores este año.

Los países que pueden pasarlo peor si esta “guerra del grano” arrecia son algunos del norte de África, como Túnez, Marruecos y sobre todo Egipto. También países en desarrollo de Oriente Medio, como Siria, Jordania o Iraq.

Además, los ataques rusos dañan indirectamente a sus propias exportaciones, porque Moscú también exporta grano a mercados mundiales a través de sus propios puertos en el Mar Negro. La inestabilidad en esas aguas daña también a sus exportadores.

Mientras, Ucrania lanza desde mediados de julio una repetida campaña de ataques con drones contra centros de logística y almacenes de ‘Wildberries’, una especie de Amazon ruso. La empresa, que tiene decenas de miles de proveedores que ahora no pueden vender, ha perdido ya en esos ataques una quinta parte de sus instalaciones. La idea de Kiev es que debe hacer que los rusos paguen en sus propias carnes los efectos económicos de la guerra.