LONDRES — Los gigantescos incendios forestales en Francia y España son los más grandes registrados en esos países y, con aproximadamente 40 mil hectáreas cada uno, son más grandes que todos los incendios forestales del año pasado en el oeste de Estados Unidos, excepto seis.
Diversos estudios han demostrado que el calentamiento global está impulsando el reciente aumento de incendios forestales de gran magnitud y rápida propagación en el sur de Europa, que generan sus propios fenómenos meteorológicos y pueden ser prácticamente imposibles de extinguir.
Sin embargo, los expertos señalan que existe otro factor detrás de estos grandes incendios en el continente, uno que tiene su origen en cambios sociales que podrían ser difíciles de revertir.
En algunas zonas de Europa, un cambio generacional que ha alejado a las familias de la agricultura ha sustituido los mosaicos de pastos y campos arados por vegetación salvaje que arde intensamente durante veranos calurosos y secos como este.
Humo de un incendio forestal que ardía el martes al oeste de Burdeos, en Francia. Foto Philippe López/Agence France-Presse
“Hay que tener en cuenta el cambio climático, pero los cambios sociales también son muy importantes”, afirmó Emilio Chuvieco, profesor de geografía de la Universidad de Alcalá (España).
“No existen soluciones sencillas para los grandes problemas”.
Un informe reciente de la Real Academia de Ingeniería de España describió la situación en términos más crudos:
el país, según el informe, se encuentra en una "nueva era de megaincendios".
“La larga historia de los incendios en la Tierra nos demuestra que no podemos eliminarlos”, señala el informe.
“En cambio, debemos aprender a coexistir con ellos”.
Las emisiones industriales están calentando el planeta a niveles sin precedentes en la historia moderna y generando condiciones de sequía que propician incendios en bosques y praderas.
En muchas regiones, esto ha dado lugar a incendios forestales colosales que destruyen viviendas, devastan ecosistemas y levantan columnas de humo que se extienden a miles de kilómetros de distancia.
“Estamos presenciando incendios más extremos en todo el mundo”, afirmó Jennifer K. Balch, profesora de geografía en la Universidad de Colorado Boulder.
“Básicamente, al calentar nuestro clima, hemos creado las condiciones propicias para incendios más intensos, extensos y de rápida propagación”.
En Canadá, la superficie total afectada por los incendios en 2023 fue siete veces superior al promedio histórico.
En Brasil, los incendios de 2024 arrasaron una zona de la selva amazónica del tamaño aproximado de Bélgica.
En California, nueve de los diez incendios forestales más grandes registrados en el estado ocurrieron en la última década.
En el sur de Europa, el reciente aumento de los incendios forestales graves resulta aún más llamativo tras casi tres décadas en las que la cantidad de terreno quemado por incendios forestales cada año disminuyó en general.
Tras una serie de devastadores incendios a finales de los años 80 y principios de los 90, España y Francia intensificaron sus esfuerzos para prevenir y extinguir los incendios forestales.
Capacitaron a los bomberos y modernizaron los aviones de extinción.
Asimismo, emprendieron campañas de sensibilización pública y reforzaron la colaboración internacional para la gestión de incendios forestales.
Efectos
Sin embargo, en los últimos años, el rápido calentamiento y la sequía parecen haber superado la eficacia de esas medidas.
En algunos lugares, el éxito de los bomberos al extinguir pequeños incendios incluso pudo haber propiciado la aparición de otros de mayor envergadura, al provocar que la vegetación se acumulara y creciera densamente.
“El éxito de las medidas de extinción de hoy aumenta las probabilidades de que se produzcan incendios mayores mañana”, afirmó Park Williams, profesor de geografía en la UCLA.
En España, otro motivo del resurgimiento de los incendios forestales es la despoblación del campo, según Chuvieco.
Ya no están las personas que antes trabajaban la tierra.
Sin ellas, los arbustos, la hierba y los árboles han crecido descontroladamente y se han entrelazado, lo que permite que los incendios forestales se propaguen con facilidad.
Chuvieco afirmó que introducir más cabras y ovejas para que pasten en antiguos prados podría ser parte de la solución para España.
«Pero se necesita gente que cuide de las cabras», añadió.
Y, a medida que la población rural española envejece, «no hay mucha gente».
Los gobiernos europeos disponen de opciones para incentivar una gestión más responsable de la tierra, afirmó Tiago Oliveira, investigador en gobernanza forestal y de incendios forestales de la Universidad de Lisboa.
Pueden ayudar a atraer financiación privada para proyectos de restauración forestal mediante nuevos instrumentos financieros.
También pueden crear incentivos para la recuperación de tierras de pastoreo, promoviendo el consumo de quesos y carnes locales.
A medida que los incendios se agravan, más personas se beneficiarán de estas iniciativas, afirmó Oliveira.
«Los habitantes de las ciudades no quieren sufrir por el humo», añadió.
Además, muchos residentes urbanos mantienen vínculos familiares con el campo y desean que se cuide.
Aun así, para los funcionarios electos resulta muy tentador responder a los incendios forestales gastando más en aviones y otros "juguetes", afirmó Oliveira.
En días calurosos y ventosos, cuando un incendio gigante está en su máxima expresión, los bomberos poco pueden hacer más que evacuar a la gente y esperar a que cambie el tiempo.
“No necesitamos más aviones”, dijo Oliveira.
“Necesitamos mejores políticas, mejores incentivos”.
c.2026 The New York Times Company
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