Media Europa vive estas semanas algunos de los peores incendios de los que se tiene registro, con España y Francia confinando o evacuando a más de 300.000 personas en conjunto en los alrededores de Madrid y en la ciudad sureña de Burdeos.
Las autoridades españolas aseguran que se enfrentan a algunos de los peores incendios de la historia del país. Los servicios de bomberos y las unidades militares especializadas en protección civil aseguran que, en ocasiones, se enfrentan a incendios "fuera de capacidad de extinción". No hay medios materiales para hacerles frente.
¿A qué se debe la virulencia de estos fuegos?
Varios estudios científicos de los últimos años anticipaban estos escenarios. Los incendios cada vez mayores en Europa son parte de una tendencia global: la de incendios forestales más frecuentes, intensos y difíciles de controlar por la crisis climática, la acumulación de combustible vegetal y fenómenos meteorológicos extremos, como vientos o sequías.
Un informe del Instituto WSL de Suiza explica la tendencia en Europa: primaveras especialmente lluviosas (hubo inundaciones en España), seguidas de meses de mayo y junio extremadamente calurosos, que hacen que la cantidad de combustible vegetal sea mucho mayor de lo habitual.
Cuando aparece el fuego, muchas veces por causas accidentales, se encuentra con unas condiciones perfectas para crecer y propagarse. Que lo haga con temperaturas que rondan los 35 grados y de noche no bajan de los 25 grados solo hace que aumente su intensidad.
Cinco razones
Los expertos que los medios europeos citan estos días y los técnicos de la Comisión Europea dan cinco razones para explicar la virulencia de estos incendios:
- Temperaturas más altas, que secan más vegetación y alargan la temporada de incendios.
- Sequías más frecuentes e intensas, especialmente en la cuenca mediterránea.
Incendio en el bosque entre Cestas y Marcheprime, en el suroeste de Francia. Foto: EFE
- Más combustible vegetal. Los inviernos lluviosos favorecen el crecimiento de hierbas y matorrales que, cuando llegan las olas de calor, se resecan y se convierten en material altamente inflamable. El Instituto WSL cuenta que los grandes temporales del último invierno hicieron crecer la vegetación en España y Francia mucho más de lo habitual. Las dos olas de calor posteriores crearon una cantidad enorme de biomasa seca.
- Fenómenos meteorológicos extremos, como vientos fuertes y cambios bruscos de tiempo.
- Actividad humana, porque la mayoría de los incendios siguen teniendo como origen al ser humano.
Previsiones y soluciones tecnológicas
Las previsiones a futuro no son buenas. Mientras las temperaturas, debido a la crisis climática, seguirán aumentando en Europa occidental (es la región del planeta que más rápido se calienta, casi el doble que la media), varios organismos advierten que la situación podría ser más grave en los próximos meses por las condiciones oceánicas y atmosféricas en el Pacífico.
Los científicos piden vigilar la evolución del fenómeno conocido como ENSO (El Niño – Oscilación del Sur). No hay certidumbre sobre cómo evolucionará el Pacífico en la segunda mitad del año, y su evolución puede alterar factores como lluvia y temperatura en todo el continente americano, pero también en Europa.
Los técnicos de la Comisión Europea cuentan que Europa vive un verano excepcional y que la superficie quemada hasta ahora no solo supera la media histórica, sino todo lo quemado entre 2024 y 2025.
Una señal de tráfico dañada en el Valle del Tiétar, Avila. Foto: Xinhua
Los estudios de atribución climática, los que explican cuánto está ligado un fenómeno a la crisis climática, muestran que las condiciones meteorológicas favorables a los incendios son mucho más comunes ahora que hace unas décadas. Las sequías extremas en la cuenca mediterránea son hasta cinco veces más comunes.
La Comisión Europea explica que los incendios extremos se han duplicado en Europa en los últimos 20 años y calcula que aumentarán un 33 % para 2050 y más del 50 % para finales de siglo. Las temporadas de incendios se van alargando a la vez que lo hacen las temporadas calurosas y secas.
Los medios materiales y los bomberos son esenciales, pero los incendios de Madrid o Burdeos demuestran que, cuando los incendios llegan a cierto tamaño, no son suficientes. La Comisión Europea está usando más tecnología y desarrollando nuevas herramientas, con imágenes satelitales en tiempo real y cámaras fijas con inteligencia artificial, para detectar los incendios lo antes posible.
Bruselas mira con esperanza a la empresa alemana OroraTech, que ya tiene una red de pequeños satélites que detectan radiación térmica de los incendios justo cuando empiezan. Pueden localizar los incendios con un margen de error de 100 metros. Por ahora, la empresa solo puede ofrecer un servicio que da tres imágenes al día, pero la idea es que pronto pueda revisar cualquier punto del planeta cada 30 minutos.
Grecia, que en los últimos años sufrió graves incendios con víctimas mortales, está usando cientos de drones para vigilar las zonas de mayor riesgo y detectar eventuales incendios lo antes posible para no permitir que los incendios crezcan.
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