La última ronda de subidas arancelarias anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, derrumbó las bolsas de Asia y recibió una lluvia de objeciones por parte de sus socios comerciales, entre ellos China y Japón. El ministro de Comercio de Australia la calificó de “totalmente injustificada”.

La Casa Blanca anunció a última hora del jueves aranceles adicionales de entre el 10% y el 12,5% para 60 economías, alegando que esos países no habían aplicado de manera adecuada una prohibición sobre bienes fabricados con trabajo forzado. Son impuestos que pagan los consumidores norteamericanos, no los exportadores, pero implica una reducción de los mercados precisamente por los sobrecostos.

Los nuevos gravámenes entraron en vigor este viernes, justo cuando expiraron los provisionales que había decretado Trump tras una dura derrota en la Corte Suprema.

El ministro de Comercio de Australia, Don Farrell, rechazó las afirmaciones que vinculan a Australia -un importante exportador de carne de vaca, oro y cobre- con la esclavitud moderna y que elevan las tasas sobre sus exportaciones a Estados Unidos al 12,5%, desde el 10% impuesto tras las alzas del “Día de la Liberación” de Trump, en abril del año pasado.

Contenedores con productos de exportación en Vancouver, Canadá, uno de los países alcanzados por los aranceles. Foto: BLOOMBERG

“Creemos que, entre todos los países del mundo, Australia sí se toma en serio el tema de la esclavitud, la esclavitud moderna”, dijo Farrell a la prensa. “Seguiremos presionando al Representante de Comercio de Estados Unidos para que elimine todos los aranceles sobre los bienes australianos”, agregó.

El primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon, afirmó que los que afectan a su país -también del 12,5%- son “extremadamente decepcionantes”, injustificados y perjudiciales para el comercio.

Reacciones en Europa y Asia

La jefa de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, cuestionó la postura de Washington en diálogo con Channel News Asia. “Si comparan nuestras leyes laborales con las de Estados Unidos, nosotros tenemos vacaciones pagadas, tenemos muy buenas condiciones laborales para nuestros empleados, así que no está realmente fundamentado”, expresó.

Bebidas alcohólicas, en un supermercado de Victoria, en Canadá. Estos productos también pagarán aranceles adicionales en EE.UU. Foto: BLOOMBERG

Japón también protestó el gravamen del 12,5% a sus exportaciones y señaló que Tokio había recibido garantías del gobierno de Trump de que no habría más aranceles, además de un acuerdo previo sobre tasas de importación a Estados Unidos del 10%.

“Nuestro entendimiento es que ambas partes siguen comprometidas con eso”, manifestó el secretario jefe del gabinete, Minoru Kihara, en una conferencia de prensa. Y remarcó que “la industria y el comercio de Japón se ajustan a las normas internacionales”, en cuanto a las condiciones de trabajo.

Corea del Sur dijo que mantendrá una estrecha comunicación con Washington para preservar un “equilibrio de beneficios” mutuo.

El Ministerio de Exteriores de China declaró que “se opone a todas las formas de aranceles unilaterales” en respuesta a las nuevas tasas del 12,5%, reiterando la posición de larga data de Beijing.

“Las guerras arancelarias y las guerras comerciales no sirven a los intereses de ninguna de las partes”, dijo el portavoz del ministerio, Lin Jian, en una conferencia de prensa rutinaria.

Las tensiones comerciales han empañado las relaciones entre China y Estados Unidos, dos de las mayores economías del mundo, ya que los elevados aranceles lanzados en abril de 2025 por Trump provocaron una fuerte caída de las exportaciones chinas a EE.UU.

Se espera que Trump y su homólogo chino, Xi Jinping vuelvan a reunirse en septiembre.