Donald Trump se encuentra por estos días en dos campañas de envergadura: el conflicto bélico con Irán, que no encuentra solución desde que recrudeció a finales de febrero, y las elecciones de medio término, que se celebrarán este año en noviembre. Este miércoles, participó de un acto oficial en el interior del estado de Georgia y mientras se refería a ambos tópicos de forma más que seria, un espectador comenzó a hacer desopilantes imitaciones detrás de él.

El episodio quedó captado por las cámaras y las imágenes trascendieron más que el propio discurso presidencial.

"Impulsando el sueño americano". El atril desde el que Donald Trump disertó este miércoles en Marietta, una ciudad a 35 kilómetros al noroeste de Atlanta, la capital del estado de Georgia, estaba decorado con el sello presidencial estadounidense y dos carteles con esa frase de impulso. Se esperaba, en un inicio, un discurso hondo, cuyos tópicos se centraban en dos aspectos: la guerra con Irán y las elecciones legislativas de este año.

"Esta escaramuza que tenemos con la República Islámica de Irán... y la llamo así porque, déjenme decirles, están recibiendo un golpe muy duro. Y quieren llegar a un acuerdo, pero yo digo que no están preparados para hacerlo...", aclamaba Trump.

Con el correr de los minutos el público descubrió cómo su presidente fue descontracturando su discurso con sus habituales dichos, gestos y comparaciones.

Donald Trump durante un evento para promocionar las "Cuentas Trump" en la escuela secundaria Wheeler en Marietta, Georgia. Foto Elijah Nouvelage / Bloomberg

Pero cuando promediaban 18 minutos desde el inicio de la disertación, Trump comenzó a agradecer la asistencia de militantes y personas de otros estados, como Carolina del Norte, o la de figuras locales del béisbol norteamericano, que lo apoyaban desde pocos metros de distancia. El público detrás del atril de Trump aparecía cuantioso en la cámara. En menos de un minuto, en el marco del mismo plano, el mandatario norteamericano perdió el protagonismo, aún mientras continuaba su discurso.

El que se robó tal protagonismo fue un espectador en tercera fila de la platea detrás del púlpito. Vestido de ambo negro, camisa blanca y corbata rojiza, un joven comenzó a gesticular de modo desopilante. Miró fijamente a la cámara que estaba filmando a su presidente, a él y a todos los otros plateístas.

Mientras, Trump continuaba, entre aplausos: "En este momento se está invirtiendo plata como nunca antes en los Estados Unidos. Y más que nunca antes hay tantos estadounidenses trabajando". Su mano derecha subía y bajaba al son de la afirmación. También la del joven de ambo negro, que en ese preciso momento comenzó su show.

Donald Trump durante un evento para promocionar las "Cuentas Trump" en la escuela secundaria Wheeler en Marietta, Georgia. Foto Elijah Nouvelage / Bloomberg

Después de hacer la mímica con la mano de Trump agitándose para afirmar, el joven de traje, imitador, siguió con una serie de muecas características del mandatario. Las manos juntas desde el pecho, abriéndose para ambos lados al ritmo de consideraciones, movimientos notorios del cuello, movimientos faciales ampulosos. Durante un minuto, en el plano de la cámara hubo dos Trump: el real, en el atril; y el imitador, en la platea del acto.

El presidente terminó una frase y dio media vuelta para recibir los aplausos del aforo. Pero no recibió los de su imitador, que se paró para vitorearlo y exhibió un cartel con la leyenda "trumpaccounts.gov".

Trump Accounts se trata de un programa gubernamental impulsado por Trump que consiste en un nuevo instrumento federal de ahorro e inversión para menores de 18 años que, desde su lanzamiento a inicios de este mes, ya suma seis millones de cuentas. Más llanamente, son cuentas de inversión para menores elegibles (similares a las cuentas individuales de jubilación estadounidenses), aunque en estos casos el padre, madre, tutor legal u otro adulto autorizado que la abra actuará como custodio hasta que el beneficiario cumpla 18 años.

Luego de exhibir ese cartel, el imitador de Trump volvió a sentarse y en cuestión de segundos retomó la imitación, todavía captado por las cámaras. Comenzó nuevamente a agitar las manos tan pronto como el presidente volvió a su discurso. Ambos con seriedad: Trump aseguraba por esos segundos que las fuerzas estadounidenses golpearían duramente a Irán; el imitador seguía con sus muecas desopilantes, con gestos exagerados de su presidente. Al lado de éste último, un acompañante replicó una burla.

"¿Se acuerdan de cuando me pegaron con un huevo? Ya en el primer día, en mi primera conferencia de prensa. Me trataron tan bien...", preguntaba ya a modo de cierre Trump. Y su imitador levantaba el dedo índice, señalando el número uno: "En mi primer día, en mi primera conferencia de prensa", añadía el mandatario.

BPO