El precio mundial del petróleo volvió a dispararse este jueves y superar la barrera de los 100 dólares el barril ante la escalada en la guerra en Oriente Medio que mantiene paralizado el flujo del crudo en el estrecho de Ormuz y con un panorama que podría agravarse con el cierre de otra vía clave en el Mar Rojo. Los ataques en el golfo Pérsico continúan y, en medio de la situación explosiva, el presidente Donald Trump amenazó con un “ataque masivo” de Estados Unidos a Irán y no encuentra una salida a este conflicto que se extiende mucho más de lo que estimaba.
El repunte del precio del crudo Brent, que sirve de referencia en Argentina, subió casi un 7% y sobrepasó los 100 dólares el barril por primera vez desde mayo. La tendencia ascendente de las últimas semanas refleja la creciente preocupación del mercado por la expansión del conflicto, con la amenaza de los hutíes de impedir el paso de barcos que entran y salen a los puertos saudíes en el Mar Rojo.
Los mercados se tensaron este jueves luego de que los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, afirmaran que habían atacado dos petroleros sauditas en el Mar Rojo, lo que reavivó el temor de que otra ruta marítima crucial quede interrumpida. Los ataques de los hutíes fueron los primeros desde que el grupo anunció esta semana un bloqueo a los barcos saudíes.
Mientras la disputa en la región escala, Washington y Teherán pugnan por el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde solía transitar un 20% del petróleo y el gas del planeta, más otros insumos estratégicos como fertilizantes, pero que ahora se mantiene prácticamente sin tráfico.
Tras un intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán por duodécima noche consecutiva en Oriente Medio, el presidente Trump declaró en redes sociales el jueves que responsabilizaría a Irán por cualquier nuevo ataque hutí en el Mar Rojo y amenazó con ampliar el conflicto para incluir al grupo yemení.
El precio del Brent había caído después de que ambas partes acordaran una tregua preliminar el mes pasado, pero ha vuelto a subir desde el alto el fuego fracasó y se reanudaron los combates. Los precios del petróleo están ahora un 40 % más altos que antes de que comenzara la guerra en febrero, un precio que se ha trasladado a los surtidores en Estados Unido y los bolsillos de la población.
Un buque en el estrecho de Ormuz, visto desde Musandam, Omán. Foto Reuters
Sin embargo, ni Estados Unidos ni Irán han mostrado mucho interés en volver a las negociaciones. En los últimos días, funcionarios iraníes y estadounidenses han prometido responder a los ataques del otro con nuevos ataques propios, intentando cada uno resistir más que el otro.
En una breve entrevista con el sitio Axios este jueves, Trump dijo que está considerando seriamente reiniciar las operaciones de combate masivos en Irán, incluyendo ataques que serían mayores que los realizados durante la "Operación Furia Épica".
"Estoy considerando un ataque masivo. Más grande que nunca. Estoy cerca de tomar una decisión. Estamos preparados para ello", dijo el presidente. Y añadió que Israel "se uniría en dos minutos si se lo pido", pero que "no necesitamos a nadie" para lanzar una nueva operación contra Irán.
La amenaza de Trump
Trump ya ha amenazado previamente con atacar un puente o una central eléctrica "cada vez que la República Islámica de Irán dispare a un barco en el Estrecho de Ormuz". Atacar infraestructura civil se considera crimen de guerra.
Trump dijo que los iraníes "quieren negociar" pero que no están listos para llegar a un acuerdo en este momento. "Aún no han recibido suficiente dolor", dijo. Según reporta Axios, dos fuentes al tanto de las negociaciones señalaron que el liderazgo iraní no aceptó la última propuesta presentada.
Irán no ha mostrado ninguna disposición a cambiar de rumbo y también ha intensificado los ataques en la región. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, aseguró este jueves que Irán no tiene problemas de mediación con Estados Unidos y que el problema en las negociaciones es el "enfoque irrazonable y hegemónico" de Washington, que no quiere respetar los intereses iraníes.
Araqchí se pronunció sobre la visita hace unos días a Washington del primer ministro de Irak, Ali al Zaidi, quien hoy fue recibido en Teherán por el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmara poco antes que Irán "se está quedando" sin países a través de los que mandar sus súplicas para llegar a un acuerdo.
El mes pasado, Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento para establecer un alto el fuego, desbloquear el estrecho de Ormuz y dar espacio a negociaciones sobre el programa nuclear iraní, pero la tregua se rompió y ambos países intercambian fuego cruzado desde hace dos semanas.
La extensión de la guerra, que cuando comenzó Trump dijo que duraría apenas unas semanas, golpea a Estados Unidos en la economía, sobre todo por el aumento del alza del combustible por el cierre del estrecho. Pero también afecta políticamente al presidente de cara a las elecciones legislativas de noviembre no solo porque la guerra es impopular entre la población en general, sino que incluso ya comienza a manifestarse el disgusto de las bases del movimiento MAGA (Make America Great Again) de Trump.
Hoy solo el 33 por ciento de los estadounidenses apoya el conflicto, mientras que alrededor del 59 por ciento se opone a él. Solo el 28 por ciento de los estadounidenses dijo que la guerra merecía la pena en la último sondeo de Washington Post, menos apoyo que el que recibieron las guerras en Afganistán e Irak en las encuestas históricas del Post.
Pero hay otro cambio que debería alertar a la Casa Blanca. En mayo, la mitad de la base MAGA consideraba que la guerra de Irán valía pagar el costo económico. Ahora, solo un poco más de un tercio lo hace, según reveló una encuesta de Político de este miércoles.
Ese apoyo decreciente entre los seguidores más leales del presidente es la señal más clara de que la paciencia de los estadounidenses se está agotando mientras la economía sigue dominando como principal preocupación de los votantes de cara a las elecciones legislativas de noviembre, donde las encuestas ya indican que el partido republicano puede perder la Cámara de Representantes e incluso el Senado.
PB
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