Con tono solemne, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este miércoles con honores los restos de los cuatro militares muertos en la guerra contra Irán la semana pasada, las primeras bajas de ciudadanos estadounidenses desde que se rompió el alto el fuego hace dos semanas. La recepción de los féretros cubiertos de banderas con barras y estrellas sucedió en medio de un creciente disgusto sobre el manejo de la guerra incluso dentro de las propias filas trumpistas.

La ceremonia, que contó con la presencia de los familiares de los fallecidos, tuvo lugar en la base aérea de Dover, en el estado de Delaware, donde se encuentra la morgue principal del Departamento de Defensa.

"Es una de las cosas más difíciles de hacer como presidente. Pero hay que hacerlo", dijo Trump a los periodistas cuando se dirigía a la base.

Los caídos son tres soldados fallecidos por ataques con misiles y drones iraníes en Jordania y otro que murió en Irak por la detonación de un dron de la República Islámica. El Departamento de Defensa identificó a los fallecidos en Jordania como Tyler James Feehan, de 25 años; Isabella Gonzales (19) y Angel Rampersad (28), mientras que el de Irak es Michael Emmanuel Swinton (30).

Las nuevas bajas elevan a 18 el número de militares estadounidenses fallecidos en Oriente Medio desde el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una gran ofensiva contra Irán que derivó en la guerra actual. El Pentágono estimó que hay unos 100 heridos.

Es el tercer ritual solemne en Dover al que acude Trump desde el inicio de la guerra de Irán. Antes de salir de Washington con destino a la recepción de los cuerpos, Trump advirtió en declaraciones a la prensa que Irán "va a pagar con creces" por la muerte de soldados estadounidenses.

John D. Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, de izquierda a derecha, Daniel Driscoll, secretario del Ejército de EE. UU., Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE. UU., y el presidente de EE. UU., Donald Trump, durante una solemne ceremonia. Foto Bloomberg

El mes pasado, Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento para establecer un alto el fuego, desbloquear el estrecho de Ormuz y dar espacio a negociaciones sobre el programa nuclear iraní, pero la tregua se rompió y ambos países intercambian fuego cruzado desde hace dos semanas.

La extensión de la guerra, que cuando comenzó Trump dijo que duraría apenas unas semanas, golpea a Estados Unidos en la economía, sobre todo por el aumento del alza del combustible por el cierre del estrecho. Pero también afecta políticamente al presidente de cara a las elecciones legislativas de noviembre, incluso ya comienza a manifestarse el disgusto de las bases del movimiento MAGA (Make America Great Again) de Trump.

En mayo, la mitad de la base MAGA consideraba que la guerra de Irán valía pagar el costo económico. Ahora, solo un poco más de un tercio lo hace, según reveló una encuesta de Político de este miércoles.

Esa caída precipitada de 13 puntos en solo dos meses revela cómo los partidarios más acérrimos del presidente empiezan a estar de acuerdo con la mayoría de los estadounidenses que durante mucho tiempo se han opuesto a la implicación de Estados Unidos en la guerra.

Además, el 37 por ciento de los votantes que se identifican como MAGA afirman que Estados Unidos debería continuar su participación solo si no aumentan los costos económicos, frente al 29 por ciento que decía lo mismo en mayo, según la encuesta realizada por la empresa independiente de encuestas Public First.

Ese apoyo decreciente entre los seguidores más leales del presidente es la señal más clara de que la paciencia de los estadounidenses se está agotando mientras la economía sigue dominando como principal preocupación de los votantes de cara a las elecciones legislativas de noviembre, donde las encuestas ya indican que el partido republicano puede perder la Cámara de Representantes e incluso el Senado.

El ejército estadounidense bombardeo Irán durante las últimas dos semanas, y el presidente dijo a los periodistas que los funcionarios iraníes "quieren reunirse desesperadamente", pero que "hasta que no estén listos para reunirse de forma significativa, no tenemos interés ni siquiera en hablar."

Trump quizás querría buscar acelerar una ofensiva final, pero el impacto en EE.UU. podría ser peor. La Casa Blanca está "en un nivel máximo de frustración ahora mismo, y personas con cargos muy altos me dijeron que el presidente ahora es plenamente consciente de que la única forma de lograr la victoria que quiere es políticamente imposible. El pueblo estadounidense simplemente no apoyará el tipo de escalada que supondría en este momento", dijo una persona cercana a la Casa Blanca a Político. "Tenemos más estadounidenses muertos y una situación políticamente imposible", agregó.

PB