El presidente norteamericano Donald Trump continua con sus ataques a la jefa del gobierno italiano, en un escándalo diplomático que comenzó cuando dijo que Giorgia Meloni le había “implorado” para que se sacara una foto con ella.

Los ataques han dado un salto y Trump sostiene ahora que Italia no cumple su deber de aliado en la alianza occidental dentro de la OTAN, negándose a colaborar con EE.UU. en el refuerzo de las operaciones militares prohibiendo el aterrizaje de aviones norteamericanos en bases militares italianas. “Hemos gastado trillones de dólares por la OTAN. La posición de Italia es gravísima, nos han tratado muy mal”, protestó.

La premier Meloni no quiere responder más a los ataques personales de Trump. Ayer respondió con un baño de patriotismo. Asistió al encuentro anual de los Alpinos del Ejercito en Gemona, en el Friule, una celebración muy popular que reúne a cientos de miles de italianos.

El enfrentamiento alimentado por el presidente norteamericano que puso en apuros a la primer ministro italiano, que respondió a sus ataques y defendió “la dignidad” de Italia, con pleno apoyo popular, ha puesto en efervescencia al mundo político.

Los ataques de Trump se producen justo cuando en el centro del escenario político italiano se ha instalado un general retirado, Roberto Vannacci, eurodiputado por el partido La Liga del viceprimer ministro Matteo Salvini, que rompió con Salvini y acaba de fundar el partido Futuro Nacional (FN).

El “generale” como todos lo llaman, se ha lanzado con todo al ruedo político. Ha escrito un libro del cual se han vendido más de 200 mil ejemplares en el que defiende una posición de ultraderecha. Critica a los homosexuales, los inmigrantes, el ambientalismo y el feminismo.

En el libro ataca también la ley aprobada por unanimidad por el Parlamento italiano que castiga con duras penas el feminicidio.

Vannacci sostiene que no puede existir una ley exclusiva para los asesinatos de mujeres.

El resultado inmediato que dan los sondeos, destacan que el partido Futuro Nacional amenaza con el 4,7% al partido de Salvini, que es uno de los tres aliados de la alianza gubernamental de centroderecha.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, asiste a una sesión de trabajo con los líderes del G7 y sus socios estratégicos para promover el crecimiento económico durante la Cumbre del G7 en Evian-les-Bains, Francia. Foto Reuters

Además, alrededor de diez diputados, la mayoría de la Liga de Salvini, han saltado al partido de Vannacci. El general ha pasado de ser un dolor de cabeza cultural a una amenaza directa para la primera ministra Giorgia Meloni.

En su libro “El mundo al revés”, que le costó el castigo del Ejército que lo pasó a retiro, Vannacci ataca lo que llama “la dictadura de las minorías”. Sostiene que los homosexuales “no son normales”. Se presenta como una víctima de la censura de las elites progresistas, lo que representa un ataque abierto a las fuerzas de la oposición de centroderecha.

En el reciente congreso fundador de su partido se escucharon continuas referencias a los “camaradas” y otros lenguajes que recuerdan la era fascista.

El nacimiento de Futuro Nacional ha llevado a una batalla política intensa en el nordista Véneto, gobernado por la Liga de Salvini y tercera economía de las regiones italianas. El partido de Vannacci está cosechando miles de inscripciones. “Comenzamos a caminar y ahora aceleramos”, comentó el general.

Meloni y Vannacci no se conocen personalmente y los que se preguntan que hará la primera ministra con él no tienen en cuenta que la alianza hasta ahora mayoritaria y que el año próximo deberá afrontar elecciones nacionales parlamentarias, sería mortalmente dañada con un acercamiento.

La alianza gubernamental de centroderecha comprende el partido de la premier Giorgia Meloni, más sus dos grandes aliados, el centrista Forza Italia que lidera el canciller vicepremier Antonio Tajan, y la Liga de Matteo Salvini

Por ahora no se ve ninguna ranura por la que podría entrar el partido del “generale” a la coalición de gobierno. La tensión política evoluciona bulliciosamente a una larga campaña electoral . Las fuerzas de centroizquierda, que en poder electoral están muy cerca de las derechas atacan al partido del general Vannacci y buscan sacar provecho de los dolores de cabeza que Futuro Nacional provoca ahora y causarán a Giorgia Meloni si aumentan las complicaciones que sufrirá la líder de las derechas italianas.

PB