Ha estallado una crisis política seria en Italia dentro de los partidos de centroderecha que sustentan al gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni, elegida hace cuatro años.

La oposición de centroizquierda reclama de inmediato su renuncia y la convocatoria a elecciones anticipadas. La realidad es mucho más compleja y Meloni busca una fórmula para una salida cuidadosa, que hasta podría tener dos etapas: un gobierno interino hasta mediados de año y el llamado a elecciones parlamentarias generales.

El resumen es el fruto de un esfuerzo por presentar en forma clara una situación extremadamente compleja debido a los enfrentamientos internos dentro de la mayoría gobernante.

En Italia, un numeroso cuadro de partidos y grupos de centroderecha y centroizquierda se enfrentan con fuerzas parecidas en torno al 42% de los votos cada una.

El Parlamento italiano votó en contra de una reforma electoral defendida por Giorgia Meloni. Foto: REUTERS

Crisis interna

La primera ministro Meloni ha gobernado con un moderado éxito hasta que los enfrentamientos internos han llevado a una crisis interna complicada además por problemas económicos y políticos relevantes.

El martes se produjo el primer estallido, en la votación en una comisión parlamentaria que trata la reforma electoral. En la cuestión de una nueva ley electoral, se calcula que alrededor de 50 diputados derechistas que ocultan sus identidades, votaron en contra de la una reforma sobre las preferencias electorales bochada por un solo voto: 181 a 180.

Sofocada al principio por las medidas para controlar la situación, el escándalo ha ido creciendo hasta convertirse en una abierta crisis política, en la que se enfrentan por dentro el partido de Meloni “Fratelli d’Italia” (que reúne el 27,5% del apoyo popular) y sus dos aliados principales: Forza Italia, de talante liberal, fundado por el difunto premier Silvio Berlusconi (8%) y la Liga, con el 5,7%. Por fuera interviene el nuevo partido derechista Futuro Nazionale, liderado por el general retirado Robrto Vannucci, que crece en los sondeos al 6%.

Además hay varios grupos partidos derechistas menores.

Nuevo partido de ultraderecha

El ingreso en la escena política del partido ultra del general Vannucci comienza así a introducir nuevos problemas por su creciente presencia, que daña a las otras fuerzas políticas derechistas causando un notable desorden.

En el Parlamento, la centroizquierda buscó rápidamente aprovechar la crisis. Liderada por el partido Democrático, que reúne el 21,6% en los sondeos, el área de la sinistra tiene un serio déficit: su peso electoral es raquítico porque no está en coalición con el Movimiento 5 Estrellas, del ex primer ministro Gijuseppe Conte, que junta el 12,5%. El otro partido es AVS, que reúne con un 6,4% a los verdes y otras izquierdas, más una variedad de grupos de sinistra.

El presidente de Italia, Sergio Mattarella, tiene la potestad de llamar a elecciones anticipadas. Foto: EFE

Es muy difícil para ellos formar una alternativa a la centroderecha. En conjunto, el llamado “Campo Largo” reúne una cifra en torno al 42%.

Los sondeos en torno a la premier demuestran que su popularidad ha decrecido al 36%, mientras que el 53,4% de los consultados declaró no tener confianza en ella.

Las salidas posibles

Visto el cuadro de la situación, las perspectivas lucen confusas. La premier Meloni no puede prorrogar mucho la situación actual. En algún momento deberá pedirle una audiencia al presidente de la República, Sergio Mattarella y plantearle la situación en términos institucionales.

Italia es una democracia parlamentaria, en la que el presidente y los gobiernos son elegidos por la Cámara de Diputados y el Senado. Mattarella, que está cumpliendo su segundo largo mandato y goza de una popularidad blindada, deberá hacerse cargo de una situación difícil.

Por delante tiene en principio dos alternativas: la primera es disolver las Cámaras del Senadores y Diputados y convocar a elecciones generales. La segunda, que está estudiando la premier Meloni, es dar vida a un gobierno “balneario” (está comenzando el verano en Italia) con una duración y facultades limitadas.

El presidente italiano podría también en alternativa aceptar la dimisión de Meloni y el gobierno y formar un Poder Ejecutivo que dure unos meses, con objetivos limitados, y con las elecciones generales como plazo, en los primeros meses del año próximo.

A menos que haya pronto soluciones alternativas dentro del gobierno y las fuerzas de centro derecho y que el gobierno Meloni logre domar la crisis que luce complicada. Para esto el tiempo comienza a apremiar.