La vocación de un fotógrafo puede llevarlo a estar frente a un incendio con el viento acercando las llamas cada vez más a su posición. Este fue el caso de Alejandro David Godoy, un fotógrafo argentino, radicado desde hace cuatro años en España, que estaba a menos de 20 minutos de la zona afectada cuando se enteró de la emergencia en Almería, que ya dejó al menos 13 muertos.
Todo comenzó el jueves último, cuando las llamas empezaron a consumir una zona rural cercana a Los Gallardos, al sudeste de la península ibérica. Al escuchar la noticia, Godoy tomó su cámara e intentó acercarse lo máximo posible al foco del incendio en varias oportunidades.
Con recorrido en medios de su natal Mendoza, el fotógrafo de 53 años comenzó su trayectoria fotográfica gracias a la influencia de su padre, y vive desde hace cuatro años con su familia en la localidad de Vera Playa, ubicada a escasos 16 kilómetros del epicentro del incendio.
El porfolio de Godoy abarca desde la fotografía publicitaria y social hasta el fotoperiodismo para medios como ESPN, Los Andes o Diario UNO. Además, su experiencia incluye también ocho años como fotógrafo institucional para el Gobierno mendocino. Las coberturas de crisis no han sido su principal trabajo, pero se topó con algunas y les puso el cuerpo.
El incendio en Los Gallardos, Almería, desde el lente de Alejandro David Godoy.
Godoy fue parte de una comitiva que cruzó la cordillera de los Andes en 2010 para cubrir la asunción de Sebastián Piñera a la presidencia de Chile. Casualmente, este fue otro episodio donde una catástrofe natural sorprendió al reportero gráfico, cuando un terremoto de 6.9 puntos irrumpió en plena ceremonia.
Durante las dos jornadas intensas entre el humo y el agobiante sol mediterráneo, su lente registró el impacto de las llamas en esa parte de España. Según describió a Clarín, incluso desde lejos “se sentían como bombazos” cada vez que el fuego alcanzaba alguna vivienda de la zona.
Aunque le hubiese gustado estar más cerca de los hechos, obedeció los límites impuestos por las autoridades españolas.
Es esta vocación periodística la que lo empujó a buscar la forma de penetrar dentro de la zona incendiada, a la que en primera instancia no pudo entrar por prohibición de las autoridades locales: "Los españoles son muy protocolares; sin el chaleco de prensa o la acreditación, no entrás", se quejó.
A veces pesa la casualidad. Un amigo de Godoy tiene un restaurante en la zona. Con él y su camioneta logró acercarse al objetivo: las llamas. "Tiene una 4x4, entonces nos pudimos meter bastante", puntualizó.
"Es una ruta con muchos cortijos (tipo de finca rural tradicional típica del sur de España)", explicó y contó lo que vio: "Una casa con varios animales en el patio. Tenían el fuego de frente, a pocos metros. Intentamos acercarnos, pero no los pudimos rescatar". El destino de esos animales fue el mismo de casi todo lo que el incendió tocó; terminar calcinados por las llamas.
Pero Godoy quería meterse todavía más en el incendio. Su amigo lo detuvo porque "se venía el viento y el fuego".
El fotógrafo explicó que incluso a esa distancia del fuego era difícil trabajar. "Ya no podíamos respirar", detalló al recordar el sofocante humo que vio llegar en poco tiempo y que anunciaba algo peor: "Por el viento se venía el fuego para donde estábamos", precisó con el dramatismo de las circunstancias.
El incendio en Los Gallardos, Almería, desde el lente de Alejandro David Godoy.
La velocidad con la que avanzó el incendio lo sorprendió. “Primero era un 'humito', luego se veía de a poco el fuego y apenas después hacía un remolino que consumía un árbol de la nada”, resumió el devenir descontrolado y acelerado del desastre. Se estima que, en algunos tramos, los focos encendidos avanzaron hasta 100 metros por minuto.
Ese fue el escenario que encontraron tanto Godoy como los primeros bomberos que llegaron al lugar. El propio fotógrafo señaló que desde que vive en la zona “jamás” había visto un incendio semejante, ya que se suelen cumplir a rajatabla las prohibiciones de hacer fuegos en zonas de riesgo. "Más aún en verano", detalló.
El incendio en Los Gallardos, Almería, desde el lente de Alejandro David Godoy.
Su relato avanza en el fragor vertiginoso de cómo se desarrollaron las primeras horas de la catástrofe. Mientras el fuego se desplazaba sin freno, en varios sectores “no había bomberos” porque, según contó, “no daban abasto”.
Godoy destacó el desgaste de los brigadistas después de horas de trabajo incesante. “Veía las caras, bañadas de sudor, con una expresión de cansancio y frustración”, sostuvo y lo marcó como uno de los momentos más duros que le tocó presenciar. Muchos, agregó, llamaban a sus familias para avisar que se encontraban bien.
El incendio en Los Gallardos, Almería, desde el lente de Alejandro David Godoy.
A la tensión de los equipos de emergencia se sumaba la preocupación de los vecinos. “La gente les preguntaba qué pasaba y qué iban a hacer”, contó el fotógrafo, mientras las llamas seguían avanzando hacia las casas y comenzaban a registrarse las primeras llamadas sobre personas desaparecidas.
El incendio en Los Gallardos, Almería, desde el lente de Alejandro David Godoy.
La labor del fotógrafo no terminó tras el paso del fuego. Allí comenzó a enmarcar las consecuencias que dejó la catástrofe: un escenario donde el verde se volvió negro y el humo aún sigue presente, todo en una zona donde antes rebozaba vida.
El incendio en Los Gallardos, Almería, desde el lente de Alejandro David Godoy.
A pesar de las limitaciones, el reportero gráfico logró captar la magnitud del mortal incendio y su impacto en la comunidad afectada, y lo hizo no solo con su lente, sino también con su testimonio.
Los detalles del incendio en Almería: 13 muertos, varios desaparecidos y hectáreas arrasadas
Luego de tres jornadas de lucha contra las llamas, el incendio fue dado por estabilizado este domingo, dejando un total de 7.000 hectáreas calcinadas y un perímetro de 40 kilómetros afectado.
En el balance oficial, la cifra de víctimas fatales se elevó a 13, tras confirmarse la muerte, este domingo, de una mujer británica de 93 años que permanecía internada en el Hospital Universitario Torrecárdenas.
El incendio en Los Gallardos, Almería, desde el lente de Alejandro David Godoy.
Otro punto clave es la cantidad de desaparecidos. Hasta el momento, las autoridades recibieron ocho denuncias formales por desaparición registradas ante la Guardia Civil. No obstante, la lista de personas "no localizadas" ha llegado a incluir hasta 23 nombres, mientras que informaron haber recibido más de 500 llamadas de ciudadanos preguntando por el paradero de sus allegados.
El incendio en Los Gallardos, Almería, desde el lente de Alejandro David Godoy.
Ya que algunos de los cuerpos fueron hallados completamente carbonizados, las identificaciones de varios casos son imposibles sin un test de ADN, pero para esto se necesitan los registros de las familias, que en muchos casos viven fuera de España. Por eso, medios españoles informaron que muchas de las familias están viajando para facilitar las pruebas.
Los gobiernos de Bélgica y Francia siguen de cerca el caso ante la sospecha de que varios de sus ciudadanos se encuentren entre las víctimas.
La investigación por el origen del fuego
Otra de las aristas a tratar, una vez se logró contener el fuego, es conocer cómo se desató. En un principio se apuntó a que pudo haberse originado por la caída de un cable de alta tensión al costado de la ruta y que las llamas se adentraron en el monte a gran velocidad, avivadas por el viento y la sequedad de la vegetación, que ardió en segundos.
El incendio en Los Gallardos, Almería, desde el lente de Alejandro David Godoy.
Sin embargo, Raúl Aguilera, de la Guardia Civil española, comentó que por el momento “se barajan todas las hipótesis. El cable de tensión es de una de ellas, pero en este momento se continúa en estado de investigación”.
Desde Red Eléctrica, la empresa que opera el sistema eléctrico español, aseguraron: “No es una línea de alta tensión nuestra. Nuestras instalaciones próximas no están afectadas. Están a 10 kilómetros”.
El incendio en Los Gallardos, Almería, desde el lente de Alejandro David Godoy.
Endesa, otra de las compañías que provee luz, también afirmó que el cable en la mira no les pertenece. Subrayaron, además, que era una instalación privada correspondiente a un restaurante que cerró hace más de dos décadas.
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