Las elecciones francesas son en el 2027 y el presidente Emmanuel Macron no puede ser reelecto. Los candidatos a presentarse son tantos que parece un juego. Cualquier anuncio ya no interesa a nadie. Son en total cuarenta y seis candidatos que intentan ocupar el Palacio del Elíseo.
Macron ha cumplido dos mandatos consecutivos, por lo que no podrá presentarse a las próximas elecciones.
Entre quienes podrían aspirar a suceder a Emmanuel Macron se encuentran François Hollande, Édouard Philippe, Jordan Bardella, Jean-Luc Mélenchon, Gabriel Attal y Marine Le Pen, entre muchos otros.
Algunos son muy conocidos, como François Hollande —el expresidente socialista que sueña con regresar— y Marine Le Pen, líder de la formación de derecha populista Reagrupación Nacional, que espera ser autorizada por la justicia, porque está enjuiciada por corrupción. Sin embargo, muchos tienen un perfil bajo, como Brun (34 años), diputado por el departamento de Eure (al oeste de París), cuya campaña se centra en la promesa de reducir el costo de vida.
François Hollande, el expresidente socialista que sueña con regresar. Foto Reuters
Olivier Faure, primer secretario del Partido Socialista —quien también contempla presentarse a las elecciones de la próxima primavera—, afirmó que la mayoría no busca más que sus "15 minutos de fama", al estilo de Andy Warhol.
Esta tropa de candidatos podría desembocar en una segunda vuelta entre la derecha populista y la izquierda radical.
Un reflejo de las divisiones francesas
Esta vertiginosa proliferación de candidatos difícilmente puede considerarse un signo de vitalidad democrática, según los analistas. Describen esta lista, cada vez más extensa, como un síntoma de la agitación que afecta a la política convencional y las divisiones en Francia.
El caos está beneficiando a los dos únicos movimientos que parecían estar organizativamente estructurados e ideológicamente coherentes: Reagrupación Nacional, ultraderecha populista y xenófoba, y Francia Insumisa, de izquierda populista radical y pro migrantes.
Muchos analistas afirman que, en un momento de creciente confusión en el centro del espectro político, aumenta la probabilidad de una segunda vuelta entre Jean-Luc Mélenchon —líder de Francia Insumisa— y el candidato de Reagrupación Nacional.
Marine Le Pen, posible candidata de la extrema derecha. Foto Reuters
Allí surge el primer dilema. Podría ser Marine Le Pen, si es judicialmente autorizada, o bien Jordan Bardella, el presidente del partido, de 30 años y ex custodio. Este hijo de la inmigración italiana y argelina tiene una relación sentimental con la princesa María Carolina de Borbón-Dos Sicilias, una noble italiana de una de las familias más ricas, que puede perjudicarlo ante su electorado.
Un centro muy frágil
Bruno Cautrès, investigador del Centro de Investigaciones Políticas de Sciences Po —institución de educación superior de élite en París—, afirmó que la proliferación de candidatos era señal de la "desorganización del sistema" y de la posición cada vez más frágil de los movimientos de centro.
Ante la incertidumbre ideológica, la pérdida de prestigio y la disminución de la militancia, los llamados partidos de gobierno no han logrado evitar la fragmentación de sus filas.
El bloque centrista gobernante de Macron está dividido entre Gabriel Attal —ex primer ministro que se presenta por su movimiento, Renacimiento— y Édouard Philippe —también ex primer ministro—, quien ha fundado su propio partido, Horizons.
Los Republicanos (de centroderecha conservadora) —fuerza dominante durante mucho tiempo en la política francesa— han elegido a su líder, Bruno Retailleau, exministro del Interior de línea dura. Sin embargo, este se enfrenta a media docena de rivales internos que amenazan con entrar en la contienda. Según el diario Le Monde, no hay garantías de que siquiera llegue a la línea de salida.
Jean-Luc Mélenchon, el populista de izquierda. Foto Reuters
Valérie Pécresse, candidata de los Republicanos en 2022 —cuando obtuvo apenas el 4,78 % de los votos—, declaró que el partido necesitaba encontrar a alguien "megalómano, mitómano y exhibicionista" para tener alguna posibilidad de ganar.
¿Y los socialistas?
Los socialistas —que estuvieron en el poder durante gran parte de la posguerra, antes de ver cómo su porcentaje de votos se desplomaba hasta un lamentable 1,75 % en 2022— se encuentran en una situación aún peor. Tuvieron que vender hasta su petit hotel en la rue Solférino.
Ni siquiera logran decidir cómo elegir a un candidato, y mucho menos quién debería ser. Al menos siete aspirantes buscan representar al movimiento de centroizquierda en las elecciones a dos vueltas, previstas para finales de abril y principios de mayo.
El diario conservador Le Figaro indicó que muchos de los posibles candidatos no esperaban tanto ganar como aumentar su "visibilidad".
El fenómeno Macron
La irrupción de una figura poco conocida que operaba en segundo plano para ganar la presidencia no carece de precedentes. Macron era prácticamente un desconocido para los votantes cuando fue nombrado ministro de Economía en 2014. Dos años después, abandonó el gobierno liderado por los socialistas para fundar su propio partido político de centro. Doce meses más tarde, fue elegido jefe de Estado.
El semanario financiero Challenges comentó: "Dio a la gente la ilusión de que cualquiera podía llegar a ser presidente".
Rémi Lefebvre, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Lille, señaló que el "precedente" sentado por Macron fue uno de los factores que explican la cantidad de candidatos presidenciales en estos comicios.
Otros analistas mencionaron la ruptura de la tradicional división entre izquierda y derecha, la volatilidad de unos votantes que ya no mostraban lealtad a los mismos partidos elección tras elección, y la creciente influencia de las redes sociales.
¿Un frente para confrontar con Reagrupación Nacional y la gran crisis europea? Es lo que creen los analistas en Francia. Podría incluir a socialistas, comunistas, centristas y hasta conservadores. El gran interrogante es qué harán con Jean-Luc Mélenchon y la Francia Insumisa.
PB
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