Europa pena para que su mercado no quede aplastado bajo las importaciones baratas de productos chinos, desde autos eléctricos hasta la última remera trucha de algún futbolista famoso. Mientras entre los dirigentes se negocia para no llegar a las manos en una guerra comercial que dañaría tanto a China como a Europa, las instituciones europeas siguen tomando decisiones prácticas para proteger su mercado.
Este miércoles 1 de julio entró en vigor lo que en Europa se llama coloquialmente como “tasa Shein” (por el nombre de la empresa china de e-commerce). Se trata de imponer un arancel de tres euros por producto a los pequeños paquetes de terceros países que entren en el mercado europeo. Hasta ahora estaban libres de pagar cualquier tasa los que no alcanzaran un valor de 150 euros. La medida no está diseñada contra ningún país en concreto, pero en la práctica está hecha especialmente para China y sus plataformas de comercio online como Shein, Temu o AliExpress.
La medida entra en vigor justo dos días después de una reunión de alto nivel entre funcionarios europeos y chinos que se dieron de plazo hasta octubre para implantar medidas de transparencia que eviten el estallido de una guerra comercial. La idea de la Comisión Europea, que tiene el mandato de los líderes de los 27 para endurecer la relación comercial con China, es que se puede dialogar y llegar a acuerdos mientras se toman medidas de protección del mercado europeo, aunque Beijing las considere medidas proteccionistas.
El mecanismo es temporal. Cada artículo que entre en el mercado europeo pagará una tasa de tres euros, pero esto debería decaer en un plazo de dos años, cuando se prevé que esté preparado un mecanismo informático que calculará automáticamente cuánto debe pagar cada producto. Y no se pagan tres euros por paquete, sino por cada producto dentro de un paquete. Si en una caja vienen dos remeras, cada una pagará tres euros.
La Comisión Europea explica desde hace semanas que la prioridad no es recaudar, sino reducir las importaciones de productos baratos chinos, aunque la Comisión no señala en público a China. Bruselas estima que la libertad de pasar por aduanas sin apenas controles ni pago de tasas para los paquetes valorados en menos de 150 euros permite desde hace años la entrada masiva en el mercado europeo de productos truchos, que violan normas de propiedad intelectual o que no cumplen estándares de seguridad.
La Comisión Europea explica desde hace semanas que la prioridad no es recaudar, sino reducir las importaciones de productos baratos chinos.
Así, compiten con los productores europeos con ventaja, pues estos pasan una serie de controles de calidad que Bruselas estima que en China o no se pasan o son menos estrictos. La imposibilidad de controlar uno por uno cada paquete hacen que la inmensa mayoría entre en el mercado europeo.
La Comisión Europea considera también que el sistema actual pone en desventaja competitiva a los vendedores europeos y es injusto porque les obliga a pagar unas tasas que sus rivales chinos no pagan. Los europeos importan mercancías al por mayor y por lo tanto pagan las tasas correspondientes mientras las tiendas de comercio online chinas inundan el mercado europeo con productos baratos enviados de uno en uno, por debajo de 150 euros y sin pagar tasa alguna en aduana. También se trata de evitar que se infravaloren los productos que entran en Europa para evitar esa tasa que pagaban los que valían más de 150 euros, porque ahora todos pagarán algo, aunque sean tres euros.
Para noviembre Bruselas espera poner en marcha una “tasa de gestión”. No gravaría el producto que entra en el mercado europeo, sino que serviría para pagar a las administraciones aduaneras por la carga de trabajo que supone gestionar millones de pequeños envíos a diario.
El crecimiento de este tipo de comercio ha llegado a ser un problema serio para las aduanas. La Comisión Europea calcula que cada año entran en la UE casi 6.000 millones de envíos baratos (casi 14 por cada residente en la UE), equivalente a 16 millones de paquetes cada día. Ese volumen se duplica cada año y estos paquetes baratos son ya el 97% del total de importaciones europeas calculado en número de bultos, pero sólo el 2% del valor importado. China está en el origen del 91% de esos paquetes pequeños que llegan a Europa.
Estados Unidos aplica desde el pasado verano su propia tasa similar después de años de no hacer pagar nada a los paquetes valorados en menos de 800 dólares.
Bruselas calcula que en la Unión Europea hay unas 30 millones de personas que trabajan en el comercio minorista y cuyos puestos de trabajo estaban en riesgo por la competencia de productos chinos baratos.
La Comisión Europea cree que China reaccionará de dos maneras. Imponiendo algún tipo de retorsión comercial y canalizando sus exportaciones a Europa a través de importadores locales.
PB
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