A seis meses de las elecciones presidenciales, con una Asamblea Nacional sin mayoría y con sus candidatos lanzando sus actos de campaña, la insurrección social continúa en Francia, que este sábado fue escenario de una nueva movilización en todo el país contra el alza del costo de vida y para reclamar reformas estudiantiles.

Un cuarto sábado consecutivo de marchas convocadas por los estudiantes liceístas y universitarios, las organizaciones sindicales y los Chalecos Amarillos. Los sindicatos de la Educación Nacional y de la enseñanza superior convocaron a una nueva huelga para el martes 10 de noviembre.

En París se aceptó el trayecto entre la plaza de la República, el boulevard Voltaire y la plaza de la Nación. Todos lo aceptaron.

Pero los Chalecos Amarillos rechazaron ese camino. Decidieron salir de la plaza de la Bastille hasta la plaza de la Concorde. Un lugar demasiado cercano a los Campos Elíseos, un símbolo para los Chalecos, la embajada americana y el palacio del Elíseo, todos centros de poder que ellos tienen como objetivo. El gobierno se vio forzado a organizar un búnker fuera de París para proteger al presidente Emmanuel Macron, después que los Chalecos Amarillos intentaron llegar al palacio presidencial en el mayor auge de su movimiento y se usa aún.

Los Chalecos tuvieron su trayecto prohibido y decidieron hacer un “sit in” ilegal en la plaza de la Concorde pero fueron evacuados. Fueron rodeados por la policía anti disturbios. Había más policías que manifestantes. Lanzaron gases Caslacrimógenos a los Chalecos, pero también a los periodistas y a los turistas, que salían del hotel Crillon en la plaza.

La policía arresta a un manifestante, en la marcha de este sábado en París. Foto: REUTERS

Hay dos líderes de los Chalecos en prisión preventiva, según la policía. Benjamin Ball, miembro de la coordinación de los chalecos amarillos, y la portavoz del movimiento, Azelma Sigaux, fueron detenidos a primera hora de la tarde frente a la Asamblea Nacional. Se encuentran bajo custodia policial en la comisaría del distrito 17.

Casi 70.000 policías en todo el país

Unos 70.000 policías y gendarmes fueron movilizados en todo el territorio. Al igual que en las semanas anteriores, "los prefectos han emitido decretos que prohíben las manifestaciones en los centros de las ciudades" y, "evidentemente, los centros urbanos estarán protegidos de forma sistemática", anunció el ministro del Interior, Laurent Nuñez.

El ministro informó sobre llamados en las redes sociales a ejercer "violencia contra las fuerzas de seguridad interior", "edificios públicos" y "comercios", incluyendo saqueos.

En Marsella, había una manifestación autorizada en la periferia del centro urbano. Pero al final de la manifestación aparecieron los Blacks Blocs y su violencia.

Una bicicleta en llamas, frente a la policía desplegada este sábado en París. Foto: REUTERS

En Lille, hubo una manifestación autorizada para las 14.30, con salida desde la plaza Sebastopol.

En Lyon, no se autorizó ninguna manifestación. Sin embargo, cientos de personas se reunieron frente a la Manufacture des Tabacs.En Rennes, la prefectura ha prohibido la manifestación.

En Marsella hubo enfrentamientos entre la policía y los manifestantes y gas lacrimógeno en Bordeaux.

La marcha en la plaza de la República

Los violines de la orquesta Magnifique se escuchaban en la plaza de la República. Ellos acompañaban la marcha, que se ha iniciado con 7000 personas. Una neta reducción comparada a la marcha del 5 de noviembre. Para la prefectura llegaron 46.000 manifestantes en París.

"¡Huelga general!", "¡Aquí estamos, aquí estamos!", "¡Macron, dimisión!"... Se coreaban las consignas habituales de las últimas movilizaciones sociales.

"Sí, somos menos que en otras ocasiones, pero queremos demostrar que no bajamos los brazos", explicó Léa, una estudiante de 20 años en París.

Marise, estudiante secundaria, cree que “los trabajadores se deben unir a esta movilización para conseguir una victoria frente al gobierno y los patrones. Nuestra batalla es por una educación mejor y un combate contra el alza del costo de vida. Es una convergencia de luchas que necesitamos”.

La secretaria general de la UNEF (Unión Nacional de Estudiantes de Francia), Manon Moret, afirmó que "la juventud sigue decidida y enojada".

"Seguirá saliendo a la calle el próximo martes junto al personal de la Educación Nacional . Si hay que volver a las calles cada semana para lograr nuestras reivindicaciones, lo haremos", aseguró antes del inicio de la manifestación en París.

Las organizaciones estudiantiles y de alumnos de secundaria esperan que "el gobierno responda de forma concreta" a sus reivindicaciones, ya que, a su juicio, las respuestas dadas hasta ahora "no están a la altura".

"El gobierno está intentando despistar", opinó Ryad Rani, presidente de la Unión Sindical de Alumnos de Secundaria (Union syndicale lycéenne). "Pedimos medidas concretas que tengan consecuencias directas en la vida de los estudiantes de secundaria".

Otro sábado de marchas y enfrentamientos en París. Foto: REUTERS

Una vez más, la Prefectura de Policía de París ha desplegado un helicóptero sobre la capital para vigilar cómo transcurría la jornada.

El miedo de los comerciantes

Los comerciantes del Boulevard Voltaire están desesperados y atrincherados. Una vez más su boulevard ha sido elegido para que marchen y los exponen a los saqueos y a la violencia de los Black Blocs. Han cubierto vidrieras y las puertas de madera para evitar saqueos. Una posibilidad que la policía y el ministro del Interior creen que es “altamente probable” hoy por los Black Blocs y los “casseurs” (vándalos). Los negocios han cerrado y han instalado sus barricadas.

“Estamos en la incertidumbre y confrontando la violencia. No sabemos si esto va a seguir o no, si podremos abrir para que la gente haga las compras de Noel o no tener que pedir más stock. Cada fin de semana la mayoría vaciamos el local para proteger la mercadería. Eso nos cuesta mucho dinero y otros sumamos agentes de seguridad privados”, explicó Philippe Gaudry, que representa a los comerciantes.

El 35 por ciento de las cifras de negocios se consiguen en estos dos meses para ellos y al menos dos veces por semana deben estar cerrados, y el resto atrincherados, con sus vidrieras cubiertas por madera y un pequeño agujero que dice: “Abierto”. Muchos duermen en sus negocios para evitar ser saqueados.

Pero los parisinos no quieren salir de compras en un área donde hay escenas violentas semanales. Prefieren comprar por Internet y los comerciantes no consiguen pagar los alquileres de su local.

Al menos 32 estaciones de tren de la región de Île-de-France fueron cerradas el jueves pasado debido a las manifestaciones, y muchas de ellas permanecen cerradas hoy.

Arnaud Bertrand, presidente de la asociación «Plus de trains», denuncia estos cierres reiterados y su impacto en los transbordos, especialmente en la periferia. Asimismo, reclama una mejor coordinación entre las prefecturas, Île-de-France Mobilités y los operadores.

Crisis en plena campaña electoral

Una gran contradicción en esta crisis del poder de compra y el alza de precios. Se mezcla la cólera social, la angustia de los franceses por el espectacular crecimiento del costo de vida y la inflación alimentaria y petrolera y el cansancio de la población, que debe concurrir a trabajar y cada día es más difícil por las movilizaciones y el temor a quedar en medio de la represión y sin transportes.

Pocas veces Francia ha sufrido una crisis similar, en medio de una campaña presidencial, que no puede despegar por la cólera social y un presidente que irrita a todos cada vez que habla. Cuando los estudiantes marchan, la Francia Insumisa y su líder Jean Luc Mélenchon lanzó el manifiesto de su campaña electoral en Le Bourget, donde anunció “que todo cambiará” y llamó a “un estado de urgencia social”.

La oposición se organiza buscando formar un Frente Republicano para enfrentar a quien lidera los sondeos: la ultraderechista Marine Le Pen, que puede ser afectada por la derrota de Donald Trump en Estados Unidos en las elecciones de medio término.

El gobierno ha decidido subir el salario mínimo a 1500 euros netos. Ha convocado a sindicalistas y patrones a reunirse en Matignon con el primer ministro Sébastien Lecornu el próximo lunes para discutir un alza de salarios, en medio de una falta de crecimiento económico en Francia y una enorme deuda pública.

Los sindicatos reclaman un aumento considerable del salario mínimo: Marylise Léon, máxima dirigente de la CFDT pide 100 euros brutos. Sophie Binet, de la CGT, solicita 150 euros. Actualmente, el salario mínimo se sitúa en 1.477,93 euros netos (es decir, 1.867,02 euros brutos).

El ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, ha anunciado que considera "importante" intentar superar la "barrera de los 1.500 euros netos".

Así como la policía está siendo denunciada por su brutalidad en la represión, entre sus filas hay un alto índice de divorcios y suicidios en esta crisis. El salario de un policía en Francia es de 3000 euros al mes.

Denuncia contra el ministro del Interior

Abogados que representan a al menos 18 personas heridas durante las manifestaciones de estudiantes de secundaria y contra el alto costo de la vida han anunciado su intención de presentar una denuncia ante la Corte de Justicia de la República (CJR) contra Laurent Nuñez. Denuncian el uso de armas "mutilantes" en las operaciones de mantenimiento del orden.

Hasta ahora, "hemos empleado calificaciones jurídicas graves. Hoy consideramos imperativo señalar al responsable último de las mutilaciones y los daños masivos: el ministro del Interior, Laurent Nuñez, por haber ordenado el uso de estas armas que él sabe que son mutilantes, que sabe que son armas de guerra y que sabe que no deberían utilizarse en tareas de mantenimiento del orden", declaró el abogado Arié Alimi durante una conferencia de prensa en París.

Estudiantes, padres, abuelos, profesores, jubilados, sindicalistas marcharon juntos y en paz. Los cuatro kilómetros entre la plaza de la República hasta la plaza de la Nación se cumplió por segunda vez sin incidentes.

Si bien la manifestación se mantuvo «tranquila» esta tarde en la capital, se percibieron algunas tensiones durante la dispersión. Estalló un incendio cerca del boulevard Voltaire y que las fuerzas del orden han utilizado granadas de dispersión y gases lacrimógenos.