Partes de un jet ejecutivo al parecer se desprendieron antes que la aeronave se estrellara este domingo en el sur de Florida y estallara en una bola de fuego, lo que mató a las nueve personas a bordo, dijo un investigador federal el lunes.

Los investigadores creen que partes de Learjet 60 podrían haberse desprendido en el aire.

El Learjet 60, que se dirigía a las Bahamas desde Austin, Texas, se estrelló contra una autopista de varios carriles y explotó al impactar.

La Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (NTSB, por sus siglas en inglés) declaró que las condiciones meteorológicas serían un aspecto fundamental de la investigación, pero que estaba teniendo dificultades para acceder a los restos del avión debido a un enorme cráter en la carretera que se formó en Palm Beach tras el impacto.

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Tom Chapman, miembro de la Junta, dijo en una conferencia de prensa el lunes que la aeronave parecía empezar a desintegrarse antes de impactar y que espera que se encuentren partes de la avioneta muy lejos.

“Sí tenemos algunos indicios de que la aeronave se estaba desintegrando antes del impacto”, señaló Chapman. “Podríamos encontrar partes de la aeronave a cierta distancia del lugar real del impacto”.

Lo que la Junta debe determinar ahora es si el desprendimiento de las partes fue la causa de la caída o si fue el resultado de que la aeronave entrara en una condición de picada extrema y exceso de velocidad que terminó superando la resistencia de la estructura.

Restos del avión por todos lados

El avión se estrelló en Military Trail, una avenida de seis carriles con comercios y restaurantes, alrededor de las 12:50 hora local.

"El mayor obstáculo al que nos enfrentaremos será recuperar los restos principales del cráter que se produjo en la calle", declaró el investigador principal, Tim Monville, en una rueda de prensa el lunes.

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Así quedó el asfalto tras la caída del avión en Palm Beach

La NTSB indicó que el cráter, cerca de la entrada de un parque de casas móviles, estaba parcialmente lleno de agua debido a las fuertes tormentas. Se habían reportado intensas lluvias y tormentas eléctricas en la zona al momento del accidente.

Los escombros quedaron esparcidos por campos deportivos, negocios y viviendas de la zona.

"Había restos por todas partes. Los escombros impactaron mi casa. Todo estaba en llamas. La carretera estaba en llamas”, contó Anthony Blackmon, quien vive cerca del lugar del accidente, a la afiliada de NBC WTVJ. “Siempre lo vi en las noticias; nunca pensé que pasaría tan cerca de alguien, como pasó hoy”.

Un empresario tecnológico y su joven familia, así como una copiloto de 20 años, se encontraban entre las víctimas mortales del domingo.

El accidente

El avión se dirigía hacia el este a 11.000 metros cuando el piloto comenzó a reportar problemas.

El piloto dijo que se estaba acumulando hielo en el jet y que la turbulencia lo sacudía hasta 213 metros (700 pies), según grabaciones del control de tráfico aéreo captadas por LiveATC.net. La lluvia azotó la región el domingo.

“Tenemos hielo ligero y transparente que es manejable y turbulencia moderada”, dijo el piloto a los controladores.

Pero la situación se deterioró rápidamente.

El piloto solicitó permiso para ascender otros unos 610 metros (2.000 pies) y luego declaró rápidamente una emergencia cuando el jet perdía altitud a un ritmo alarmante.

“Estamos descendiendo 8.000 — mayday, mayday — estamos descendiendo 10.000 pies por minuto”, transmitió el piloto por radio.

“Estamos en una condición de exceso de velocidad descendiendo 20.000 pies por minuto”, comunicó el piloto por radio. Momentos después, el piloto dijo: “Vamos a estrellarnos contra el suelo”.

Un video muestra al avión inclinándose bruscamente hacia la derecha antes de estrellarse y explotar.

“Fue un accidente aéreo cataclísmico”, dijo DeSantis a los periodistas en el lugar. “Parecía un misil cayendo y dejó un gran cráter al costado de la carretera”.

Quiénes eran los pasajeros

Un empresario tecnológico y su joven familia, así como Nathalia Gadelha Filgueiras -una copiloto de 20 años-, se encontraban entre las víctimas mortales del domingo.

Se trata del empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa Helen Sharp y sus hijos Emma (4 años) y Charlie (2 años).

La familia de Robinson y Gadelha, pasajeros de Learjet. Fotos. New York Post

La familia, originaria de Texas, fue recordada por sus seres queridos como “padres entregados” y por el amor que irradiaban a su entorno.

Robinson, fundador y CEO de RB2B y Retention.com, también había trabajado en Lehman Brothers y Barclays. En redes sociales, colegas y amigos destacaron su generosidad y su capacidad para inspirar a otros emprendedores.

Helen Sharp, artista y ceramista, vivió varios años en Buenos Aires, donde conoció a Adam y fundó su propia agencia de relaciones públicas. Su entorno la describió como una persona llena de vida, creativa y apasionada por los viajes.

Su padre, Dudley Sharp, declaró a The Palm Beach Post que la noticia de que su familia estaba en el avión fue “un duro golpe”.

Robinson, su esposa Helen, y los hijos de ambos.

“Si conociste a Helen, sabías lo llena de vida que estaba. Simplemente, irradiaba energía”, dice un posteo en la cuenta de Instagram de Sharp, en el que confirmaron su muerte.

Las otras víctimas eran una pareja amiga y la niñera de los niños

Junto a la familia Robinson Sharp viajaban Rachel Reed y Charmi Fehr, quienes fueron definidas como personas “llenas de alegría y espíritu aventurero”.

El comunicado familiar resaltó el compromiso y la intensidad con la que vivían.

El piloto del Learjet 60 fue identificado como Jeff Gregory, de 55 años.

Agencias