El rey Carlos III inició el martes una de las giras más difíciles de su reinado. Un tour de nueve días, que lo llevará a las Bahamas y Guyana, antes de visitar Antigua y Barbuda. Asimismo, asistirá a la reunión de jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones o Commonwealth (COM, por sus siglas en inglés).
Va a estar marcada por los reclamos de pedir disculpas oficiales por la esclavitud, controlada por la Corona británica y el pedido de reparaciones, que podría llegar a 200.000 millones de libras esterlinas. Una decisión a la que se opone el gobierno británico ante el estado financiero en el que se encuentra.
La gira del rey Carlos puede resultar especialmente incómoda. Podría acelerar los esfuerzos para destituirlo como jefe de Estado en varios países, a menos que tome medidas más contundentes respecto a los vínculos históricos de la monarquía con la esclavitud, han advertido diversos activistas.
Cada visita de los Royals a sus ex colonias convertidas en República o actuales colonias están marcadas por las secuelas de la esclavitud y sus compensaciones.
Patrick Vernon, historiador cultural y representante en el Reino Unido del Consejo Global de la Diáspora Jamaicana (Global Jamaica Diaspora Council), señaló que lo que está en juego durante este viaje es crucial para el futuro de la posición de la familia real en la región. "Creo que es el momento más decisivo para la Mancomunidad desde su creación", advirtió.
El rey Carlos III saluda al primer ministro de Bahamas, Philip Davis, durante un evento con jóvenes en Nassau. Foto: AP
Sin disculpas ni compensación
Se espera que Carlos pronuncie tres discursos importantes durante el viaje. Sin embargo, seguirá las recomendaciones del gobierno británico de no ofrecer una disculpa formal por el papel de Gran Bretaña en la trata transatlántica de esclavos. El gobierno británico también ha descartado el pago de reparaciones.
Aunque Carlos ha ido más lejos que sus predecesores al reconocer los vínculos históricos de la monarquía con la esclavitud, llega a una región que ha experimentado una profunda transformación.
Entre los acontecimientos recientes destaca una resolución de la ONU, presentada por Ghana, que califica la trata transatlántica de esclavos como el crimen más grave contra la humanidad y aboga por una justicia reparadora. Asimismo, Jamaica ha presentado una petición sin precedentes ante el monarca, solicitando reparaciones por la esclavitud, la cual será examinada el próximo mes de marzo por el Consejo Privado (Privy Council), con sede en el Reino Unido.
"Creo que su visita es fundamental", afirmó Vernon. "Si la visita no satisface las necesidades y expectativas de muchos de los jefes de Estado de la Commonwealth, surge un gran interrogante sobre el futuro de esta organización. ¿Qué sentido tiene formar parte de la Commonwealth cuando se trata de uno de los mayores crímenes contra la humanidad —reconocido a nivel internacional—, sobre el cual ni siquiera es posible mantener un diálogo, una conversación o un análisis adecuados?", afirmó.
El rey Carlos dio un discurso ante jóvenes y autoridades de Bahamas en el Parque Clifford en Nassau, este martes. Foto: REUTERS
Otro lenguaje
La diputada laborista Bell Ribeiro-Addy, quien preside el grupo parlamentario multipartidista sobre reparaciones para África, señaló que tanto la familia real como el gobierno del Reino Unido no han logrado comprender el profundo cambio de mentalidad que se está produciendo en todo el mundo respecto a esta cuestión.
"Creo que sería un error pensar que podemos seguir recurriendo a lugares comunes. Se habla de 'atrocidades', de 'profundo pesar', de 'tristeza', y ahora van a referirse a los "días más oscuros"», afirmó. «El rey debería darse cuenta de que la gente no seguiría sacando el tema a colación si sus acciones fueran, ni de lejos, suficientes».
«Es evidente que la Commonwealth significa algo para la monarquía. Estoy segura de que él no querría ser el monarca bajo cuyo reinado esta se desmorone» alertó.
El profesor Robert Beckford, teólogo de la Universidad de Wolverhampton, señaló: "Creo que lo que está fundamentalmente en juego es la credibilidad: la credibilidad de la monarquía y de un liderazgo basado en la capacidad de empatizar y de ejercer como jefe de la Commonwealth. Y dicha credibilidad depende de la capacidad de empatizar con la historia del Caribe".
Si bien hubo peticiones generalizadas de disculpas, Beckford -quien también trabaja en los medios de comunicación- señaló que una "forma creativa" para que el rey aborde el debate sobre las reparaciones sería respaldar una comisión nacional de la verdad y la reconciliación, que examine el papel de Gran Bretaña en la esclavitud.
Miembros de la Fuerza Real de Defensa de Bahamas, en guardia para recibir al rey Carlos III en la base Coral Harbour. Foto: REUTERS
"También nos brindaría la oportunidad de llevar a la nación a un recorrido por la historia, para comprender cómo la esclavitud y el colonialismo funcionaban como sistemas de extracción", afirmó.
El sumo sacerdote Richmond McKinney, un líder rastafari que organizó una protesta durante la visita de Carlos a las Bahamas este martes y miércoles, ya participó en manifestaciones contra la reina Isabel II en la década de 1980.
"El clamor sigue siendo el mismo: libertad, redención y repatriación internacional. Por eso, consideramos oportuno movilizarnos, ejercer presión e incluso protestar contra la Corona, ahora que el monarca es su hijo, el rey Charles", dijo.
Fuera de "una burbuja"
El Palacio de Buckingham ha insistido en que la visita del Rey al Caribe no se desarrollará "en una burbuja", mientras él se prepara para un viaje marcado por las exigencias de reparaciones por la esclavitud.
Sus asesores son "conscientes" de las "cuestiones políticas" que están en juego durante esta visita de nueve días.
Se trata de su primer viaje oficial a la región desde que accedió al trono en 2022. Charles buscará fortalecer las antiguas amistades personales que mantiene allí, a pesar del creciente resentimiento hacia el Reino Unido y otras antiguas potencias coloniales.
Al reconocer la compleja tarea que se avecina, un asistente de Palacio señaló: «La planificación de cada gira implica un equilibrio de prioridades: los intereses de los países anfitriones, las prioridades del Ministerio de Asuntos Exteriores, los intereses del Rey y lo que resulta práctico incluir en el tiempo disponible».
Guyana, la escala más delicada
El Palacio se muestra optimista en cuanto a que la relación de Charles con algunas de las voces que más firmemente exigen una compensación económica por la trata de esclavos , en particular, el presidente de Guyana , le ayudará a desenvolverse durante la visita.
Es posible que la escala en Guyana sea la parte más delicada. A su llegada, Carlos mantendrá una audiencia con el presidente Ali en la sede de la presidencia (State House). Posteriormente, ambos asistirán a una recepción oficial para conmemorar los 60 años de relaciones bilaterales entre ambos países.
El primer encuentro se desarrollará, en gran medida, en privado. Se espera que Ali reitere su postura de que Guyana merece una disculpa por el papel desempeñado por Gran Bretaña en la trata transatlántica de esclavos.
Esclavitud
La jefa de la Commonwealth sugiere que el rey debería pedir disculpas por la esclavitud.
El monarca se ha preparado a conciencia. "Esta visita es distinta, ya que es la primera que realiza al Caribe durante su reinado. Es la primera vez que visitará las naciones de Bahamas y Antigua y Barbuda en calidad de monarca. Además, existe plena conciencia de la rapidez con la que las imágenes y noticias de este viaje pueden difundirse y amplificarse a través de las redes sociales", dijo uno de sus ayudantes.
Ya hubo señales de advertencia durante la desastrosa gira de los príncipes de Gales, William y Kate por el Caribe en 2022, cuando circularon en internet imágenes de ambos estrechando la mano a unos niños a través de una reja en Trench Town, Kingston (Jamaica), lo que avivó las críticas sobre el neocolonialismo.
El rey Carlos y el primer ministro de Bahamas, Philip Davis, durante un evento masivo en Bahamas. Foto: REUTERS
Carlos desea mantener un delicado equilibrio: promover los intereses del gobierno británico y, al mismo tiempo, desempeñar su papel como jefe de la Commonwealth.
El rey Carlos III recibió a la secretaria general de la Commonwealth, Shirley Botchwey, en el Castillo de Windsor. Ella le ha pedido que se disculpe por el papel del Reino Unido en la trata de esclavos.
Un colaborador señaló: "Él tiene un gran interés en comprender los problemas y adaptarse a debates geopolíticos sumamente complejos, manteniéndose siempre dentro de los límites constitucionales que definen su singular papel. La visita de Estado a Estados Unidos demostró que es capaz de lograrlo: a pesar de encontrarse en una situación algo delicada en aquel momento, el Rey consiguió pronunciar un discurso que dejó satisfecho tanto al público británico como al estadounidense".
Un discurso difícil
En esta ocasión, sin embargo, es posible que el discurso de Charles no satisfaga a todos. Los asesores de Palacio insisten en que no habrá una disculpa por la esclavitud, ya que este asunto -al igual que la cuestión de las reparaciones- es competencia exclusiva del gobierno.
No obstante, los colaboradores de Palacio aseguran que el Rey «no eludirá» el tema.
"En cada uno de los países que visita existen lugares emblemáticos que reflejan la dolorosa historia de la trata transatlántica de personas esclavizadas", dijo un ayudante del rey.
“No es algo que el Rey jamás intentaría ignorar, como se puede apreciar en sus discursos anteriores. Pero también existen otros temas -el cambio climático, el futuro de los océanos y la pérdida de biodiversidad, las oportunidades para los jóvenes- que sabemos que estos países desean destacar gracias a la gran atención que generará esta visita”.
“A través de sus discursos a lo largo de los años, en los que ha expresado su propio pesar personal, se le ha reconocido como un líder comprometido con este tema”, añadió.
El rey Carlos sabe que será el último jefe de la realeza de la Commonwealth. El príncipe William se negará a serlo cuando sea rey.
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