Al menos 500 “Black Blocs” completamente determinados infiltraron una marcha pacífica de los estudiantes, los Chalecos Amarillos, los universitarios, sindicatos y la CGT en París. Poco a poco avanzaron hacia la primera línea del cortejo para quedar cara a cara a los CRS, los policías antidisturbios franceses.

Cuando la marcha finalizaba en la Porte de Vincennes, los Black Blocs aparecieron al frente de la marcha, vestidos de negro y encapuchados en la Cour de Vincennes, cerca de la plaza de la Nation. El lugar que la prefectura de la policía había prohibido después del atentado racista en Trappes el viernes.

“Todo el mundo detesta a la policía”, cantaban frente a la cara de los policías.

Comenzaron a provocar a la policía antidisturbios (CRS) que encabezaban la manifestación. Lanzaban botellazos y piedras. La policía respondió con gas lacrimógeno y camiones hidratantes y con granadas mutilantes. Un helicóptero sobrevolaba los disturbios. Pero los Black Blocs aparecían de cada esquina y enfrentaban a las fuerzas del orden.

Los jóvenes se replegaron. Un gran número de manifestantes, que llegaron pacíficamente a las inmediaciones de la Porte de Vincennes, quedaron en medio de enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los Black Blocs.

Esto provoca, entre otras cosas, movimientos de la multitud.

Lejos de la policía y los Black Blocs, el ambiente era más festivo cuando la noche comenzaba a caer sobre París. Los jóvenes cantaban La Marsellesa.

La policía antidisturbios de París se enfrentó con los manifestantes violentos este sábado. Foto: REUTERS

Inmediatamente, los 500 Black Blocs, que son anarquistas mayoritariamente extranjeros y que se vinculan a la guerra híbrida con Rusia, avanzaron sobre una concesionaria de automóviles en la plaza de la Nation, que destrozaron. La policía buscó defenderla.

Los estudiantes quedaron atrapados entre la manifestación, los policías y los Black Blocs, encapuchados. La policía informó a los 110.000 estudiantes y a los manifestantes que “la marcha ha finalizado en calma” para que se desmovilicen. Pero la policía cerró las calles donde pueden salir y están envueltos en gas lacrimógeno.

No aparecieron aún los “casseurs” o vándalos, que fueron característicos en la violencia del sábado pasado. Pero en los balcones de la Cours los vecinos siguen los enfrentamientos.

Los Black Blocs arrojan mobiliario urbano, botellas y enfrentan a los policías, en medio de una nube de gas lacrimógeno y chorros de agua. Los disturbios continúan.

Más allá de las marchas pacíficas, los Black Blocs sistemáticamente intervienen como profesionales de la violencia al final de la movilización. Un escenario repetitivo e inquietante.

Gases lacrimógenos en París, en el final de manifestación contra el costo de vida y las malas condiciones en los colegios. Foto: EFE

En Marsella, Lyon y Grenoble

Cuando la policía sostiene que 410.000 personas marcharon pacíficamente en el país, según la Prefectura, y 800.000 según la CGT, y 110.000 en París, según la prefectura, y 250.000 para la CGT, hubo manifestaciones salvajes en Lille, en Lyon, en Rennes y en Grenoble.

Al menos 400 personas enmascaradas "atacaron a las fuerzas del orden con morteros" en Grenoble.

«Unos 400 individuos enmascarados, integrantes de los black blocs, están causando destrozos» en Grenoble, informó la prefectura de Isère, en una publicación en redes sociales.

La manifestación fue organizada por la CGT y los "chalecos amarillos" y la violencia se produjo cuando terminaban. Señala que "atacan a las fuerzas del orden con morteros y proyectiles". Las fuerzas del orden buscan "detener a los alborotadores y restablecer el orden".

En Toulouse un joven de 20 años fue herido gravemente en la mano, con pérdida de varios dedos. En Limoges los enfrentamientos se produjeron frente a la alcaldía incendiada.

Al menos hay 40 detenidos en París, algunos menores y policías heridos.