El debate presidencial del este viernes a la noche organizado por la Rede Globo, es el último gran enfrentamiento televisivo antes de la segunda vuelta electoral entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. Comienza a las 21:20 (misma hora en Argentina) y durará dos horas. Este encuentro cobra especial relevancia por la paridad total y sin precedentes en una elección presidencial entre ambos candidatos, empatados en 50% cada uno de los votos válidos, según la encuesta de Datafolha publicada el jueves.

El primer cruce en televisión de Lula y Flávio el pasado domingo no dejó ganadores. Mostró al senador conservador de 45 años con una actitud por momentos patoteril muy criticada haciendo gestos y muecas mientras Lula hablaba y al presidente de 80 años, en algunos segmentos cansado y dubitativo y ambos sin plantear propuestas.

El primer cruce en televisión de Lula y Flávio el pasado domingo no dejó ganadores. Foto: Bloomberg

El debate del viernes lo moderará el periodista César Tralli desde los estudios de la rede Globo en Río de Janeiro y el encuentro tendrá cuatro bloques de preguntas, respuestas y discusiones de temas libres incluyendo tramos donde los candidatos podrán moverse libremente por el escenario.

Pero habrá un límite. A pedido del PT según las reglas del encuentro, solo el candidato que tiene la palabra puede desplazarse por el estudio.

El senador conservador buscará reforzar la seguridad pública y la economía como ejes centrales de la campaña y demostrar "cómo los ciudadanos no sufrirán el robo de sus teléfonos celulares y cómo les sobrará dinero a fin de mes".

Del lado de Lula sus asesores lo han convencido de que se mantenga imperturbable a las provocaciones. Entre los aliados de Lula, existe la opinión de que se vio afectado por ciertas instigaciones que habrían perjudicado su desempeño, afirma la prensa local. Citan, en particular, la presencia del ex juez y ex ministro de Jair Bolsonaro Sergio Moro y el jurista Deltan Dallagnol, este último con una camiseta que decía "Yo arresté a Lula, el Tribunal Supremo lo liberó",

Cualquier falla puede ser crucial

Luiz Inacio Lula da Silva en el debate pasado. Foto: Bloomberg

Cualquier falla puede influir en lo que suceda el domingo. La paridad puede romperse con una mínima fracción del electorado de casi 160 millones de personas. El mandatario perdió la primera vuelta con una diferencia de 1,8% de los sufragios, algo más de dos millones de votos. En el oficialista PT consideran que están recuperando esos apoyos. Hubo un importante voto castigo al gobierno que se estaría revirtiendo a un voto arrepentido, afirman fuentes de esa organización.

En ese sentido Sergio Gabrielli, coordinador del programa de campaña de Lula, evaluó que existiría “un consenso entre quienes no votaron o estaban indecisos de que la elección de Bolsonaro representa un riesgo muy grande para el país. Estas personas están empezando a tomar postura", declaró.

Según Datafolha el porcentaje de quienes consideran ahora que la gestión es excelente o buena aumentó del 35% al ​​36%. La valoración negativa fluctuó del 41% al 39%, y la media, del 23% al 24%.

Aunque todo esto se registra dentro del margen de error, el ministro de Relaciones Institucionales José Guimarães afirmó que los datos son positivos y que "el ambiente es de cambio". También mencionó la fluctuación positiva en el índice de desaprobación de Flávio Bolsonaro, del 44% al 46%, también dentro del margen de error. En el oficialismo creen que hay ya una “ola pro Lula”.

Por supuesto en el Partido Liberal de Bolsonaro se aferran a la victoria en la primera vuelta y a la noción de que es muy difícil de que se produzca un cambio en la actitud de los votantes más allá de lo que indican los sondeos. Recuerdan que todas las encuestadoras erraron en el primer turno. Era homogénea la visión de que ganaría Lula por una diferencia de hasta cuatro puntos según algunas de estas empresas de Demoscopía. Ocurrió lo contrario.

Según un asesor del senador citado por el portal de Folha de Sao Paulo, el escenario que contempla Datafolha no puede considerarse negativo para Flávio ni positivo para Lula; al contrario, la encuesta sigue mostrando al candidato del PL numéricamente por delante en el total de votos a tres días de las elecciones, con un 47% frente al 46% de Lula. Si bien la encuesta mostró un empate en 50% de votos válidos, también registro esa diferencia en el conteo general, es decir considerando los blancos y los nulos. Pero la Justicia no los tiene en cuenta cuando se realiza el escrutinio.

Los interlocutores de Flávio también afirman que las encuestas no han captado el voto de la derecha, es decir, el sentimiento anti-PT y que la campaña ha mantenido un discurso firme y conectado no solo con los votantes anti-PT, sino también con votantes centristas que buscan el cambio tras tres gobiernos del ex obrero metalúrgico.

Según los analistas la división tan marcada que registra políticamente el país tiene raíces complejas. Sectores de clase media y media baja, así como precarizados reprochan al gobierno costos sociales significativos y una deuda generalizada de las familias. Ese problema coexiste con números macros muy estables de la economía que ha crecido los últimos cuatro años de gestión de Lula da Silva, aunque con menos ritmo este año, ocupación en niveles récord y la inflación controlada.

Un comicio imprevisible

Pero los precios de los insumos básicos y el combustible están altos y perforan los ingresos de los sectores más precarizados. Ese problema explicaría el crecimiento de la abstención por encima del 21% sin precedentes por electores que no creen que el voto resuelva sus dificultades. Pero también opera el miedo. El politólogo Felipe Nunes, de la Fundación Getulio Vargas, señala que es equivalente en torno al 45% el temor entre los votantes jóvenes tanto a la continuidad de Lula, por un lado, o del regreso del bolsonarismo por el otro tras la polémica y muy cuestionada presidencia de Jair Bolsonaro hace apenas cuatro años.

Es interesante una opinión desde la derecha política de tono muy pragmático. El líder del partido Republicanos en la Cámara de Diputados, Augusto Coutinho, evaluó que “la contienda está muy igualada. Dilma (Rousseff) superó a Aécio (Neves) en 2014, y fue en la recta final. Lo que se ha demostrado es que Lula ha ido creciendo poco a poco, la tendencia es un hecho, mientras que Flávio se ha estancado. La elección parecía perdida, pero ahora Lula podría sorprender a todos el domingo y ganar”. Un comicio imprevisible.