Entusiasmado con los guiños de las encuestas que marcan un empate casi total para el balotaje del próximo domingo, el gobierno de Lula da Silva adelantó el calendario del pago del subsidio Bolsa Familia en todo el país en la recta final a esas urnas cruciales. Este lunes comenzaron a pagarse los benéficos y con un incremento de poco más de 15 por ciento que se había anunciado en el umbral de la primera vuelta, que de todos modos ganó el senador conservador Flávio Bolsonaro por 1,8% de los votos.

El Bolsa Familia es un programa dirigido a los sectores de menores recursos, bandera histórica del gobernante brasileño, pero que había quedado un tanto arrumbado desde marzo de 2023 clavado en el equivalente de 117 dólares. Esa ha sido una de las razones, según los analistas, que explica el voto castigo que recibió el líder del PT en la primera cita.

El aumento lo lleva a US$134 y está cambiando el panorama. El efecto a nivel electoral es importante. Solo téngase en cuenta que un sondeo de Datafolha de la semana pasada reveló que en el segmento que recibe el beneficio, la ventaja del presidente aumentó en cinco puntos. El 61% de los inscritos en el programa dijo tener la intención de votar por Lula, frente al 32% que prefiere al senador del Partido Liberal. La diferencia aumentó de 24 a 29 puntos. Es el voto arrepentido que busca el gobierno.

Este tema y la promulgación de la ley que fija dos feriados pagos como en Argentina en la semana laboral y un límite de ocho horas por jornada, son parte de las razones del crecimiento del mandatario aparte de que Bolsonaro no ha logrado sostener la ventaja que lo dejó como favorito en primera vuelta. La diferencia ha caído de cuatro puntos a dos o uno e incluso una encuestadora le da la victoria al líder del PT.

Flavio Bolsonaro durante el debate. Detrás, Lula da Silva. Foto Reuters

Ahora para intentar ganar en ese mismo espacio y neutralizar la iniciativa del mandatario, el postulante opositor propuso aumentar el período de transición de 18 meses a dos años (el límite que tenía hasta el año pasado) para que los beneficiarios del Bolsa Familia puedan recibir el subsidio después de haber logrado un aumento de ingresos. Pero el planteo tuvo un armado muy fallido.

Daniella Marques , coordinadora general del plan de gobierno del candidato del Partido Liberal, explicó que “quienes participan en el programa Bolsa Família tendrán un período de transición de dos años para que puedan iniciar su propio negocio o aceptar un empleo formal, con reincorporación automática si las cosas no salen bien. Nadie puede quedarse atrapado en el programa Bolsa Familia para siempre”.

La declaración generó una inmediata polémica y una reacción negativa, ya que se entendió que lo que estaba diciendo es que el plan duraría solo dos años en cualquier circunstancia al margen de si mejoraban o no los ingresos de los beneficiarios. De inmediato el comentario se convirtió en un piedra arrojadiza en mano del oficialismo. Camilo Santana, uno de los portavoces de la campaña de Lula, se montó en esa polémica y criticó la intención del equipo opositor, en un discurso a los periodistas en la sede del PT.

"El coordinador económico del candidato Flávio Bolsonaro afirmó que los beneficiarios del programa Bolsa Família serían excluidos en un plazo de dos años. Esto demuestra claramente de dónde pretende Flávio Bolsonaro recortar sus 200 mil millones de reales del 'tesoro'", declaró.

En respuesta a las acusaciones, Daniella Marques y Flávio Bolsonaro publicaron videos en las redes sociales afirmando que se trataba de noticias falsas difundidas por la campaña del presidente Lula. Pero la aclaración no alcanzó inmediatamente para despejar la controversia.

Durante su gobierno, Jair Bolsonaro, el padre del candidato, anuló el programa Bolsa Familia, pero puso en su lugar uno similar llamado Auxílio Brasil que incluso tenía una renta superior al de la administración petista debido al impacto social del subsidio y la urgencia para garantizar apoyos en la base de la pirámide.