San Pablo. Enviado especial. El áspero intercambio la noche del domingo en el primer debate a una semana del balotaje entre el presidente Lula da Silva y el retador conservador Flavio Bolsonaro “difícilmente moverá la aguja del electorado” señaló el análisis de la revista Veja. Bolsonaro logró poner nervioso a Lula, que demoró en encontrar su eje, pero la ausencia de propuestas es el comentario más reiterado.
Aunque no el único. "Decepcionante”, “triste”, “vergonzoso”, “desafortunado”, “irresponsable”, “una farsa”, consigna implacable el portal de Estadão de un estudio de investigación cualitativa entre votantes que realizó en simultáneo con el debate el politólogo Renato Dorgan del Instituto Travessia.
En los cruces muy duros Lula da Silva utilizò con insistencia el modelo argentino de Javier Milei como ejemplo de los ajuste sque sobrevendràn si llega su rival a la presidencia. "Vos continuás diciendo que tu modelo es el modelo de Milei. ¿Sabés cuánto es la pobreza de Argentina? ¿Sabés cuánto es el desempleo? ¿Sabés cómo está la economía? Ya le pediste la motosierra a Milei?.
Posiblemente lo peor lo señaló Pedro Venceslau, el columnista político de CNN Brasil. Sostuvo que “la constante dinámica de ataques mutuos pareció estar completamente ensayada para la edición posterior en el horario electoral y la creación de cortes para redes sociales”. No fue entonces una falla, fue el objetivo.
En ese sentido llamó la atención la postura un tanto teatral del senador conservador con sus gestos a espaldas de Lula haciendo muecas o negando con la cabeza y sonriendo mientras este hablaba, maniobras muy ensayadas en el molde de las famosas de Donald Trump en sus debates. Pero el costo es que ese comportamiento pudo haber fulminado un activo importante del desafiante que lo ubicaba hasta ahora como el más moderado de su familia, por encima incluso de su padre, el ex presidente Jair Bolsonaro. La analista Eliane Cantanhêde sostiene que es probable que esa acción haya generado más repulsión que aceptación entre el electorado. “Que distraía la atención, no cabe duda. Pero ¿lo recibió bien el espectador o lo consideró arrogancia?”, se pregunta.
Un eje interesante del ataque de Bolsonaro fue un mensaje a cámara preguntando al espectador “cuánto hace que no puede llevar un trozo de carne a su heladera”. Apuntó a un problema clave por la dificultad de un amplio sector social para sostener sus gastos cotidianos. Ocho de cada diez familias en Brasil se endeudan debido a ese problema y está ahí, en esa frustración, la explicación de la derrota de Lula en la primera vuelta por 1,8% frente a su rival, sorprendiendo a la mayoría de las encuestadoras. También el récord de más de 33 millones de votantes que se abstuvieron. Lula se afirma en números macros extraordinarios del país (el FMI acaba de pronosticar que Brasil pasará del décimo al octavo lugar entre las mayores economía del mundo superando a Italia y a Rusia) pero ese éxito no derrama en la base de la pirámide.
La campaña cambió, sin embargo, claramente desde la cita inicial, en particular en el PT que logró equilibrar la carrera con una serie de medidas gubernamentales de asistencia y una ley que por primera vez brinda dos feriados pagos por semana a los brasileños. Este lunes la empresa BTG/Nexus difundió su último sondeo que reafirma el empate, con una diferencia para Bolsonaro de 50,3% de los votos validos (sin blancos o anulados) contra 49,7% de Lula. La incertidumbre la amplió otra encuestadora, Vox Brasil que en las últimas horas señaló que el presidente ganaría la contienda con 51% de apoyo contra 49% de su rival, dos puntos abajo dentro del empate técnico. Esa firma fue la única que acertó el resultado de la primera vuelta lo que le da relevancia a ese pronóstico.
Al debate de este domingo le seguirá otro en la Rede Globo, aún más importante el viernes por la noche por su cercanía con las elecciones definitorias. Estos encuentros son cruciales debido a la aquella paridad de los candidatos. Pero ya el primero exhibió el problema central para exponer propuestas e intercambiar ideas. El cruce fue por momentos tan patoteril que los periodistas a cargo debieron reconvenir al senador conservador. “Fue un circo de los horrores. El primer enfrentamiento entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro fue un desastre. Lo que pudo haber sido un momento para el choque de visiones diferentes para el país casi se convirtió en un espectáculo ridículo.", describió el columnista de Estadão Francisco Leali . Señaló que el encuentro reveló “lo peor de cada uno de los candidatos presidenciales. ¿Propuestas de gobierno? Si se mencionaron, se perdieron entre el ruido".
El tema de la seguridad, muy alto en el ánimo de los electores, fue uno en los que mostró más firmeza el retador y por momentos marcó la pauta del debate con ”una agenda de guerra al narcoterrorismo", evaluó el portal especializado JOTA.
Esa cuestión siempre ha sido complicada para el gobierno que ahora anuncia un ministerio centrado en ese problema y acepta la reducción de la edad para el procesamiento de la delincuencia juvenil. Así, después de un primer mal momento que mostró al candidato conservador bien preparado y a la ofensiva, Lula que se mostró saludable y distante de sus 80 años de edad, pasó al ataque con el caso del banco Master, el mayor fraude financiero en Brasil, que dio prestamos muy polémicos a Flávio Bolsonaro.
Lula le preguntó repetidamente el paradero de los 134 millones de reales (26,5 millones de dólares) que el banquero ahora preso Daniel Vorcaro pagó para supuestamente financiar un documental sobre el ex presidente "¿Qué hizo con el dinero? ¿Fue para ayudar a su hermano menor a traicionar a Brasil?", preguntó Lula. Flávio eludió responder, como lo ha hecho durante toda la campaña, y no aclaró el destino del dinero, que fue enviado a un fondo controlado por el abogado Paulo Calixto, vinculado a Eduardo Bolsonaro, el hermano menor del candidato que esta autoexiliado en EE.UU. y ha hecho lobby para que la Casa Blanca dispare aranceles contra el país.
Ahí Lula presionó proponiendo la apertura pública de las cuentas bancarias y los teléfonos de ambos postulantes. Bolsonaro evadió el tema. Lula se defendió bien también cuando su rival lo atacó por los cargos por tráfico de influencias contra el hijo mayor del mandatario asegurando que “no soy un padre que protege a su hijo, como tu fuiste protegido por tu padre”, también en el momento que Bolsonaro le recriminó que 70% de los presos lo hayan votado: “Quiero el voto del cien por ciento de los presos, incluso el de tu padre”, le respondió con rapidez. El ex presidente cumple una condena de 27 años por el intento de golpe contra Lula.
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“También tu papá”: la picante respuesta de Lula a Flávio Bolsonaro.
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