El Vaticano. Enviado. La confirmación del viaje del papa León XVI a la Argentina en el marco de una gira que abarca Uruguay y Perú se volvió verosímil luego de que el médico que lo operó el martes, el profesor Stefano Margaritora, le dijo al portal de noticias del Vaticano que “no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar”. La declaración -de alto impacto no sólo para los fieles que lo aguardan ansiosos en los tres países, sino ante todo porque lleva tranquilidad acerca de su salud-, pareció fruto de una cuidada estrategia tendiente a despejar dudas sobre sus condiciones físicas para ejercer el pontificado y afrontar desafíos exigentes como un viaje de 11 días a Sudamérica.

Las declaraciones de Margaritora -considerado toda una eminencia en cirugía torácicas- se produjo al promediar la tarde luego de que pasado el mediodía hubo la primera buena señal del día: la salida del pontífice del policlínico Gemelli tres días antes de lo que se venía estimando -se barajaba una semana de internación- a raíz de que los médicos le dieran el alta. De 71 años, salió del hospital caminando con normalidad, sonriente, y saludando a pacientes, al personal y a los fieles congregados en la puerta. Incluso se detuvo a conversar unos minutos con una joven paciente oncológica y su familia antes de subir al coche, que lo trasladó al Vaticano.

El haber abandonado el hospital implica que el rezo del Ángelus este domingo al mediodía que iba a ser desde una ventana del décimo piso del Gemelli -como lo hacían Juan Pablo II y Francisco en sus frecuentes internaciones- ahora será desde los aposentos papales de cara a la Plaza de San Pedro como lo hace habitualmente, según confirmó el Vaticano. Se espera que numerosos fieles se congreguen en la plaza para darle la bienvenida. Pero no parece que vaya a encabezar el miércoles la tradicional Audiencia General que le demanda más de una hora y media con lectura de una catequesis, saludo a diversas personalidades y desplazamiento en papamóvil.

“Si lo tratamos como a una persona normal, después de este tipo de intervención considero que se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa. Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado dentro de unos diez días más”, dijo el profesor Margaritora al ser consultado sobre la convalecencia. Y respecto a la gira sudamericana señaló: “En cuanto a un viaje largo, con desplazamientos en avión, que tendrá lugar dentro de aproximadamente tres semanas, diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar”.

Las declaraciones conllevaron una cuota de sorpresa porque hay quienes consideran que para dar clínicamente luz verde al viaje se debe esperar el resultado del examen histológico -el estudio del tejido extirpado y, eventualmente, los ganglios linfáticos si fueron extraídos- y así contar con un diagnóstico definitivo y determinar el tipo de tratamiento. Incluso hay médicos que dicen que, si el cuadro es muy halagüeño, hasta se podría evitar. Claro que es un estudio que demanda unos diez días, aunque se podría acelerar. Sea como fuere la autorización para hacer semejante viaje parece destinada a abrir un debate entre los facultativos.

León XIV se despide de los medicos y regresa al Vaticano. EFE

En el Vaticano vienen diciendo que nunca detuvieron la marcha de la organización de la visita. De hecho, este viernes difundieron la lista de los 80 periodistas que participarán del vuelo papal. A su vez, el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, había dicho que “si todo va bien, si la situación se desarrolla como se predijo inicialmente, el viaje se llevará a cabo”. Pero aclaró que “dependerá -completó- de cómo evolucionen las cosas”. A su vez, el presidente del Episcopado argentino, el arzobispo Marcelo Colombo, le dijo a Clarín hacia el final de la semana que el viaje “sigue vigente” a la espera de una decisión.

León XIV debería partir el 6 de noviembre a las 7 de la mañana rumbo a Uruguay, donde estará un día y medio, luego seguir a Argentina para estar tres días y medio y, finalmente, trasladarse a Perú, permaneciendo allí seis días. El arribo de regreso a Roma está marcado para el 17 a la mañana. En total serán doce vuelos en avión y dos en helicóptero -con las diferencias de presión correspondientes y a oxigenación artificial- y presencias en lugares como Cusco con más de 3.000 metros de altura. Esto luego de habérsele extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho por un adenocarcinoma, o sea, un tumor maligno.

La operación se realizó con una técnica mínimamente invasiva diseñada hace unos años por un equipo encabezado por el médico español Diego Gonzalez Rivas, quien declaró que haber recurrido a ella permitirá una rápida recuperación del paciente. De hecho, prontamente el papa comenzó a caminar dentro de su habitación. El viernes directamente ofició de pie la misa, que motivó las primeras fotos tras su operación, y recibió a dos cardenales de alto rango: Baldassare Reina, vicario del papa para la diócesis de Roma(el pontífice es obispo), y Luis Antonio Tagle, quien recientemente fue elegido decano del Colegio de Cardenales.

Pero lo más llamativo fue que mantuvo una conversación telefónica con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, que lo mostró activo, ya no respecto de las cuestiones internas de la Iglesia, sino de los conflictos mundiales. La información oficial del Vaticano consignó que durante la llamada “el Santo Padre expresó su profunda preocupación por la grave situación humanitaria en la ciudad de Oleshky, en la región de Jersón, y pidió un alto el fuego para permitir la entrega de alimentos y asistencia médica, y la evacuación voluntaria y segura de la población civil”.

El dato político es que se trató del primer contacto telefónico entre Putin y un papa desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania dado que el presidente ruso a partir de entonces se negó a conversar con Francisco. Además, el Kremlin dijo en un comunicado que había aceptado “garantizar la seguridad de la población local y facilitar la entrega de suministros esenciales” y “coordinar los esfuerzos a este respecto”, más allá de que es muy poco confiable. Además, León XIV “reafirmó el compromiso de la Santa Sede de promover el diálogo y la paz”.