No es el caso del episodio que llevó al Papa a sufrir una operación que demostró que padecía un cáncer al pulmón, pero las estructuras eclesiásticas de la Iglesia han quedado traumatizadas por una verdad temida a la que hasta ahora no le encontraron una vía de salida. ¿Qué pasa si el pontífice, monarca absoluto del catolicismo, sufre un episodio o una enfermedad de la cual emerge vivo pero sin condiciones para continuar gobernando?
Es curioso, pero del caso que pondría a la Iglesia en una situación muy difícil se habla a veces y hasta ha sido considerado, pero nunca se llegó a una solución.
Castigados por el susto que causó la imprevista enfermedad pontificia, que se está resolviendo hasta ahora positivamente, muchos eclesiásticos, sobre todo los más vinculados a las altas esferas del catolicismo, vuelven a comentar el tema sobre el que no han encontrado una solución.
Un ejemplo: un pontífice que sufre un infarto o un ataque del que emerge vivo pero sin posibilidad de comunicarse en el futuro. De esto oficialmente no se habla, pero el problema existe. Se sabe de una salida a este trauma mayúsculo que ha sido considerado en varias épocas, es la de devolver de alguna forma los poderes papales al Consejo de Cardenales hasta que se pueda elegir a un sucesor.
El problema existe y debe ser afrontado
Pero ¿cómo se gestionará la transición, cuánto tiempo tomará?
Un saludo de Hematologia para el Papa en el Gemelli. Foto: EFE
Todo esto es muy complicado y hasta ahora ha sido imposible encontrar una salida, de la que en verdad se habla muy poco y que la imprevista enfermedad de León XIV debido al cáncer en el lóbulo pulmonar que no admitía debates ni esperas, ha encendido las alarmas para que se estudien afrontar de una buena vez situaciones graves para el gobierno de la Iglesia con lucidez y determinación, sin apuro, pero sabiendo que el problema existe y debe ser afrontado.
Este jueves se supo que es necesario esperar entre 10 y 14 días para que los exámenes determinen el tipo exacto de células cancerígenas extraídas del pulmón derecho del Papa en la operación de hace dos días para establecer el tratamiento a seguir.
Este dato añade interrogantes que debilitan aún más, si hacía falta, la perspectiva de que León XIV postergue a una nueva fecha su viaje por Uruguay, Argentina y Perú previsto durante 13 días desde el 6 de noviembre. Ni aun la voluntad del propio Papa justificaría correr los riesgos enormes que presenta el viaje.
Se sabe que los católicos de Uruguay, Argentina y Perú comienzan a reaccionar poniendo ante todo por delante la defensa de la salud del pontífice. Postergar el viaje es un duro trago amargo, pero imprescindible. No se trata de cancelarlo, sino de demorarlo unos meses. También los gobernantes de los tres países siguieron esa línea.
Es obvio que la gira no puede realizarse ahora, aunque falta el anuncio oficial: el Papa debe recuperarse de la operación.
El cirujano Stefano Margaritora, quien lo operó al frente de un equipo médico de muy alto nivel, dijo que los resultados “confirman una recuperación posoperatoria normal: los valores se encuentran dentro de los límites”.
El equipo realizó la intervención aplicando una técnica mínimamente invasiva. “En unos diez o quince días al máximo se sabrá la agresividad del tumor, que según me informan estaba en una fase inicial y probablemente no haría necesario un tratamiento posterior. Todo dependerá del resultado de la patología”, destacó el cirujano Margaritora.
Los pulmones tienen cinco lóbulos. Tres en el pulmón derecho y dos en el izquierdo. Al Papa le extirparon el cáncer alojado en el lóbulo inferior derecho. El pulmón izquierdo es más pequeño porque está del lado del corazón, que ocupa más espacio.
Este jueves por la mañana el Papa desayunó con buen apetito y volvió a someterse a una terapia respiratoria iniciada el miércoles. Al mediodía almorzó. El Vaticano no ha dado noticias de que haya recibido ninguna visita.
El Santo Padre se sometió a una operación el martes en el hospital Gemelli de Roma, donde se le extrajo un adenocarcinoma detectado en un chequeo de rutina
El miércoles, en la plaza de San Pedro, tuvo lugar una misa con motivo de la clausura del encuentro de presidentes de las Conferencias Episcopales, ceremonia que iba a presidir el Papa.
El pontífice envió un mensaje a la misa en la que agradeció los augurios unánimes por su salud. Dijo que pronto leerá “los frutos de su trabajo y los debates”. Están previstas intervenciones que tratarán los desafíos que afronta la Iglesia en el acompañamiento de las familias. El pontífice señaló que ofrecerá sus reflexiones ¡a su debido tiempo! No habrá una declaración final sin su consentimiento.
Todavia no hay comentarios aprobados.