"Cuando estas cosas se detectan a tiempo, se consiguen resolver". Esa frase es la pista más certera que existe de que el cáncer del papa León XIV estaría en una etapa inicial. La dijo el cardenal Pietro Parolin, el Secretario de Estado del Vaticano, antes de la operación a la que fue sometido este martes el santo padre, en Roma.
El adenocarcinoma de pulmón, el tipo de cáncer diagnosticado al Papa León XIV, tiene una tasa de supervivencia a cinco años del 90% al 92% cuando se detecta en su etapa más temprana, 1A1, según datos de la Asociación Internacional para el Estudio del Cáncer de Pulmón (IASLC).
La IASLC es una organización multidisciplinaria global dedicada a la erradicación de todas las formas de cáncer de pulmón.
Una tasa de supervivencia a cinco años del 90% al 92% significa que entre el 90% y el 92% de los pacientes diagnosticados con ese tipo y etapa específica de la enfermedad siguen vivos cinco años después de haber recibido el diagnóstico.
En medicina, la marca de los cinco años se utiliza como un estándar estadístico porque, si la enfermedad no reaparece durante ese periodo, las probabilidades de curación definitiva o de control a largo plazo son muy altas.
León XIV fue intervenido quirúrgicamente el martes en el hospital Gemelli de Roma para extirparle una lesión detectada durante un examen de rutina. La cirugía, realizada mediante videocirugía, duró aproximadamente 90 minutos y transcurrió sin complicaciones, según el boletín médico del Vaticano. El pontífice despertó sin complicaciones y se espera que permanezca hospitalizado durante una semana.
Las etapas del cáncer
Conocer la etapa del tumor en el Papa, de 71 años, será clave para definir lo que sigue. La única pista de que se trataría de algo inicial la dio Parolin, pero eso fue antes de que el tumor sea extirpado y enviado a laboratorio para una biopsia.
Según la IASLC, la tasa de supervivencia va disminuyendo a medida que avanza la enfermedad.
Mientras la tasa de supervivencia en el estadio 1A1 (se refiere a una de las etapas más tempranas y localizadas en las que se puede detectar un cáncer) asciende a entre 90 y 92%, desciende entre el 52 % y el 65 % en la etapa 2, entre el 12 % y el 41 % en la etapa 3, y alcanza un máximo del 15 % en la etapa 4.
Hay otro dato a tener en cuenta sobre el tumor que se le ha extraído al Papa: las mutaciones.
Las mutaciones, alteraciones genéticas que el laboratorio busca en el tumor extirpado, muestran si existen fármacos específicos para combatirlo.
El problema histórico con el cáncer es que no todas las mutaciones pueden ser tratadas con un fármaco, si esto ocurre se recurre a los tratamientos convencionales como la quimioterapia tradicional.
Que al Papa se le haya extraído además del tumor el lóbulo inferior derecho no significa necesariamente una complicación. En la cirugía oncológica se sigue un principio estricto: quitar el tumor junto con un margen de seguridad de tejido sano circundante.
El Vaticano no dio detalles sobre otros aspectos del procedimiento.
Todavia no hay comentarios aprobados.