Frente al malestar y la movilización de los estudiantes franceses, la cólera social generalizada y la peligrosa asociación de estudiantes, sindicatos y agricultores ante el alza desmesurada del costo de los combustibles y de la vida, el primer ministro Sébastien Lecornu se vio forzado a dirigirse a los franceses el miércoles al atardecer, antes de una nueva movilización estudiantil el jueves y después de su interpelación parlamentaria del martes.

El descontento de los estudiantes de la escuela secundaria, los combustibles y la electricidad fueron las claves de la intervención de Sébastien Lecornu, quien se reunió anoche con el presidente Emmanuel Macron y el ministro del Interior, Núñez, para encontrar una salida a la crisis.

"Nos encontramos en una situación difícil, pero eso no significa que carezcamos de respuesta", declaró al inicio de su intervención. Manifestó comprender "el cansancio de aquellos que sienten que, apenas superada una dificultad, surge otra".

Ante una serie de conflictos estudiantiles en este inicio de curso escolar, el primer ministro tomó la palabra el miércoles desde la sede del Gobierno, en la rue de Varenne, para intentar retomar el control de la situación. Era un momento muy esperado, dada la gran cantidad de motivos de protesta existentes.

Enfrentamientos con al policía durante una manifestación de estudiantes y miembros de sindicatos este martes, en París (Francia). Foto EFE

En su intervención, el jefe del Gobierno abordó sucesivamente el movimiento estudiantil de secundaria que continúa activo, la escalada de los precios del combustible, la crisis agrícola provocada por las olas de calor del verano y la "situación financiera" del país, marcada por el aumento del costo de la deuda.

Un gobierno contra las cuerdas

Contra las cuerdas, el Gobierno busca una salida. Está rodeado de dificultades, desde la revuelta de los estudiantes de secundaria hasta la escalada de los precios del combustible, pasando por la situación financiera y ante un nuevo debate presupuestario en el Parlamento.

Tras una jornada de movilizaciones masivas en las calles, el Ejecutivo intenta calmar el movimiento estudiantil, mientras se anuncia una nueva jornada de manifestaciones para el jueves.

"Lo que ocurre en los institutos nos afecta a todos", declaró Sébastien Lecornu al inicio del discurso, asegurando que se toma "en serio a los jóvenes".

Una respuesta a padres enfurecidos

Tras lamentar los actos de violencia y los "centros educativos incendiados o vandalizados", el primer ministro afirmó: "No se puede jugar con la seguridad de los jóvenes de Francia".

Con un tono conciliador, frente a los padres enfurecidos por la represión policial contra sus hijos menores y la decisión del Gobierno de impedir el uso de granadas mutilantes —luego de que un joven de 15 años perdiera la mano en Lens y otro un ojo— para evitar más tragedias, Lecornu buscó recuperar el control.

Busca evitar que los distintos focos de descontento converjan, en un momento en que padres, docentes y representantes de la Confederación Campesina se han sumado a las protestas el martes. En cualquier momento reaparecen los chalecos amarillos, la clase media empobrecida y rural.

Las fuerzas del orden "no tienen instrucciones de enfrentarse a los estudiantes de secundaria", dijo el premier, cuando las críticas a la brutal represión policial contra los menores aumentan. "Deben actuar de manera proporcionada". "Cuando un joven resulta gravemente herido, las investigaciones deben esclarecer las circunstancias con total transparencia", añadió.

No disparar a los estudiantes secundarios

Aunque las fuerzas del orden tuvieron que hacer frente a la violencia de las protestas estudiantiles —y responder a ella, en ocasiones, con contundencia—, el jefe del Gobierno defendió la actuación de policías y gendarmes.

La protesta contra la ley de seguridad del Gobierno recorrió varias ciudades de Francia. Foto EFE

"Al contrario de lo que algunos cuentan y repiten, las fuerzas del orden no tienen instrucciones de enfrentarse a los estudiantes de secundaria", afirmó, señalando —sin mencionarlos explícitamente— a los dirigentes de La Francia Insumisa, que encabezan el descontento.

¿Cuál es la misión de los agentes? "Proteger los bienes, pero sobre todo a las personas: hacer cumplir la ley y permitir el acceso a los centros educativos", así como "actuar de manera proporcionada, en un contexto a menudo muy difícil", dijo.

Si bien "lo que sucede en los institutos nos afecta a todos" y el Gobierno tiene "el deber de escuchar" el malestar, Sébastien Lecornu condenó la violencia contra "alumnos y personal agredidos, policías y gendarmes heridos, y centros educativos incendiados o vandalizados".

Para intentar calmar el descontento, anunció que los espacios de diálogo iniciados en los centros continuarán hasta principios de la próxima semana. La plataforma habilitada desde el lunes ya ha recibido más de 40.000 aportes.

Estado de los colegios y profesores

Otro anuncio fue la puesta en marcha de cinco líneas de trabajo centradas en: la sustitución de profesores ausentes, las condiciones materiales de aprendizaje, la plataforma Parcoursup, la organización del horario escolar y el establecimiento de un "marco de expresión más claro" para los alumnos de secundaria, "en una democracia viva y en evolución".

El funcionamiento de los colegios, la actuación de los profesores y su ausentismo, el estado de los edificios, la falta de adaptación de estos al cambio climático, las filtraciones de techos y la humedad son algunos de los reclamos estudiantiles.

Antes de que la Asamblea Nacional examine el presupuesto de Educación Nacional el próximo 12 de noviembre, el primer ministro indicó que los fondos asignados a este ministerio ascenderán a 64.000 millones de euros, "lo que supone un aumento de 1.200 millones de euros en un año".

Asimismo, anunció que se darán nuevas respuestas a las reivindicaciones de los estudiantes de secundaria antes de finales de octubre. El objetivo general de este presupuesto se mantiene: reducir el déficit público del país al 5 % del producto interior bruto para 2027, tras un repunte al 5,4 % en 2026, reafirmó el primer ministro "con seriedad".

El precio de los carburantes

El miércoles por la noche, el primer ministro también respondió a las inquietudes sobre el precio de los carburantes. La medida principal: el Gobierno pondrá "10 millones de barriles de gasóleo procedentes de nuestras reservas a disposición de los distribuidores en Francia durante tres meses".

Esta inyección de barriles, extraídos de las reservas creadas para afrontar situaciones de escasez, permitirá "reducir automáticamente los precios en los surtidores". Se prevé una bajada de entre 12 y 18 céntimos por litro de gasóleo para "amortiguar parte del impacto". Próximamente se firmará un decreto para permitir esta medida, cuya duración prevista es de tres meses.

En cuanto a la energía, el primer ministro también señaló que el precio de la electricidad no debería aumentar este invierno. EDF debe "movilizar al máximo sus capacidades" para lograr este objetivo.

Sébastien Lecornu abordó la cuestión del fuerte incremento de los precios del combustible. "La guerra en Oriente Próximo, al igual que la de Ucrania, ha pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana", constató.

Las ayudas destinadas a quienes recorren grandes distancias y a los profesionales más expuestos se mantendrán.

Un pequeño cambio anunciado por Sébastien Lecornu: el pago del "cheque energético" para los hogares con menos recursos se realizará en enero, y no en primavera como estaba previsto. Cabe recordar, de paso, las ayudas ya incrementadas para quienes recorren grandes distancias y para los profesionales más expuestos, como los agricultores, los trabajadores de la construcción, los pescadores, los cuidadores a domicilio y los enfermeros autónomos.

La agricultura no puede esperar

Afectado por el cambio climático, el sector agrícola deja atrás un verano muy duro. "Miles de explotaciones están en peligro. Es una situación inédita", advirtió el primer ministro.

Para hacer frente a esta crisis, "se ha puesto en marcha un plan de emergencia", anunció, asegurando que "la agricultura francesa no puede esperar a las elecciones presidenciales".

Paralelamente, el Gobierno trabaja en un plan de reactivación más amplio —según indicó— que se presentará ante el Parlamento.

La semana pasada, Sébastien Lecornu presentó su proyecto de presupuesto para el año 2027, que contempla un ahorro de nada menos que 54.000 millones de euros.

El primer ministro desea mantener este compromiso. Aunque "se prevé un déficit del 5,4 %" del PIB, él pretende reducirlo al 5 %. "Debemos corregir el déficit", insistió. "No podemos volver a incurrir en los mismos gastos ante cada crisis".

Es la primera vez que el jefe del Gobierno se dirige a los franceses tras el receso estival, después de haber respondido el martes a los diputados. Se trata de una intervención necesaria para el Ejecutivo, que teme una acumulación de descontentos, dado que padres, docentes, políticos y representantes sindicales se han unido cuando la campaña electoral ya se ha iniciado con sus internas.