Así describe, en un párrafo de su Himno Nacional, Joaquín Osorio Duque Estrada, su autor, a Brasil. El episodio electoral de este domingo demuestra que nuestro vecino y socio no es sólo un gigante por su naturaleza….sino, fundamente, por su capacidad de construir una Nación en Diversidad, que acepta enfrentar visiones ideológicas contrapuestas y NO morir en el intento.

Ese día votaron 140 millones de brasileros -el 80% del padrón electoral- eligieron a miles de legisladores nacionales y estaduales, intendentes y concejales así como a varios cientos de gobernadores e intendentes. También tuvieron que elegir, entre 14 candidatos, quienes serán los 2 que competirán el próximo 25-10 para ejercer, por los próximos 4 años, el cargo de Presidente de la Republica Federativa del Brasil.

Lo hicieron en PAZ, sin fraude, con un sistema electrónico que en 3 horas, pudo dar a conocer el resultado final.

Brasil es el 52% del PBI sudamericano y la séptima economía mundial. Goza de estabilidad, inmensas reservas en su Banco Central, una moneda respetada, cuantiosas inversiones externas -en el último año, u$s 77.000 millones- un crecimiento en línea con el norteamericano y el europeo y un constante proceso de inclusión y avance social.

El candidato a la presidencia de Brasil, Flavio Bolsonaro. Foto EFE

En los últimos 30 años ha podido girar de izquierda a derecha y, luego, en sentido contrario, manteniendo el rumbo e incrementando su credibilidad interna y externa.

El presidente Lula da Silva está cerrando un ciclo muy importante de su país. Su aporte fue extraordinario. Se erigió en un referente fundamental de la región y el mundo. Supo conciliar su visión cristiana y de izquierda con la real politik de las corporaciones y los intereses geopolíticos hegemónicos. Tuvo que mantener sus sueños juveniles y, muchas veces, esas contradicciones lo llevaron a equivocarse….es imposible no hacerlo, sino, seríamos robots o sujetos de probeta.

Será reemplazado de triunfar en el balotaje por alguien que deberá acreditar ante propios y ajenos que es más que un portador de apellido. Pero el propio resultado de sus actos demuestra que tiene valores que ahora tendrán que hacerse carne en esta sociedad fascinante que le tocará presidir. Las cartas ya están echadas y, a mi juicio, son irreversibles. Deberá sobrevivir al fin del “Trumpismo”, dirigir los destinos del Brasil y liderar una región -Sudamérica- que sólo se explica con su rol determinante. Es como pensar en la Unión Europea sin Alemania.

Nosotros deberíamos poder acompañarlos. Ser como Francia para Alemania, juntos -el Mercosur+Chile- somos los mayores productores de alimentos, energía y minería.

Poco importa la ideología -transitoria- de los ocasionales líderes. Lo que importa es la determinación para cumplir un mandato que nos trasciende.

Diego Guelar, ex embajador en los EE.UU., la UE, Brasil y China