Con un desafío muy complicado enfrente y muy poco tiempo para garantizar resultados, el presidente Lula da Silva y el PT analizan cambios totales en la estrategia de campaña con la esperanza de dar vuelta los resultados de este domingo y ganar en la segunda vuelta el domingo 25. La clave será conquistar a los votantes de su propia fuerza que claramente desistieron de votar o directamente lo hicieron en su contra. La estrategia será apostar a un regreso de parte de esos votos como reacción a la impactante victoria del postulante derechista que no estaba prevista en ningún registro.
Lula perdió por dos puntos en la primera vuelta de este domingo frente a Flávio Bolsonaro, un rival de mucha menor densidad política lo que indica una falla profunda en la caracterización del escenario que hizo el partido y el propio presidente, afirman las fuentes consultadas por este enviado.
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Lula da Silva dice que ganará "en la prórroga".
Es cierto que el bolsonarismo demostró que es una fuerza con enorme resiliencia incluso tras el proceso al ex presidente Jair Bolsonaro por golpismo o las denuncias de corrupción que involucraron directamente al candidato conservador, pero se considera que la falla esta en el perdedor.
Un punto inevitable del nuevo diseño y que concentrará los esfuerzos está en las regiones del sudeste y el nordeste. En la primera y fundamental, el desempeño fue peor de modo notorio al que registró el lulismo en 2022.
"Ahí se enfocarán los cañones", señala una fuente del gobierno a este enviado, en una para mejorar, en la otra para garantizar. El sudeste incluye San Pablo, Minas Gerais, Río de Janeiro y Espíritu Santo, entre los focos principales. Concentra 66,3 millones de electores habilitados, consolidándose como el mayor colegio electoral del país. Implica el 41,78% de todo el electorado de Brasil.
En Minas Gerais, por ejemplo, Lula había ganado con el 48%, pero ahora se desplomó a 43%. Bolsonaro, en cambio, tuvo justamente 48% del voto. Tampoco tuvo oportunidad en San Pablo o Río.
El Nordeste, entre tanto, es central porque cuenta con 43,5 millones de electores habilitados, consolidándose como el segundo mayor colegio electoral del país. Es aproximadamente el 27,6% del electorado nacional y un bastión del PT.
Una visión del problema es que mucha gente desistió de votar, particularmente los sectores de menores ingresos.
La inflación en las urnas
El economista Marcelo Neri de la fundación Getulio Vargas señala a Clarín algunos datos claves sobre ese universo. El aspecto más sensible de inflación en esos segmentos "es el de los alimentos, que absorben el 22,61% del presupuesto total de las familias que perciben hasta 1,5 salarios mínimos", dice.
Y agrega: "Esa inflación de los alimentos consumidos en el hogar acumuló un alza del 67,5 % entre 2020 y mediados de 2026, mientras que el costo de vida promedio del país avanzó un 43,3 % en el mismo período. Esto significa que comer en casa resultó un 24,2 % más caro que la inflación promedio, lo que encareció considerablemente el costo de vida”
Neri remarca, sin embargo, que, en la otra mano hubo una “marcada expansión real de los ingresos laborales del 26% en los últimos cuatro años” además del aumento de la ocupación. Con todo afirma que “dejar de empeorar no recupera las pérdidas pasadas”.
Este académico de nivel internacional en políticas sociales, pobreza, desigualdad y microeconometría. añade que un “problema parece ser la morosidad y el endeudamiento de la población, causados por las altas tasas de interés (10% mas que la inflación) y las apuestas en línea” que multiplicaron las deudas familiares.
“El gobierno ha intentado abordar estos problemas de manera poco estructural; temo que ahora disponga de poco tiempo para revertir la situación electoral”, concluye .
Otros especialistas sostienen que Lula y su equipo no lograron que los impactantes números macro del país se reflejaran en un optimismo sobre la economía, precisamente por lo que señala Neri. “Existe insatisfacción con la economía y la percepción de que no mejorará”, afirma el politólogo Antônio Lavareda, titular de una organización de investigación electoral. Si el gobierno reconoce esa dificultad, no hay tiempo real para revertirla.
Otra dimensión del problema es una campaña del oficialismo marcada por desacuerdos y errores, señala la prensa local con observaciones contradictorias, tanto respecto a ese universo social, como lo que indicaban las encuestas que el mandatario desdeñó en cierta medida.
“La escasez de material de campaña y las luchas internas en el equipo de comunicación son ejemplos de los problemas que enfrentó el candidato del PT en su intento por la reelección. Estas dificultades llevaron a Lula a llegar a la recta final sin lograr debilitar lo suficiente a su rival, ni captar al electorado indeciso ni a aquellos influenciados por el llamado voto estratégico”, resume un análisis del Folha de Sao Paulo. “Los dirigentes del PT creen que la estrategia de comunicación de la campaña necesitará cambios profundos para intentar revertir los resultados de la primera vuelta”.
Una de las discusiones internas, consistió en si fue buena idea que el presidente eludiera participar en el debate de la red O Globo previsto para el último jueves. En esa cita estaban anotados la mayoría de los otros candidatos además de Bolsonaro y el presidente consideró que no era estratégico. El postulante conservador también desistió de concurrir.
En el sistema de decisión del partido se cruzaron al menos tres líneas que fueron desde la dureza en los discursos a una presentación más moderada. Sin resolverse ese litigio, Bolsonaro pasó de largo su momento de mayor vulnerabilidad cuando quedó en el foco público al trascender las conversaciones de enorme confianza que sostuvo con el playboy banquero, Daniel Vorcaro, el dueño del banco Master que produjo la mayor estafa financiera de la historia brasileña.
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