Una nueva conmemoración del ataque terrorista del grupo palestino Hamas contra Israel, del que este 7 de octubre se cumple el tercer aniversario, encuentra a la sociedad israelí otra vez convulsionada por temores sobre su seguridad, con un reciente intento terrorista a bordo del vuelo de FZ1073 de la compañía aérea Flydubai perteneciente a los Emiratos Árabes Unidos.
En el hecho, el piloto del avión, el indio Smit Machchhar fue apuñalado por su copiloto, Haman al Hammani, en pleno vuelo el pasado 30 de setiembre con la intención de estrellar la aeronave en territorio de Israel con sus 174 pasajeros a bordo, en su mayoría israelíes. Aunque aún está en curso una investigación policial, el gobierno difundió información que asocia al atacante con un ideario terrorista antiisraelí. Con todo, los datos más recientes apuntan a que habría sido “un lobo solitario” sin conexiones con alguna agrupación fundamentalista.
El episodio hizo crecer la controversia en Israel sobre las fallas que permitieron que accediera a la cabina del avión pese a sus antecedentes de presunta radicalización. Es el mismo debate que todavía hoy se agita sobre la actuación del primer ministro Benjamín Netanyahu, a quien la oposición acusa de haber descuidado la seguridad del país, lo que permitió el atentado de Hamas del 7 de octubre de hace tres años.
Recientemente, incluso, una investigación de Haaretz informó que el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan había advertido personalmente a Netanyahu diez días antes de los ataques del 7 de octubre de que Hamas preparaba una gran operación militar. Según el diario, Netanyahu restó importancia a la alerta y no informó a los jefes de seguridad. El primer ministro negó categóricamente la veracidad del informe y anunció que demandaría al diario por difamación.
La disputa por el incidente del avión, asimismo, adquiere una dimensión política adicional a pocas semanas de las elecciones israelíes, con el gobierno y la oposición enfrentados por la gestión de seguridad nacional y las responsabilidades por el episodio que muchos compararon con un posible 11S en Israel.
Vehículos abandonados y destruidos en el festival de música Nova tras los ataques de Hamas el 7 de octubre de 2023. Foto Sergey Ponomarev / The New York Times
El atentado del 7 de octubre transformó la historia contemporánea de Medio Oriente y desató un conflicto regional de gran escala que aún no concluyó. La incursión criminal, considerada la jornada más letal para el pueblo judío desde el Holocausto, dejó un saldo original de 1.219 personas asesinadas y más de 250 civiles secuestrados. El ataque desencadenó una ofensiva demoledora de Israel sobre la Franja de Gaza, desde donde partieron los terroristas de Hamas, que dejó al menos 67.000 muertos, en su mayoría civiles, según datos palestinos que las Naciones Unidas considera fiables.
En Kfar Aza, un kibutz pequeño localizado a unos tres kilómetros de Gaza, donde murieron al menos 62 vecinos y 19 fueron tomados como rehenes, será un lugar emblemático del ataque durante la conmemoración de este miércoles, tal como se vio en anteriores homenajes con un minuto de silencio en el lugar. Desde allí a las 6.29 de la mañana del 7 de octubre de 2023, Hamas comenzó a lanzar miles de cohetes y desbordó el sistema de defensa antiaérea de Israel.
Al amparo de ese ataque aéreo se produjo la principal ofensiva de Hamas: una invasión de miles de asaltantes que cruzaron la valla que separa Gaza de las ciudades fronterizas y de decenas de comunidades agrícolas diminutas. Mataron a residentes en sus casas, asesinaron a jóvenes en un festival de música e invadieron bases militares israelíes.
Un Israel conmocionado se movilizó para emprender su respuesta militar que, tras varios meses, acabó reduciendo a escombros una buena parte de la Franja de Gaza, en medio de fuertes protestas de la comunidad internacional por considerarla desproporcionada.
Ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Videos filmados por ellos con GoPro
La escasez de alimentos y los obstáculos para suministrar y distribuir ayuda humanitaria a los residentes de Gaza llevaron a un grupo internacional de expertos en crisis de hambre a declarar en agosto de 2023 que parte del enclave sufría hambruna.
La guerra en Gaza y el fracaso de Netanyahu para finalizar el conflicto y lograr la liberación inmediata de los rehenes dividieron profundamente a la sociedad israelí, exacerbando las fisuras que existían antes del ataque del 7 de octubre.
Muchos israelíes aseguran que Netanyahu prolongó la guerra dejando pasar la oportunidad de un alto al fuego, incluso después de la eliminación de la dirigencia de Hamas, para poder mantener unida su coalición de derecha y extender su permanencia en el poder. Esa situación de máxima tensión militar se amplió incluso desde el 28 de febrero pasado, cuando Israel y Estados Unidos atacaron a Irán, patrocinador de Hamas, desencadenando una guerra ampliada en el Golfo Pérsico y una crisis global de energía que aún no ha concluido.
El conflicto prolongado ha obligado a los reservistas a cumplir varios períodos continuos de servicio, al tiempo que ha exacerbado el viejo resentimiento contra los judíos ultraortodoxos, quienes están exentos del servicio militar.
La conducta de Israel en la guerra ha provocado acusaciones generalizadas de que Israel ha cometido genocidio. Israel lo niega e insiste en que su ejército trabajó para proteger a los civiles palestinos y culpo a Hamas de poner en peligro a los civiles al combatir desde el cobijo de hospitales, escuelas y otras zonas pobladas.
Fotos de una madre la madre y sus dos niños secuestrados que luego aparecieron muertos. Foto EFE / Magda Gibelli
La indignación por la guerra de Gaza ha impulsado un aumento del antisemitismo y de la violencia contra judíos en el mundo. La prolongación del conflicto también ha profundizado el aislamiento de Israel en la escena mundial. Eso nunca estuvo tan claro como a finales de septiembre, cuando diez países, liderados por Reino Unido y Francia, reconocieron por primera vez al Estado de Palestina.
Hamas ha defendido sus actos terroristas afirmando que la incursión del 7 de octubre “despertó la conciencia” de la gente de todo el mundo en apoyo de la causa palestina. Sin embargo, las aspiraciones políticas palestinas parecen hoy más alejadas que nunca.
Los atentados del 7 de octubre hicieron que el cuerpo político israelí virara a la derecha, y que muchos liberales que antes podían haber pertenecido al bando pacifista israelí se sintieran traicionados y dijeran que se oponen a un Estado palestino en la frontera de Israel.
Con ataque esporádicos israelíes sobre el devastado enclave aún hoy, a tres años de los ataques, la guerra parece lejos de haber terminado.
Todavia no hay comentarios aprobados.