Eran las seis de la tarde en Lourdes cuando el papa León XIV recibió a las seleccionadas siete víctimas de abusos sexuales a manos de sacerdotes, obispos o funcionarios de la Iglesia católica. Un tema que él abordó en la homilía del domingo al mediodía y que ya había concretado en su viaje a España. Un viaje y temas difíciles, que están develando las líneas fuertes de su pontificado.

El papa León XIV inició el tercer día de su viaje a Francia con un momento de reflexión el domingo en Lourdes, ante una obra de arte que simboliza el sufrimiento de las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia.

Antes de entrar en la sala donde lo esperaban los obispos, el papa se detuvo ante la imagen de "El Niño que Llora", una fotografía de un querubín llorando.

Esta fotografía había sido colocada en la pared del salón de actos donde se reunieron los obispos franceses en noviembre de 2021, poco después de la publicación del informe Sauvé, que estimaba que 330.000 menores habían sido víctimas de abusos sexuales en la Iglesia.

Habla una víctima

Una de ellas decidió hablar discretamente. "Vamos a hacer recomendaciones", dijo sobre su encuentro con el Pontífice.

El papa León habla durante un encuentro privado con religiosas contemplativas en un monasterio carmelita de Lourdes, Francia. Foto Reuters

"Tengo muchas ganas", explicó. "He pasado por varias dificultades en mi vida, y esta experiencia en particular (haber sido abusada por el abad Pierre) me ha fortalecido", dijo. El abad Pierre era una institución de la caridad francesa, cuya imagen se desplomó al conocerse sus abusos a lo largo de años.

Según esta víctima, León XIV quiere reunirse con ellas individualmente. "Cada una podrá hablar con él durante cinco minutos, y luego habrá una reunión grupal", continuó, añadiendo que planea hacerle recomendaciones.

No abandonar las demandas

En un comunicado, el "Diálogo no significa condonar", afirmaron las siete víctimas de violencia sexual que se reunieron con el papa. Ellas afirman que "no renunciarán a sus demandas". Entre ellas se encuentran víctimas del abad Pierre, Bétharram y el padre Preynat, así como miembros de grupos de defensa de los derechos humanos.

Cinco de ellas revelaron su identidad, aunque advirtieron que no volverían a hablar públicamente hasta después de la reunión.

"Ser recibidos no significa abandonar nuestras demandas", afirma la declaración, a pesar de que el anuncio de esta reunión a principios de septiembre había generado cierta controversia. Varios grupos que no fueron recibidos criticaron el alcance limitado de la reunión y la falta de transparencia en la selección de participantes por parte de la Iglesia. El hecho de que las personas recibidas solo fueran vistas individualmente también fue objeto de debate.

Durante su encuentro con miembros de la Conferencia Episcopal Francesa en Lourdes, el papa pidió a la Iglesia que prosiguiera su labor contra el flagelo de la violencia sexual.

El desafío de la reparación

Ante los abusos sexuales en la Iglesia, el papa enfrenta el desafío de la reparación a las víctimas.

«En los últimos años, ustedes han afrontado con firmeza el doloroso flagelo del abuso de menores cometido por miembros del clero o dentro de la Iglesia», declaró el Santo Padre. «Es fundamental continuar por el camino que hemos emprendido, manteniendo la máxima vigilancia», dijo a los obispos.

Se esperaba con gran interés que el papa abordara este tema, que sigue siendo delicado para la Iglesia en Francia, cinco años después del informe que estimó en 330.000 el número de víctimas menores de edad abusadas por la Iglesia católica desde 1950.

PB