Los suizos rechazaron ampliamente este domingo una iniciativa popular destinada a endurecer la neutralidad del país, un texto impulsado por la derecha nacionalista. Más del 70% de los votantes optaron por el "No".

Los impulsores del plan, promovido por el Partido Popular Suizo, que cuenta con miembros con inclinaciones prorrusas, insistía en que el gobierno se ha acercado demasiado a la Unión Europea y a la OTAN, en particular por la guerra de Rusia en Ucrania.

La iniciativa pretendía inscribir en la Constitución una neutralidad reforzada, que excluyera cualquier alianza con una organización militar y cualquier adopción de sanciones económicas contra un tercer país, salvo las decididas por la ONU.

Surgió tras la decisión de Suiza de sumarse a las sanciones de la Unión Europea contra Rusia.

El texto fue ampliamente rechazado, con un 70,1% de los votos, según los resultados finales.

"Este resultado no es un voto contra la neutralidad", dijo el ministro suizo de Relaciones Exteriores, Ignazio Cassis, a la prensa en Berna, cuando se anunciaron los resultados definitivos.

Suiza ha estado comprometida con la neutralidad, consagrada en la Constitución desde mediados del siglo XIX. La neutralidad suiza ha sido objeto de años de debate sobre lo que realmente significa.

"Suiza era neutral ayer, será neutral hoy y seguirá siendo neutral", añadió.

La neutralidad, arraigada en la historia suiza desde hace varios siglos, está inscrita en la Constitución federal desde 1848, e implica que el país alpino se abstiene de tomar partido en las guerras entre terceros Estados.

Pero la adopción por Suiza de las sanciones de la Unión Europea contra Moscú tras la invasión rusa de Ucrania, así como su primer mandato como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, en 2023 y 2024, situaron la cuestión de la neutralidad en el centro de los debates políticos y mediáticos.

"Neutralidad no significa que Suiza mire hacia otro lado cuando se produce una violación de las normas internacionales", había afirmado Cassis durante la campaña.

Al contrario, la organización soberanista Pro Suisse, impulsora de la iniciativa, defendía, con el apoyo de la Unión Democrática de Centro (UDC), partido de derecha nacionalista y primera fuerza política del país, una concepción más rigorista.

"Suiza tiene un papel fundamental que desempeñar en este planeta. Queremos ser el punto blanco, eso es la neutralidad. Nosotros queremos aportar paz, diplomacia y diálogo. Y para lograrlo, tenemos que ser creíbles con una neutralidad perpetua y armada", sostuvo Céline Amaudruz, vicepresidenta de la UDC y diputada, en la televisión pública suiza.

Los votantes de ambos lados del tema tenían la seguridad en mente.

Ruth Bolomey, una jubilada de 65 años originaria de Hawai, comentó que votó a favor de la iniciativa.

“Creo que necesitamos neutralidad y deberíamos mantener la neutralidad por razones de seguridad, por la gente”, declaró Bolomey.

Jihad Azkoul, de 78 años y originario de Nueva York, señaló que votó “no” y tenía en mente “la cuestión de qué pasa si Rusia nos ataca: ¿recibiríamos protección de nuestros vecinos?”.

“Probablemente lo harían, pero solo para estar seguros”, añadió.

En la democracia suiza, los votantes suelen emitir su voto cuatro veces al año, lo que da al público una participación directa en la elaboración de políticas.

Con información de AP

D.D.