Una lista de invitados con gran presencia tecnológica, las elecciones de moda de cada uno, dónde se sentaron y qué había en el menú marcaron los detalles más sutiles y más ostentosos de la diplomacia cuando Donald Trump ofreció una cena de Estado el jueves por la noche en honor al presidente chino Xi Jinping, de visita oficial en Washington.
El evento contó con una procesión de multimillonarios, influyentes figuras de Washington, líderes empresariales y el tipo de festividades que más entusiasman a Trump, quien tiene fama de disfrutar organizando fiestas.
Donald Trump da la manop a Xi en el Salón Este de la Casa Blanca. Foto: AP
“El presidente Xi y yo entendemos que representamos sistemas diferentes, pero los lazos entre nuestros pueblos perduran y nunca nos hemos llevado mejor”, dijo Trump durante su brindis, y agregó que “juntos podemos seguir construyendo una relación que promueva la prosperidad y la seguridad para las generaciones futuras”.
Trump hizo todo lo posible por impresionar a Xi durante la visita de tres días del líder chino a Washington, y elogió su estrecha relación personal, incluso mientras criticaba a los principales candidatos demócratas llamándolos "comunistas" de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
"El presidente Xi y yo entendemos que representamos sistemas diferentes", dijo Trump. Foto: Bloomberg
Xi y Trump discutieron las tensiones en torno a Taiwán , el comercio y la inteligencia artificial durante el horario laboral, incluso mientras se desarrollaba una disputa en curso sobre la libertad de prensa en la Casa Blanca, amparada en la Primera Enmienda.
Sin embargo, Trump optó públicamente por mostrarle a Xi las novedades de la Casa Blanca el jueves por la tarde, incluyendo un recorrido por su helicóptero presidencial Marine One y el nuevo helipuerto que construyó para él, antes de que la atención se centrara rápidamente en los ostentosos detalles de la lujosa comida.
Xi señaló en su brindis que "el presidente Trump se ha comprometido a hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande" y que "China está comprometida con lograr una gran revitalización nacional".
Xi Jinping durante el brindis en la gala en la Casa Blanca. Foto: Bloomberg
“Estos dos objetivos son ambiciosos y sin duda pueden reforzarse mutuamente”, dijo Xi.
Trump vestía un esmoquin, y su oficina dijo que la primera dama Melania Trump optó por un atuendo estilo esmoquin: una blusa blanca de popelina de algodón de Saint Laurent, una faja de seda negra y pantalones de brocado negro, ambos de Dolce & Gabbana, con un motivo de peonías.
Melania Trump optó por un atuendo estilo esmoquin. Foto: Reuters
Xi optó por un traje negro y su esposa, Peng Liyuan, lució un vestido rojo. El Salón Este, donde se celebró la cena, presentaba una iluminación tenue y una elegante decoración en rojo y dorado.
Los invitados
Entre los asistentes se encontraba Sam Altman, CEO de OpenAI, quien firmó autógrafos a su llegada a la Casa Blanca. Jensen Huang, CEO de Nvidia, optó por un esmoquin en lugar de su característica chaqueta de cuero negra.
Bernard Arnault, CEO de la empresa francesa de artículos de lujo LVMH, atravesó una valla de seguridad negra para acceder al evento.
Bernard Arnault, CEO de la empresa francesa de artículos de lujo LVMH (der.) Foto: AP
El presidente brindó por su sólida relación con Xi y el vínculo entre Estados Unidos y China, pero luego añadió: "Si pudiera salirme del guion por un segundo, solo quiero decir que tenía que hacerlo", mientras los presentes reían.
“Me gustaría invitar a todos los presentes a que nos visiten a través de esa hermosa cortina que hay al fondo”, dijo Trump, refiriéndose a la obra en construcción del salón de baile de la Casa Blanca en el jardín sur, del que, según dijo, “han oído hablar mucho”.
Trump dijo que el proyecto estaba a un año de su finalización y que creía que los asistentes "verían algo que creo que les encantará".
El presidente dijo que, después de la cena, los asistentes podrían visitar la obra y ser "los primeros en pisarla".
Elon Musk en la cena. Foto: EFE
“Lo haremos. Tal vez después de que terminemos con el entretenimiento de esta noche”, dijo Trump, y preguntó: “Si alguien quiere entrar en una obra en construcción que esté bonita y reluciente, será un honor para nosotros que lo haga”.
Trump ha bautizado el salón de baile que está construyendo como el "Gran Salón de los Estados Unidos" y ha sugerido que podría rivalizar con el Gran Salón del Pueblo, donde cenó durante una visita de Estado a Beijing en mayo.
El presidente también le obsequió a Xi una estatua de un águila que, según dijo, fue diseñada "en colaboración personal con Melania y conmigo". Xi no le entregó a Trump ningún regalo público a cambio durante la cena.
Calabaza y lubina
La primera dama ayudó a elaborar el menú de la velada, que se sirvió en la vajilla roja de la época de la presidencia de Ronald Reagan.
El menú en chino Foto: AP
El menú en la cena de Estado
Una cena en tres tiempos
Primer plato: Yellow Squash Velouté (crema/velouté de calabaza amarilla) acompañada de wild mushroom fricassee (fricasé de hongos silvestres), crispy pancetta (panceta crujiente) y un toque de scallion oil (aceite de cebollín).
Plato principal: Sesame-Crusted Sea Bass (lubina chilena en costra de sésamo) servida con baby bok choy braseado, roasted garden eggplant (berenjena del huerto asada) y sauce verte (salsa verde).
Postre: Vanilla Crémeux (cremoso de vainilla) con confit de cereza ácida y walnut frangipane (frangipane de nuez), acompañado de helado de miel elaborado con miel de la Casa Blanca (White House Honey Ice Cream).
El primer plato consistía en una crema de calabaza amarilla con setas silvestres, hierbas frescas, panceta crujiente y un chorrito de aceite de cebolleta.
Después, los invitados disfrutaron de lubina con costra de sésamo, bok choy estofado, berenjena asada y salsa verde. De postre, crema de vainilla con confitura de cerezas ácidas y frangipane de nueces, además de helado con miel de la Casa Blanca.
El mundo "tech", presente
La cena tuvo lugar después de que el presidente tomara la inusual medida de saludar personalmente a Xi y a su esposa el miércoles a su llegada a la Base Conjunta Andrews, en las afueras de Washington. Normalmente, los presidentes esperan a que sus invitados de visita de Estado lleguen a la Casa Blanca antes de ofrecerles una bienvenida formal.
Jeff Bezos y su esposa Lauren Sanchez. Foto: EFE
La cena del jueves estuvo repleta de titanes de la industria tecnológica como el fundador de Amazon, Jeff Bezos, el director ejecutivo de Tesla y SpaceX, Elon Musk, el director ejecutivo de Google y Alphabet, Sundar Pichai, el presidente y cofundador de OpenAI, Greg Brockman, y el presidente y director ejecutivo de Dell Technologies, Michael Dell.
Durante su visita a Beijing en mayo, Xi Jinping ofreció una cena de Estado a Trump, que tuvo lugar bajo las majestuosas lámparas de araña del Gran Salón del Pueblo. A ese evento también asistieron numerosas figuras destacadas del sector tecnológico, como Tim Cook, exdirector ejecutivo de Apple, y Elon Musk.
Todo esto supuso un cambio radical con respecto a 2015, cuando el entonces presidente Barack Obama se preparaba para recibir a Xi en una visita de Estado y Trump, en plena campaña presidencial, criticó todo el revuelo.
"Llévenlos a McDonald's y vuelvan a la mesa de negociaciones", dijo Trump entonces, durante un mitin en Carolina del Sur. Más tarde, admitió en Fox News Channel que Xi al menos podría merecer "probablemente una Big Mac doble".
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