Las campanas de las iglesias de toda Francia sonarán durante siete minutos el viernes, a las 10 de la mañana, rompiendo con la tradición del país. La laica república recibirá con interreligiosa plenitud al Papa León XIV en su primera visita de Estado a Francia, que él prefiere llamar su “visita apostólica” a sus fieles.
El Vaticano no utiliza el término "visita de Estado", que representa el máximo nivel de protocolo para recibir a un líder extranjero en Francia, sino que, como es habitual, habla de un "viaje apostólico".
Este campanazo busca conmemorar la llegada del Papa León XIV, quien se espera a las 10 de la mañana del viernes (hora local) en el aeropuerto de París-Orly, para el inicio de su primera visita a Francia desde su elección. El presidente Emmanuel Macron y su esposa, la primera dama Brigitte, lo recibirán en el aeropuerto.
Presentado por los organizadores como "un gesto sencillo y simbólico", este repique de campanas pretende permitir que los católicos, y de hecho todos, se unan al comienzo de este viaje apostólico, dondequiera que se encuentren. El sitio web oficial de la visita de Su Santidad confirma que las campanas sonarán "al unísono" en toda Francia.
En París, las campanas volverán a sonar por la tarde, a las 5, la hora del té. Será cuando el Papa recorra las calles de la capital. León XIV se desplazará en el papamóvil entre la catedral de Notre-Dame des Champs y la plaza Saint-Michel, un trayecto de 2,5 kilómetros. París estará blindado, con seguridad y cortes de calles.
Un cartel da la bienvenida al Papa León XIV en París, antes de su llegada. Foto: REUTERS
Agenda intensa
Este primer día en Francia será especialmente ajetreado. Tras su llegada al aeropuerto de Orly, el Papa se dirigirá al Palacio del Elíseo para reunirse a solas con Emmanuel Macron y dirigirse a funcionarios del gobierno, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático.
Posteriormente, visitará la sede de la UNESCO, antes de ir a la catedral de Notre-Dame. Finalizará el día en el Stade de France, en Saint-Denis, participando en una vigilia de oración, con 80.000 jóvenes.
El Papa permanecerá en Francia hasta el lunes 28 de septiembre, con paradas en París, Lourdes y Metz. En París, cerca de 600.000 personas se han inscripto para asistir a la misa, que celebrará el sábado 26 de septiembre, en la Plaza de la Concorde, según el arzobispo de París, Laurent Ulrich.
También está prevista una misa dominical en Lourdes. Se espera que la visita de León XIV atraiga a varios cientos de miles de fieles en todo el país.
Se esperan alrededor de 200.000 personas en Lourdes durante el fin de semana de la visita del Papa León XIV.
Visita difícil en un país laico
Nada más difícil que organizar una visita de Estado en una república laica como Francia y una ley de la laicidad, establecida desde 1915.
La laicidad francesa es el principio francés de secularismo, que separa las instituciones religiosas del Estado. La república garantiza el derecho a creer, a no creer o a cambiar de religión. El Estado no reconoce, paga ni subvenciona ningún culto religioso específico. Los servicios públicos deben permanecer neutrales.
La ley de la República, neutral con respecto a los asuntos religiosos, garantiza la libertad de culto. El secularismo es un principio jurídico para la organización de los poderes públicos, un modelo de relaciones entre el Estado y las religiones.
La catedral de Notre-Dame de París, decorada con banderas del Vaticano, antes de la llegada del Papa. Foto: REUTERS
Macron pensaba organizar una visita de Estado para el jefe de la Iglesia, sin ver que el Papa es el líder espiritual de 1200 millones de fieles católicos y no un jefe de Estado convencional. Uno a uno, los protocolares pasos franceses para esta clase de visitas fueron cayéndose, ante la sonrisa del Papa León y al mismo tiempo, la firmeza de la diplomacia vaticana.
Se arruinó la visita que el presidente Macron y su esposa querían ofrecerle al Papa para mostrarle la reconstituida Notre Dame, “ese monumento histórico” para Francia, que se ha rehabilitado tras el incendio.
Para el Papa está lejos de ser “un monumento histórico”. Desde hace 1000 años es “la catedral de los católicos” para el Vaticano. Él no irá con Macron a conocer cómo ha quedado esta catedral medieval, transformada en renacentista, con las reparaciones tras el fuego, sino a rezar, en las vísperas, a la catedral. Lo esperan 8000 curas, monjas, diáconos y monjes.
Tampoco será posible la comida de Estado que Macron había organizado con el “tout” París en el Palacio del Elíseo, como hace en todas las visitas de Estado. El Papa vivirá en la Nunciatura y comerá allí con el arzobispo y el nuncio apostólico.
Durante la visita papal, el jefe de Estado no asistirá a ninguna de las misas proyectadas por el Papa ni en la Plaza de la Concorde el sábado, ni en Lourdes. Estará representado por el primer ministro Sébastien Lecornu y por su esposa Brigitte, en la misa de la plaza de la Concorde, donde se han registrado 600.000 personas para asistir.
Al menos son esas las que se han registrado dejando su mail y su teléfono para ser aceptados.
El presidente Macron, que fue a un colegio católico en su infancia, asistió a la misa en el Velódromo de Marsella cuando asistió el Papa Francisco, que se negaba a venir a París. Fue criticado porque violaba la laicidad republicana. Otros critican ahora la autorización para permitir una misa al aire libre en la Concorde, cuando no se permite a los musulmanes rezar fuera de sus mezquitas.
Emmanuel Macron visitó al Papa León XIV en el Vaticano en abril, y ahora lo recibirá en París. Foto: EFE
Minimizar los desacuerdos
Los asesores de Emmanuel Macron se esforzaron por minimizar los desacuerdos entre Francia y el Vaticano, según informaron varios medios de comunicación, respecto a los preparativos de esta visita. El vínculo no ha sido fácil. El Papa Francisco vetó a un embajador francés ante la Santa Sede.
Durante las visitas de Estado o apostólicas, el protocolo francés ofrece al invitado un paquete completo, que incluye todos los aspectos ceremoniales posibles, el cual se adapta al caso específico, explicó uno de ellos.
Consideraba que, por ejemplo, la revista militar en Les Invalides o la procesión por los Campos Elíseos, escoltada por la Guardia Republicana a caballo, eran "obviamente inapropiadas para una visita papal". El Vaticano lo rechazó, a pesar del amor del Papa por la equitación y los caballos.
El Palacio del Elíseo reconoció que Emmanuel Macron hubiera deseado que el Santo Padre se reuniera con los artesanos reconstructores de la Catedral de Notre-Dame, quienes la reconstruyeron en cinco años, tras el incendio de 2019. Pero señaló que esto no fue posible “debido a problemas de agenda”.
Macron asistió a la misa de reapertura de Notre Dame, a la cual el Papa. Se niega a asistir a la misa del Papa, así que hay una relación entre eso y el distanciamiento del Papa de las ceremonias del Elíseo. Roma entendió perfectamente que Macron quería acaparar la atención mediática.
Por la paz en Europa
"Se optó por un formato europeo". En el último de los cuatro días de su visita apostólica a Francia, el Papa viajará a Metz, en el este del país, donde pronunciará un discurso titulado "En las raíces de Europa por la paz y la unidad", en el Centro de Convenciones Robert Schuman, que lleva el nombre de uno de los padres fundadores de la Unión Europea.
El presidente francés también estará presente en el evento y presentará el discurso con unas palabras sobre la integración europea como modelo de paz, según informó el Palacio del Elíseo a la prensa.
Los jefes de Estado y de gobierno de los otros 26 países de la Unión Europea han sido invitados a asistir al discurso del Papa, que será presentado por Emmanuel Macron, anunció el Palacio del Elíseo el martes. La presidencia no pudo facilitar una lista de los líderes que han confirmado su asistencia hasta el momento.
Por lo tanto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, cuya presencia había sido mencionada en algunos medios de comunicación, no figura entre ellos. El gran interés común entre Francia y el Vaticano es conseguir una paz duradera en Ucrania lo más pronto posible, justo cuando Zelenski estaba dispuesto a reunirse con Vladimir Putin, bajo la égida de Donald Trump, según lo anunció en Naciones Unidas.
Un presidente laico y masón
La afinidad intelectual de Macron con la masonería francesa, y más concretamente con la logia del Gran Oriente de Francia (GODF), no es ningún secreto: comparten las mismas referencias a la Ilustración, el universalismo, el progreso y una concepción particular del secularismo.
En 2023, en el Gran Oriente de Francia, aún elogiaba sus "desafíos comunes" y abogaba por preservar este "vínculo centenario". En este contexto, su decisión de no asistir a ninguna de las misas durante la visita del Papa León XIV adquiere una importancia particular.
El 82 por ciento de los franceses está feliz con la visita del Papa León y el 17 por ciento no, según el diario Le Figaro.
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