Los directores de los colegios italianos consideran que es "muy complejo" llevar a cabo la medida que anunció la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, de poner un límite al número de alumnos extranjeros en cada clase, mientras que la oposición la consideró una medida de "propaganda" y de "ultraderecha".

"Desde una perspectiva educativa, el objetivo está bien fundamentado y es loable, pero llevarlo a la práctica es muy complejo", afirmó Antonello Giannelli, presidente de la Asociación Nacional de Directores (ANP) en un comunicado difundido este lunes.

Y agregó: "Las escuelas deben, ante todo, acoger a los alumnos locales, especialmente en preescolar y primaria. Si en un barrio la mayoría de las familias son extranjeras, ¿cómo podemos respetar un límite porcentual? Desde luego, no podemos expulsar a los niños".

Explicó que además una medida de este tipo ya existía y ponía el límite del 30% según una circular ministerial del 2010 aprobada por Maristella Gelmini, ministra de Educación del entonces gobierno de Silvio Berlusconi, y recordó que había sido ya un problema aplicarla.

"El principio de promover clases equilibradas puede ser aceptable desde una perspectiva educativa, pero necesitamos herramientas concretas y aplicables que sean compatibles con el derecho de los estudiantes a asistir a la escuela en su localidad", considera Giannelli.

Angelo Bonelli, diputado de Alianza Verde e Izquierda afirmó: "Una vez más, en lugar de abordar el tema de las escuelas, sigue la línea de la ultraderecha neofascista y de Roberto Vannacci, quien propuso clases separadas para alumnos con discapacidad".

El diputado se refería a una reciente declaración del diputado Rossano Sasso, del partido Futuro Nazionale, fundado por el ex General del Ejército y ultraderechista Roberto Vannacci, quien hace unos días planteó una pregunta parlamentaria solicitando que dicho límite se estableciera por ley.

"Me parece que Meloni está imitando la cuestión de la remigración que quiere Vannacci", afirmó la líder del Partido Demócrata, Elly Schlein, quien pidió a la primera ministra afrontar los verdaderos problemas de la escuela. "Mejor saber que pueden hacer esas familias italianas que ahora mismo tienen que encontrar 545 euros para libros de texto con esta última propuesta propagandística".

En las escuelas italianas, desde preescolar hasta bachillerato, hay 930.000 alumnos no italianos, lo que representa el 11,6% del total, según los datos del último informe del ISMU, Iniciativas y Estudios sobre Movilidad Humana.

De esos 930.000 estudiantes extranjeros, casi dos tercios (65,2%, o más de 607.000) nacieron en Italia (el hecho de nacer en el país no conlleva la ciudadanía) y por tanto no tienen ningún problema con el idioma.

Con información de EFE

D.D.