No cabe mucha más basura alrededor de la Tierra. Un informe de la Agencia Espacial Europea (ESA, en sus siglas en inglés) asegura que además de intentar no seguir tirando basura espacial, habría que empezar a pensar en retirarla masivamente.
La ESA pone números. A 31 de julio, cuando dejó de recopilar datos para este informe, sus redes de vigilancia habían catalogado alrededor de 46.870 objetos artificiales en órbita.
Unos 16.000 son satélites todavía operativos. Pero ese catálogo de la ESA está incompleto, pues sólo registra lo que puede detectarse y seguirse regularmente.
Sus modelos calculan que, en realidad, hay unos 68.450 objetos mayores de 10 centímetros, 1,5 millones de fragmentos de entre uno y 10 centímetros y unos 230 millones de fragmentos de menos de un centímetro. En total, unas 17.000 toneladas de chatarra dando vueltas alrededor de la tierra, la mayoría ya sin uso.
Unas 17.000 toneladas de chatarra dando vueltas alrededor de la tierra, la mayoría ya sin uso. Foto: Reuters/ archivo
Esos fragmentos pequeños no son totalmente inofensivos. A la velocidad a la que vuelan, que puede ser unos 10 kilómetros por segundo, un objeto de un centímetro puede provocar un problema en un satélite operativo.
Su impacto, dice el informe, equivale a esa velocidad al de un automóvil chocando a 40 kilómetros por hora. Cada choque con otro artefacto mayor genera decenas, centenares o miles de pequeños fragmentos nuevos. Es decir, la basura espacial genera por sí sola más basura espacial.
Detrás del problema está, sobre todo, el aumento de la actividad comercial en el espacio y el lanzamiento de grandes constelaciones de satélites, como los artefactos de Space X, de Elon Musk.
Misiones "cero residuos"
La ESA asegura que sólo en 2025 se realizaron más de 300 lanzamientos que colocaron más de 4.000 nuevas cargas útiles en órbita.
Además, los satélites ocupan cada vez un mayor rango de altitudes. Por debajo de los 600 kilómetros de distancia de la tierra hay aparatos que son capaces de maniobrar por sí mismos, pero entre los 600 y los 1.100 kilómetros hay una cada vez mayor concentración de residuos heredados de décadas anteriores, principalmente deshechos de satélites estadounidenses y rusos.
Detrás del problema está el lanzamiento de grandes constelaciones de satélites. Foto: Satish Babu/ AFP
Europa intenta responder. La ESA asegura que sus misiones serán ‘zero debris’ (cero residuo) a partir de 2030. La organización europea ha abierto a firma una carta ética con ese compromiso que ya recibió centenares de signatarios.
Son empresas y gobiernos que se comprometen a no tirar más basura al espacio. Además, las instituciones de la Unión Europea están terminando de aprobar una norma que tendrá en cuenta el seguimiento de objetos, la mitigación de residuos, el intercambio de datos y la capacidad de maniobra de los artefactos en órbita.
Limpiar el espacio
Pero la ESA quiere, además, limpiar el espacio. Por eso tiene en preparativos la misión ‘ClearSpace-1’, que pretende demostrar que es posible capturar un objeto fuera de servicio y moverlo hasta una órbita de re-entrada.
La ESA mira más allá. Está estudiando la posibilidad de poner en órbita una especie de estaciones de servicio. Serían aparatos que se dedicarían a reparar, recolocar e incluso retirar y reciclar satélites.
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