La Corte Suprema de los Estados Unidos, de mayoría conservadora, asestó un nuevo revés al presidente Donald Trump a solo 50 días de las elecciones legislativas, al rechazar las modificaciones que el magnate quería aplicar al voto por correo, un método que él considera propenso al fraude, a pesar de haberlo utilizado él mismo en varias ocasiones. Furioso con el fallo, el jefe de la Casa Blanca atacó a los magistrados y dijo que su decisión era “horrible” y “altamente política”.
El fallo de la Corte, que se conoció en la noche del lunes, es un nuevo límite que el máximo tribunal aplica a Trump, luego del rechazo a su política sobre aranceles y las restricciones sobre el derecho de nacimiento de los inmigrantes en suelo estadounidense semanas atrás.
Esta vez, además de todos los jueces liberales, la mayoría de los magistrados de la Corte designados por los republicanos y por el mismo Trump emitieron un voto en contra. Solo los dos fieles seguidores de Trump, los ultraconservadores Samuel Alito y Clarence Thomas, se pusieron de su lado.
El fallo del máximo tribunal confirmó un fallo del juez de distrito Carl Nichols (que había sido nombrado por Trump en su primer mandato) el 21 de agosto pasado que estableció que el endurecimiento de las reglas del voto por correo va en contra de los intereses de los ciudadanos estadounidenses y destacó que podría dificultar a algunas personas expresar su preferencia.
La medida impulsada por Trump buscaba que los estados presenten al Servicio Postal Nacional una lista de los votantes con derecho a recibir las boletas por correo y que el servicio postal las entregue únicamente a los que figuran en la lista. Trump afirmaba sin bases que el sistema de voto por correo de Estados Unidos es un "hazmerreír en todo el mundo", y lamentó que el suyo fuera "el único país que tiene que soportar una ESTAFA que destruye la nación".
El voto por correo en Estados Unidos. Foto: iStock.
El presidente ha denunciado varias veces la modalidad de voto por correo como corrupta, aunque él mismo la utiliza, incluso para votar en las primarias republicanas de Florida el mes pasado.
Varios estados bajo liderazgo demócrata habían presentado demandas acusando a la medida de ser "imprecisa" y de no tener una "base jurídica clara". Y señalaban que la intención de Trump era complicar el proceso electoral para los votantes del exterior y a los que prefieren votar en forma anticipada, que en general suelen inclinarse mayormente por los demócratas.
El juez conservador Brett Kavanaugh, nombrado por Trump, estuvo de acuerdo con el fallo, aunque dejó entrever que en el futuro podría pronunciarse a favor del presidente si continúa el litigio.
Dura réplica
Como era de esperar, Trump salió con fuerza contra los jueces y dijo que la sentencia era "horrible". "¡La Corte Suprema realmente ha decepcionado a nuestro país! Algunos jueces están aterrorizados por estos demócratas locos y depravados y son totalmente incapaces de mostrar el valor necesario para salvar nuestra América", escribió en su red social Truth.
En su extenso posteo, recordó otras dos grandes derrotas recientes, como la decisión sobre los aranceles y la relativa al ius soli (el derecho al nacimiento por haber nacido en el territorio), a las que llamó "un desastre total". Y calificó la medida de la Corte del lunes como “horrible” y "altamente política".
Y añadió: "La incapacidad y la renuencia de la Corte para hacer lo correcto por nuestro país pasarán a la historia".
Consultado por Clarín, David Lublin, director del Departamento de Gobierno de la Escuela de Asuntos Públicos de la American University, dijo que “la principal conclusión política es que esto impide que Trump sumerja las elecciones en un caos extremo y, potencialmente, prive a millones de personas de su derecho al voto. Tanto el Servicio Postal como los estados carecían por completo de preparación para cumplir con la medida”.
El experto agregó que “esto demuestra que al menos dos miembros del Tribunal respaldarán sus iniciativas, independientemente de lo débiles que sean las pruebas que las sustentan. Un tercero, Kavanaugh, intentó adoptar una postura intermedia, sugiriendo que podría acabar alineándose con la administración”.
Los demócratas señalaban que la intención de Trump era complicar el proceso electoral para los votantes del exterior y a los que prefieren votar en forma anticipada. Foto EFE
“La mayoría conservadora (6 a 3) se ha mostrado inusualmente complaciente con Trump en numerosas ocasiones, esforzándose por hallar argumentos procesales para respaldarlo. En este caso, no se trataba de una cuestión que despertara pasiones intensas en la mayoría de los magistrados; es probable que temieran las consecuencias prácticas de fallar a favor de la administración”, señaló.
“Además, la legislación aplicable a esta moción específica era tan claramente contraria a Trump que ponerse de su parte habría socavado aún más el respeto hacia el Tribunal y hacia el Estado de derecho”, agregó.
El 3 de noviembre hay elecciones legislativas y el partido republicano, según las encuestas, tiene grandes chances de perder el control de la Cámara de Representantes e incluso podría perder el Senado, si el triunfo demócrata resultara arrasador. Trump ha buscado ponerse al frente de los comicios, a pesar de que él no figure en ninguna boleta, diciendo que la votación será un referéndum a su gestión.
Pero los sondeos no favorecen precisamente su desempeño en la Casa Blanca. Los estadounidenses critican sobre todo el manejo de la economía y la inflación, que se vio impulsada por el alza del combustible por el cierre del estrecho de Ormuz. Y también hay una oposición creciente a la guerra en Irán.
Trump ha buscado de todas formas lograr revitalizar a su electorado y recurre a algunas maniobras electorales como la reconfiguración de distritos para intentar capturar más legisladores. También agita permanentemente el fantasma del fraude, un argumento que, como ya se vio en el pasado, ha utilizado cuando perdió las elecciones aunque nunca se comprobó en realidad.
“La decisión de la Corte perjudica a Trump electoralmente, en la medida en que le impide dificultar o imposibilitar el voto de muchos demócratas. Por otro lado, no está claro que el impacto hubiera sido tan unilateral como él cree. En cuanto a la opinión pública, es un tema que probablemente la mayoría de la gente no sigue de cerca, ya que se preocupan más por cuestiones que afectan a su vida cotidiana, como la inflación”, asegura Lublin a Clarín.
“Tras las elecciones, sin duda alegará un fraude masivo por correo para justificar cualquier derrota, pues su ego no le permite admitir públicamente haber perdido. Esta renuencia general a aceptar resultados democráticos adversos debilita considerablemente las normas democráticas. No obstante, sus acciones desde las elecciones han demostrado que está dispuesto a llegar muy lejos para intentar manipular los resultados electorales”, afirmó.
PB
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