El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso este jueves sanciones financieras contra Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del expresidente cubano Raúl Castro, el Banco Exterior de Cuba, una entidad financiera estatal y otras empresas. El objetivo, argumentaron, es "poner fin a las actividades malignas del régimen cubano, tanto en Cuba como en todo nuestro hemisferio".
"Estas designaciones reflejan la visión inquebrantable del presidente Trump de una Cuba libre", afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado.
Esta nueva oleada de sanciones se produce en un contexto de estancamiento de las negociaciones entre Washington y La Habana.
El gobierno de Donald Trump exige a la isla cambios políticos y económicos fundamentales, mientras que La Habana denuncia el bloqueo petrolero que sufre desde hace seis meses, que se añadió al embargo comercial vigente desde hace décadas.
Fidel Ernesto Castro Calis, de 31 años, es hijo de Alejandro Castro Espín, general de brigada y una de las figuras principales del régimen, que fue a su vez sancionado por Washington recientemente.
El líder histórico superviviente de la Revolución de 1959, Raúl Castro, de 95 años, está por su parte inculpado formalmente ante la justicia estadounidense por la muerte de cuatro estadounidenses en el derribo de dos avionetas de un grupo anticastrista en 1996. Rául Castro era entonces ministro de Defensa.
Raúl Castro apareció en público en La Habana el 13 de agosto, en un acto con motivo del centenario de su hermano Fidel Castro. En los últimos días hubo rumores sobre que estaría delicado de salud, tras haber sufrido un ACV.
Estados Unidos también buscó este jueves "restringir aún más la capacidad del régimen para explotar el sistema financiero internacional", con sanciones al Banco Exterior de Cuba que es un banco estatal cubano especializado en banca corporativa, financiación del comercio exterior y transacciones internacionales.
Además, el gobierno de Trump colocó "en la lista negra" a entidades cubanas que explotan el sector metalúrgico y minero "en beneficio del régimen".
Una de ellas es la empresa de servicios Comandante René Ramos Latour (NICAROTEC), una empresa estatal cubana de servicios industriales y técnicos que proporciona apoyo geológico y minero al sector cubano del níquel.
Otra es la compañía importadora y abastecedora de níquel CEXNI, una empresa de comercio exterior y logística que importa y suministra materias primas especializadas, maquinaria y equipos para la industria cubana del níquel y cobalto.
También fueron sancionadas otras compañías vinculadas al sector del petróleo y la energía como la empresa importadora de abastecimiento para el petróleo ABAPET, la Unión Cuba Petróleo (CUPET) y Commercial Cupet.
Estados Unidos califica a los sancionados como "responsables de la represión en Cuba y de amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de EE. UU.".
Las sanciones significan que todos los bienes e intereses sobre bienes de las personas y entidades señaladas que estén en Estados Unidos o en posesión o control de personas estadounidenses quedan bloqueados y deben ser reportados a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.
Además, todas las transacciones y tratos de personas estadounidenses o personas dentro (o en tránsito) de los Estados Unidos que impliquen cualquier propiedad o interés en bienes de personas designadas o bloqueadas están prohibidas, salvo que estén autorizados.
Washington aplica una estrategia de máxima presión económica y política que incluye sanciones cada vez más amplias, restricciones financieras y presión sobre empresas extranjeras que operan en la isla, además de un bloqueo de facto al suministro de combustible que ha profundizado la grave crisis energética cubana.
La ofensiva busca, según el gobierno de Trump, forzar reformas económicas y políticas profundas y una transición hacia un sistema democrático. Trump ha dicho que Cuba debe tomar “grandes decisiones” y Marco Rubio sostiene que cambios menores no alcanzan.
A comienzos de este año hubo contactos secretos y luego conversaciones directas entre funcionarios estadounidenses y representantes cubanos, incluso hubo una visita del jefe de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, otro nieto de Raúl Castro, ha tenido un papel como interlocutor de La Habana con Washington en los contactos.
Pero esas negociaciones se han estancado: esta semana, la principal diplomática cubana en Washington, Lianys Torres Rivera, afirmó que el canal está “completamente paralizado” y que actualmente “no hay negociaciones”. Lejos de aliviar la presión, Washington anunció nuevas sanciones este jueves.
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