Cuando la catedral de Notre Dame se quemó, una segunda iglesia la reemplazó en París. La iglesia de Saint Sulpice, la más importante de la ciudad después de la catedral incendiada, en el barrio de Odeón. El lugar de los grandes funerales, como el de Jacques Chirac, hasta donde estuvo presento Vladimir Putin.Un lugar de grandes ceremonias. En el muy chic 6 distrito de la capital.

En este esplendoroso marco, frente al altar, dieciocho chicos argentinos de los barrios más vulnerables del Gran Buenos Aires dieron su concierto sinfónico con la Orquesta y sus compañeros franceses en el Festival de Jóvenes Talentos de Francia. Sus violines, contrabajos, trompetas resonaron en esa acústica única, a las 3 de la tarde del sábado 22 de agosto, en París.

Una idea que surgió del Maestro Gustavo Manuel Moreno, uno de los más reconocidos directores de orquesta de su generación. Con su agrupación Arsis participó en el festival de Jóvenes Talentos de Paris. Junto a la Orquesta francesa de Jóvenes se convirtieron en una sola orquesta. Vive en La Plata. Recientemente, ha asumido como vicepresidente en el Comité Artístico en Viena y tiene un gran trabajo con los festivales internacionales y en promover toda esta parte cultural y de desarrollo artístico.

“Esta idea de venir aquí a París surgió en 2024, cuando fui seleccionado para ser el director de los 10 años de la Academia. El año pasado, mientras estábamos trabajando en todo lo que venía por delante, salió la propuesta de: “¿y si viene alguna orquesta de Argentina”? Ahí es donde decidimos que viniera un grupo de jóvenes para formar parte de esta gran academia, de esta gran celebración de 10 años, con este gran concierto hoy aquí en Saint-Sulpice”, recordó Gustavo.

Conseguir la invitación y pagar los gastos fue otro recorrido de combatiente.

“Decidimos que de las orquestas de jóvenes que hay en la Argentina, viniera alguna orquesta representando al programa Coros y Orquestas de la Provincia de Buenos Aires. Resolvimos que viniera la orquesta de cámara Arsis, que es una de las que forma parte de nuestro programa en Buenos Aires”, explicó.

La provincia de Buenos Aires tiene un programa para todas las escuelas de su territorio. Todos pueden formar parte de una orquesta y tener una formación musical desde los 8 años. La orquesta y sus profesores los acompañan en la vida, hasta que tienen 18 años.

Un acción. Los jóvenes argentinos en su concierto, con el imponente marco de la catedral de Saint Sulpice. Foto: Gentileza Noel Smart

La selección se llevó adelante a través de los directores, porque la orquesta está formada por jóvenes de distintas orquestas del programa, que se llama Coros y Orquestas de la Provincia de Buenos Aires.

“Seleccionamos jóvenes para participar . Quedaron estos 18 y hemos trabajado con ellos. Su nombre Arsis tiene que ver con lo que significa en sí la palabra, que es el momento previo a lo grande. Creemos que ellos estaban en esta etapa previa a una nueva etapa en sus vidas. Por eso decidimos que ese nombre fuera el nombre de la orquesta. Después, los recursos se fueron generando. Fue un gran desafío para nuestro país, muy grande. Se hizo con el trabajo de las familias, algunos amigos que fueron acompañando y demás, pero con mucho esfuerzo llegamos”, aseguró Gustavo.

Cómo llegar a París

Los instrumentos, los pasajes, los alojamientos, los uniformes... Todo fue organizado entre el equipo de trabajo de la orquesta, los familiares de los chicos y los chicos con rifas, loterías o ferias del plato.

"Hubo distintos apoyos para poder acomodar este viaje. Pero todo fue hecho propiamente por las familias y el equipo de la orquesta. La fundación Kairos de la Mousike apoya el trabajo con jóvenes. También ha estado acompañándonos desde el día uno. La Red Argentina por la Adopción también fue parte de nuestras instituciones amigas, que nos estuvieron sosteniendo”, dijo Gustavo a Clarín en St Sulpice.

Los chicos llegaron a la Iglesia en ómnibus desde Rambouillet, con sus valijas encima, porque a la noche viajaban a Buenos Aires. Solo dos días pasearon por París para conocer y después ensayaron y estudiaron muchas horas por día.

“Son chicos que vienen de sus comunidades. Son complejas, altamente vulnerables, del conurbano de la provincia de Buenos Aires. Precisamente, el programa tiene este fin: tener orquestas en estos lugares, donde rescatan a los jóvenes de sus realidades y los suman a nuevos proyectos”, contó el Maestro Gustavo mientras organizaba valijas, instrumentos, lugares donde guardarlos. Una especie de padre espiritual del contingente.

“A la mayoría de ellos los conozco desde pequeños. Desde los 8 años en su orquesta los he visto. Han ido creciendo. Estoy orgulloso de que muchos de ellos hoy estén aquí y desarrollando su proyecto de vida. Es la primera vez que vienen a París. Muchos ni siquiera conocen Mar del Plata y hoy están aquí. Es muchísimo lo que significa para nosotros que estos jóvenes estén aquí”, dijo, ya vestido de director de orquesta.

Gustavo Moreno, el director de la orquesta Arsis y un padre espiritual para los jóvenes músicos. Foto: Gentileza Noel Smart

Los chicos estaban alojados en un campus en Rambouillet. “Fue una semana de mucha concentración, de mucho estudio, junto con la orquesta de jóvenes franceses. Estamos muy contentos, porque fue una semana distinta: muy intensa, mucho estudio, muchas clases, horarios muy largos, levantarse temprano, acostarse temprano. Así que ha sido maravilloso”, resumió.

Coros y orquestas: un proyecto desde los 8 años

El programa Coros y Orquestas tiene la finalidad de acompañar toda la trayectoria educativa del niño en la Argentina: desde que comienza en educación primaria hasta que se gradúa en el secundario.

“El niño comienza estudiando, formándose. Pero ya cuando empezamos a trabajar desde el secundario, empezamos a trabajar la música como proyecto de vida. Que no solamente termine cuando termina la escuela, sino que les provea la posibilidad de desarrollarse. Allí es donde también la Fundación Kairós de la Mousike va preparando el camino para que ellos puedan continuar su profesionalización”, explicó Gustavo.

La historia más exitosa de ellos es el haber decidido confiar en que los llevan a un nuevo destino. Y allí comienza todo. Allí se inicia donde ellos deciden caminar un nuevo camino, un nuevo destino.

“Y creo que esto es para muchos, y te diría para el 100% de los que están aquí, una nueva página en la historia de sus vidas. Hoy es un nuevo día. Es un antes y un después en sus vidas”, dijo Gustavo, en la espectacular acústica de St Sulpice ,con músicos entrando, con el afinador del piano trabajando en el espectacular Steinway .

-Después que los escuchen, después que los vean, mucha gente se va a fijar seriamente en ellos. Su vida de músicos alcanzará otra dimensión.

Moreno: Totalmente. Una de las grandes tareas en mi caso ha sido poder proporcionar el puente para que ellos lleguen y a la misma vez, que los vean. Porque si uno no los acerca, no se los puede ver. Entonces, a partir de ahí se van a desarrollar seguramente proyectos individuales para cada uno y demás, y ese es nuestro objetivo también”, dijo el director argentino.

Naiara Luna toca la trompeta en la orquesta Arsis. La experiencia parisina le pareció formidable. Foto: Gentileza Noel Smart

Con sus remeras blancas y sus pantalones azules, los chicos que tocaron en St Sulpice en Paris, vienen de San Vicente, de presidente Perón, de Esteban Echeverría, Ezeiza, Almirante Brown. Todos distritos donde las otras opciones de la vida son difíciles: desempleo, pobreza, narcotráfico, adicciones, familias disfuncionales. La orquesta es como una trompeta que barre un futuro predeterminado, que los aleja de la droga, de la delincuencia, de la marginalidad, de las familias fracturadas y les genera un sueño.

Una primera parte del concierto fue con música argentina. Por primera vez en la historia interpretaron El Tarco en Flor, de Luis Gianneo, un gran compositor argentino, con una gran obra académica. Y por otro lado, hubo una selección de tangos de Carlos Gardel. Después llegó el concierto para piano y orquesta de Grieg, Opus 16, ejecutado por tres jóvenes solistas, que debutaron el sábado. Un gran cierre, con la Marcha de Berlioz y la Sinfonía Nº 5 de Tchaikovski.

La trompeta de El Jagüel

Naiara Luna soñaba con tocar el saxo, pero cuando llegó a la orquesta de El Jagüel, descubrió que en la orquesta sinfónica ese instrumento no existe. Comenzó con la trompeta

“Llegué a la música desde muy chiquita. Tuve una vida bastante difícil y creo que me refugié en la música, que es lo más lindo que hay. Empecé con trompeta y desde ahí fue mi refugio siempre”, contó en la primera fila de St Sulpice, cuando se iniciaba el ensayo de la orquesta francesa.

Ella nació en el barrio Montana de El Jagüel y, con sus 18 años, es la primera vez que sale del país. Viene de la orquesta Montana.

En pleno concierto. Los jóvenes músicos argentinos hicieron un repertorio de tangos de Gardel, "El Tarco en Flor", de Gianneo, y composiciones de Grieg, Tchaikovski y Berlioz. Foto: Gentileza Noel Smart

“Es todo muy lindo, la verdad. Yo todavía no caigo. Venía en el micro y veía el paisaje hermoso que tienen... ¡Y lo que representamos! Estamos representando a miles de chicos detrás de nosotros. En el ensayo, estábamos tocando tango y me puse a llorar. No entendía cómo podíamos estar acá tocando tangos argentinos, en medio de músicos profesionales", recordó emocionada.

“Fueron muchas horas de estudio, el dejar de lado muchas cosas también, enfocarse en lo que hay que enfocarse. Mi ejemplo a seguir es Gustavo. Es muchísimo más que un director para mí. Y yo lo considero como mi papá, literalmente. Hace el papel de padre con todos. Creo que él me dio la mano para yo poder refugiarme en la música y cumplir cada uno de mis sueños. Si no fuese por él, quizás yo estuviese haciendo otras cosas y no tocando la trompeta y haciendo lo que me gusta hoy en día”, recordó Naiara.

Ella terminó el secundario y estaba por hacer la licenciatura de Música de Cámara y Sinfónica. Pero con el tema de los costos del viaje, tuvo que dejar y empezar a juntar plata para ir a París. "Pero cuando regresemos a la Argentina, volveré a la licenciatura”, afirmó, convencida.

“No puedo creer lo que es París. Siempre la veía por videos y creo que jamás me imaginé que, a los 18 años, iba a poder salir del país. Creo que era un sueño muy grande, que estaba lejísimo. Con decirte que yo soñaba con tocar en el Colón y hoy estoy tocando acá. Es un montón” dijo emocionada.

Una familia lituana y un violín

El director Gustavo Moreno, dando indicaciones a una de las músicas de su orquesta. Foto: Gentileza Noel Smart

Natasha Caslauskas nació y creció en Avellaneda, hija de una familia lituana.

“Desde muy chiquita, siempre me encantó la música clásica y el folclore .Siempre había mucha música en casa. Y yo miraba a André Rieu y me encantaba. Decía:”Yo quiero ser como él, me encantan los violines”. Desde muy chiquita ya insistía: “Mamá, papá, quiero tocar el violín”. Y me decían: “No, sos chiquita”. Entonces me daban bombo, piano, guitarra. Yo seguí insistiendo. A los 10 años me regalaron mi primer violín. Y ahí fue cuando no dejé de estudiar y seguí para adelante”, contó la primera violinista de la orquesta.

“Me integré este año a la orquesta Arsis. Y la verdad que fue un orgullo muy grande, porque era tremendo ver el avance que teníamos en cada ensayo. Decía: ”Estamos cada vez más cerca de la meta, a no aflojar. Y la verdad que me encariñé muchísimo con todos los chicos. Me integraron súper rápido, por suerte. Y también nos unió la música. Porque al fin y al cabo la música fue la que nos trajo y nos enlazó hasta Francia”, explicó Natasha.

La orquesta tiene más de 20 integrantes, pero llegaron 18 jóvenes a París y se sienten en representación de todos los chicos de Argentina. Fueron juntando a poquito para este sueño. El viaje a esta ciudad es una nueva puerta que se abre a un nuevo mundo para todos ellos.

“Gustavo nos dijo que se abrió una puerta y que él nos iba a acompañar en todo esto. Y la verdad que es como muy grande todo. Porque es algo que empieza y estás acompañado. Después del camino, lo empezás a transitar solo y te vas descubriendo otras puertas, otras cosas, con otras personas. Así que yo espero que todo siga, que sigamos así para adelante, viajando y disfrutando como siempre. Y acompañada de la música”, analizó Natasha.

Ella va voy a seguir estudiando música. “Tengo 16 años, así que tengo un poquito de tiempo todavía para seguir estudiando. Pero me quiero profesionalizar, estudiar un montón y disfrutar la música. Gustavo nos abrió una puerta. Y es una puerta muy enorme, muy grande. Y la verdad que hay que seguir estudiando porque uno se tiene que ganar las cosas. Tiene que haber esfuerzo detrás de todo”, dijo.

Los 18 músicos argentinos pasearon por París, descubrieron la calle Buenos Aires, se cansaron durante dos días de recorrer y descubrir. Y también fueron a la iglesia de la Madeleine. ”Me encantó, me emocioné porque me puse a agradecer y a rezar un poco. Es muy emocionante el esfuerzo de todos”, reconoció Natasha.

“Nosotros vinimos con una mente distinta. No vinimos a competir, a compararnos ni nada. Vinimos con la mente abierta, a aprender un montón de cosas y a aprender de lo que tenemos al lado. Sabemos que esos son grandes músicos y nosotros nos estamos formando y que en la Argentina la música no es tan así como acá. Es un gran paso para nuestra formación”, se entusiasma Naiara.

camino se ha iniciado en París, en el lugar más prestigioso. Será la inspiración para un futuro de estos pequeños grandes músicos.