Randy Starr -nada que ver con Ringo- era dentista y compositor. Le escribió una docena de canciones a Elvis Presley. Cobraba por implantes y por sentarse a pensar palabras que después cantarían geniales artistas.
Ninguno de los recontra hits conocidos, pero Randy Starr metió un puesto #12 en el prestigioso ranking Billboard. Su nombre real era Warren Nadel. La tarjeta personal que le entregaba a sus pacientes lo presentaba en el siguiente orden: “Compositor y odontólogo”. Se había recibido en Columbia, pero tenía algo más que un torno entre sus manos: eso lo llevó a escribir letras que terminó cantando Elvis.
Kissin’ Cousins, por ejemplo, trata sobre un romance entre primos lejanos en el sur de los Estados Unidos. Datin habla de la vida melosa de un fulano. Carny Town está felizmente ambientada en un carnaval. Hay otra que juega con la historia de Adán y Eva. En general, letras que a Elvis le gustaban porque sonaban a granja del sol y se adaptaban al insípido letargo de sus películas.
Randy tenía cara de Club del Clan. No fue el dentista de Elvis. Elvis se trataba con otro señor. La relación entre ellos pasó por los créditos de las canciones. Dupla compositiva y ni siquiera personal, sino a través de la industria tanto musical como cinematográfica.
En 1962 Starr, que ya era un secreto a voces, fue invitado a un talk show y lo presentaron como el “Dr. Warren Nadel, dentista de Nueva York”. El juego consistía en que los participantes descubrieran que ese mismo hombre no era otro que Randy Starr.
A Elvis le cuidaba la boca el doctor Lester Hoffman, oriundo de Memphis. Lo atendió toda la vida. Una vez, a cuento de esto, dijo que durante una intervención para sacarle una muela, el dentista preparó la jeringa para la anestesia y Elvis lo paró en seco. El cantante cerró los ojos, pidió un minuto y de inmediato entró en una especie de trance meditativo. Resultado: el hombre hizo su trabajo sin anestesia, mientras Elvis permanecía completamente inmóvil.
El disco de Randy Starr, con las canciones que escribió para Elvis Presley.
"Ya casi terminamos"
En la Argentina existe un caso similar con Luis Alberto Spinetta. Mario “Pototo” D’Alessandro era compañero de colegio de Spinetta. Durante un viaje de egresados a Bariloche, un error en un telegrama hizo que Luis Alberto creyera que Pototo había muerto. A partir de esa fake compuso Tema de Pototo (para saber como es la soledad) y después lo grabó con Almendra. “Contame de Pototo”, le pidió un periodista y Spinetta empezó diciendo: “Pototo es un amigo mío que ahora es mi dentista. Se llama Mario D’Alessandro”.
Volviendo al Starr menos conocido, el odontólogo/compositor no atendía a Elvis pero entraba en contacto con otras lenguas populares: Tony Bennett, Duke Ellington, Sammy Davis Jr. Su canción más conocida en la voz de Elvis fue Kissin' Cousins, que llegó bastante lejos y en 1964 trepó al puesto #12 del Billboard Hot 100. Fue la peor performance de un single de Elvis hasta ese momento.
Elvis Presley. El Rey grabó alrededor de 12 canciones de Randy Starr, generalmente hechas por encargo para sus películas.
Starr contó que hizo un total de 84 demos especialmente para Elvis, pero solo pudo lograr que cantara 12 letras suyas. Las composiciones para las películas eran por encargo y realmente muy específicas. Algo así: "Hola Randy, necesito que escribas para una situación en la que Elvis está en una moto cantándole a una mujer que está en un auto deportivo y quiere ser rica”.
"¿Usás el hilo dental?
Entendidos en la materia opinan que es difícil encontrar buen material entre los álbumes de bandas sonoras de Elvis. Filmar tres películas por año, con música nueva, no era buen negocio para ninguna superestrella.
Un single de Randy Starr, en el que figura como letrista con su nombre real: Warren Nadel.
Respecto de las canciones hechas por el odontólogo, el resultado es simplemente anecdótico. Starr no era un genio, pero consiguió colocar una docena de letras en películas bastante olvidables. Y no solo eso: The New York Times publicó que los discos con la presencia de Starr habían vendido dos millones y medio de copias.
Randy Starr –tal en nombre que lo trae a estas orillas- nació el 2 de julio de 1930. Nada indica que actualmente no tenga 96 años y siga viviendo de sus jubilaciones (y regalías) en la ciudad de Nueva York.
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