Después de cuatro discos con canciones propias, Nahuel Pennisi sintió que era momento de volver al lugar donde todo había empezado. Esa necesidad dio origen a un álbum homenaje en el que interpreta clásicos de Mercedes Sosa y que lo llevó a recorrer Tucumán, provincia donde nació la intérprete, para conocer de cerca la historia de una de las artistas que más marcaron su vida.
El disco, grabado principalmente en Buenos Aires y coproducido por el propio Pennisi junto a Joaquín Guevara y Pablo Durand, tuvo su primer adelanto el 23 de julio, con el lanzamiento de Canción con todos, pero el álbum completo ya está disponible en todas las plataformas.
Claro que el proyecto no terminó en el estudio. Acompañado por Agustín Matus, nieto de "La Negra", viajó a Tucumán para filmar los videoclips de cada canción bajo la dirección de Niko Sedano.
El recorrido incluyó la casa natal de la cantora, el Museo del Folclore, la escuela primaria donde aprendió las canciones patrias y otros espacios fundamentales de su historia. La intención era acercarse al origen de la artista que desde chico escucha por la radio. Sin embargo, el viaje terminó acercándolo también al suyo.
"Sentía la necesidad de conectar con mis comienzos. Después de haber hecho mis primeros cuatro discos con canciones propias, quería volver a ese lugar de intérprete. Mis comienzos fueron teniendo la música en mi casa y tocando en la calle. Ahí apareció la voz de Mercedes, que me llevó a algo muy profundo", cuenta en diálogo con Clarín desde las oficinas de Sony Music a donde lo acompaña su asistente personal, quien se encarga hasta de peinarlo para las fotos.
Ese regreso al pasado no fue solamente artístico. En Tucumán escuchó historias familiares de Agustín Matus, caminó por los lugares donde Mercedes Sosa pasó su infancia y conoció escenas cotidianas que hasta entonces desconocía.
Nahuel Pennisi y su nuevo proyecto dedicado a Mercedes Sosa. Foto: Emmanuel Fernández
Descubrir cómo era fuera del escenario terminó acercándolo todavía más a la mujer que ya admiraba.
Uno de los relatos que más lo conmovió fue saber que le cantaba canciones de cuna a su nieto.
"Agustín me contaba que su abuela le cantaba al oído cuando era chico. Yo me imaginaba esa escena, porque ahora tengo hijos. También me contaban que Mercedes se subía a un mirador para contemplar la ciudad o que practicaba las canciones patrias en la escuela. Sentí que aprendí cosas de ella que hicieron que hoy mi vínculo sea mucho más profundo", confiesa con una sonrisa que nunca se le borra del rostro.
Quizás por eso, cuando se le pregunta dónde habría que empezar si algún día alguien quisiera hacerle un homenaje a él, Pennisi no tarda mucho en decir "a mi barrio".
"Mi raíz está en la casa de mis abuelos maternos, en el barrio La Esmeralda, en Florencio Varela. Ahí todavía están los vecinos, el kiosco, los almaceneros. Lo más lindo es que para ellos sigo siendo Nahuel, el vecino".
El 23 de julio de 2026 Nahuel Pennisi presentó “Canción con todos”, el adelanto de su nuevo álbum dedicado a Mercedes Sosa. Foto: Emmanuel Fernández
Cómo no va ser importante, si allí descubrió la música como una forma de compartir antes que como una profesión. También allí aprendió, gracias a sus abuelos y a sus padres, valores que hoy intenta transmitirles a Mateo y Alma, sus dos hijos.
Habla de su abuelo René como un hombre "rústico", de una sinceridad absoluta, que nunca elegía las palabras para agradar, sino para decir exactamente lo que pensaba. De su mamá heredó la sensibilidad; de su papá, la racionalidad. "Si hay algo que aprendí en la vida es a ser agradecido, sencillo y respetuoso. Eso es mi familia", resume. Cualquiera que tenga una conversación con Nahuel, puede dar fe de esas cualidades.
Sus inicios como artista callejero
Ese mismo respaldo familiar fue el que lo acompañó cuando, con apenas 15 años, decidió salir a tocar a la calle. Cuenta que no lo hizo por necesidad económica, porque "en casa no faltaba nada", sino que fue una elección nacida de la curiosidad y del deseo de compartir su música.
Antes de ser el reconocido folclorista en el que se convirtió, Nahuel Pennisi tocaba con su guitarra en la Calle Florida. Foto: Juano Tesone
Un amigo lo invitó a conocer la experiencia de un músico callejero y Nahuel quedó impactado al ver cómo una canción podía interrumpir la rutina de las personas y generar un encuentro. Así comenzó una etapa que se extendería entre 2007 y 2010, primero en la peatonal de Lomas de Zamora, continuó en la de Quilmes y terminó tocando en la Calle Florida, en pleno centro porteño.
"Sentí que la calle era el escenario ideal. Era un lugar para sacarme los temores, para encontrar dónde cantar y para alegrarle el día a alguien. Después también me permitió empezar a pagarme el colegio, pero el impulso fue otro".
Allí, frente a desconocidos que se detenían a escucharlo, fue ganando experiencia, aprendiendo a conectarse con el público y descubriendo una manera de vivir la música desde la cercanía.
Años después llegarían Cosquín, donde conoció al guitarrista Luis Salinas quien lo invitó a tocar como artista invitado en uno de sus shows, los cuatro discos, los premios Gardel y las nominaciones al Latin Grammy. Sin embargo, cuando habla de lo que verdaderamente cambió su manera de entender la música, vuelve otra vez a la familia.
Nahuel Pennisi pone a su familia como lo que lo ayudó a entender la música. Foto: Juano Tesone
Los primeros sonidos de una historia que hoy también comparte con sus hijos
Mientras grababa Cuando tenga la tierra, una de las canciones del homenaje, un recuerdo lo conmovió mucho. "Mi hija Alma la aprendió mientras yo la estaba sacando con la guitarra. Entonces, cada vez que la cantaba, me aparecía ella. Y también mi papá tocando el charango en casa".
La música estuvo presente en la vida de Nahuel Pennisi desde sus primeros años. Es el mayor de cinco hermanos y creció en un hogar donde los sonidos eran parte de la rutina. Desde chico estuvo rodeado de canciones e instrumentos: su mamá cantaba y su papá tenía una banda de rock.
Descubrió el bajo, porque el bajista de la banda de su padre solía dejarlo en la casa familiar, por lo que su papá aprovechaba para dárselo para que tocara. A los cuatro años practicó con un teclado y más tarde aprendió a tocar el bajo y la guitarra de forma autodidacta.
Ese vínculo con la música que nació en su familia es el mismo que hoy comparte con sus dos hijos. Según contó, comenzó a cantarles cuando todavía estaban en la panza de su esposa, Mayra Deleo, también tucumana.
Con el tiempo, la música se convirtió en una parte más de la crianza. En sus redes sociales suele publicar videos en los que Mateo y Alma lo acompañan cantando mientras él toca la guitarra apoyada sobre sus piernas, la particular manera en la que interpreta el instrumento desde sus comienzos.
La paternidad atraviesa hoy casi todas sus respuestas. No porque haya desplazado a la música, sino porque le dio una nueva manera de escucharla. En su casa, las canciones conviven en el día a día que muestran cómo sus hijos crecieron entendiendo la ceguera con una naturalidad absoluta.
Nunca hubo una charla solemne para explicarles que su papá no veía. El descubrimiento fue llegando de manera espontánea.
"Un día Mateo me preguntó: '¿No lo ves, papá?'. Le dije que no y que por eso necesitaba que él me contara lo que pasaba alrededor. Fue algo completamente natural", explica.
Nahuel Pennisi junto a sus hijos Mateo y Alma. Foto: Instagram Nahuel Pennisi
Desde entonces, describir el mundo pasó a formar parte de la rutina familiar. Ellos le cuentan qué hay delante, cómo cambió un paisaje o qué sucede a su alrededor. Y él desarrolló otras formas de percibirlos.
No puede ver cómo cambian sus expresiones ni reconocer el color de sus ojos. Pero distingue un enojo por la forma en que se cierra una puerta, una frustración por el ritmo de unos pasos o un momento de felicidad por el tono de una voz. Cuando los abraza, descubre si crecieron, si el pelo está más largo o si sus cuerpos cambiaron. "Los chicos encuentran la manera", dice sobre esa dinámica que construyeron entre ellos.
La anécdota que mejor resume ese vínculo ocurrió hace apenas unos días. Al volver de Tucumán, su hija Alma le anunció que había ordenado el living para que él no se golpeara con los juguetes. Después lo tomó de la mano y lo hizo recorrer toda la casa para que lo compruebe.
"Me llevó hasta el sillón para que lo tocara y me diera cuenta de que realmente no había nada en el piso. Esa fue su forma de mostrarme que había ordenado."
El músico que viajó a Tucumán para volver a la raíz de Mercedes Sosa terminó mirando también hacia atrás, hacia su propia historia. Porque homenajear a la Negra no es solamente cantar sus canciones sino también entender de dónde viene uno, qué aprendió en el camino y qué cosas quiere dejarles a los que vienen detrás.
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