Faltan 30 minutos y el mundo está en modo espera. No es exageración: la boda de Taylor Swift y Travis Kelce paraliza cámaras, redes y cronómetros como si fuera final del mundo del espectáculo.

El lugar elegido, el Madison Square Garden, dejó de ser estadio hace rato. Ahora es un salón de lujo montado dentro del cemento, con luces, telas rosadas, ambientación de alto nivel y un operativo de seguridad que no deja pasar ni un suspiro sin control. Todo está pensado para que no se filtre nada… aunque ya todo se sabe.

No eligieron el mejor día. La costa Este de Estados Unidos atraviesa temperaturas extremas que obligaron a las autoridades a pedir reducción del consumo eléctrico para evitar un colapso mayor del sistema. Según la empresa ConEdison, más de 80.000 usuarios en Nueva York sufrieron cortes de energía entre el jueves y el viernes, en medio de una demanda que supera la capacidad de la red.

Esmoquins y camionetas blindadas en la previa del evento

En ese contexto, los invitados comenzaron a llegar al Madison Square Garden. Entre ellos aparecen Gigi Hadid y Bradley Cooper, junto a Dakota Johnson, además de los Stafford -Matthew y Kelly Stafford-, la periodista deportiva Erin Andrews y el exjugador de la NFL Richard Sherman. A los invitados los escanean, y no s eles permite ingresar con sus celulares.

¿Es por ahí? Jason Sudeikis ("Ted Lasso") al llegar al Madison Square Garden. Foto Reuters

Hasta el momento, varios medios que cubren la zona registran el movimiento constante de celebridades saliendo desde sus hoteles en camionetas polarizadas rumbo al estadio.

La mayoría de los hombres apuesta al clásico traje negro, incluso con el calor sofocante que atraviesa Nueva York, mientras que las mujeres eligen vestidos largos.

La pregunta que más circula en la previa es ¿qué se va a poner Taylor Swift?. Cada detalle se convierte en tendencia en cuestión de segundos. Del otro lado, Travis Kelce entra al casamiento como figura deportiva convertida en estrella pop, traje encima de un cuerpo de NFL que ahora juega en otra liga: la del espectáculo total.

A hacer la fila. Los autos y las limusinas llegando a la ceremonia, con todo vallado. Foto Reuters

Otra duda que rebota en la previa es ¿qué se le regala a una pareja multimillonaria? Por suerte, para fortuna de los 1.000 invitados, los novios pidieron no recibir regalos.

Mientras se buscan respuestas y a medida que se acerca el momento del “Sí, quiero”, el dispositivo de seguridad en torno al estadio se intensifica y gana capas. El operativo comenzó a desplegarse desde el jueves durante la cena de ensayo que reunió a 400 invitados, y continuó este viernes desde temprano con un refuerzo visible en calles aledañas, accesos y perímetros cerrados.

En ese marco, el exjefe de la NYPD, Kenneth Corey, advirtió en la previa que para un evento de estas características se requieren barreras de hormigón similares a las utilizadas en finales de la NBA, como medida de prevención frente a posibles amenazas terroristas, incluidos escenarios de vehículos en embestida.

Benson Boone llegando al Madison Square Garden donde Taylor Swift y Travis Kelce se casan este viernes 3 de julio. Foto REUTERS

Bajo ese mismo protocolo, desde el mediodía comenzaron a verse camionetas todoterreno blindadas en el entorno del estadio, en un esquema de ingreso controlado que busca ordenar cada movimiento en la cuenta regresiva de la ceremonia.

Al rededor de todo el protocolo, los fanáticos de la cantante llegaron temprano para ver si, con suerte, pueden ver de cerca algún detalle del hermético casamiento.