Ayer, 5 de noviembre, el comediante británico Russell Brand -ex esposo de Katy Perry- fue declarado culpable de violación y tres agresiones sexuales, después de un proceso judicial que tuvo su punto de partida en una investigación periodística.
Las primeras acusaciones salieron a la luz en septiembre de 2023, a partir de un documental llamado Russell Brand: A plena vista del programa Dispatches, de Channel 4, y de investigaciones publicadas por The Times y The Sunday Times.
Los informes recogieron testimonios de mujeres que denunciaron presuntos episodios de abuso sexual y conductas inapropiadas durante el período de mayor popularidad del actor.
La repercusión de esas publicaciones llevó a seis mujeres a acudir a la Policía y provocó investigaciones internas en la BBC y en la productora francesa Banijay. También marcó el comienzo de un proceso judicial que Brand intentó frenar antes de su inicio.
Las víctimas que hablan en "Russell Brand: A plena vista" no muestran sus rostros. Foto: captura de video
En los días previos al juicio, el actor pidió que se desestimara la causa. Su argumento era que la enorme exposición pública del caso le impedía recibir un proceso justo. Brand negó los cargos y rechazó haber mantenido relaciones sexuales sin consentimiento.
Sin embargo, el jueves fue declarado culpable de violar a una mujer en su residencia de Londres y de agredir sexualmente a otras tres en episodios separados. Los hechos ocurrieron a mediados de la década de 2000, cuando trabajaba para Channel 4 y la BBC.
De acuerdo con información publicada por The Sun, Brand fue llevado a una prisión de Londres.
El silencio dentro de la industria del entretenimiento
El caso también dejó al descubierto cómo el peso de la fama puede jugar a favor de las grandes figuras y en contra de quienes trabajan con ellas.
Tres de las cuatro víctimas trabajaban en la industria de los medios y explicaron ante el jurado que no habían denunciado antes por temor a no ser escuchadas o a sufrir consecuencias profesionales.
Russell Brand acompañado por su esposa Laura Brand en el Tribunal de la Corona de Southwark, en Londres, el jueves 5 de noviembre de 2026. Foto: AP
Una de las mujeres aseguró que la industria de los medios "protege a los suyos". Otra contó que, después de uno de los episodios, había presentado una queja ante un superior en Channel 4, pero no recibió ayuda.
La investigación interna de la BBC sobre el período en que Brand trabajó en la emisora, entre 2006 y 2008, concluyó que algunos empleados sentían que no podían presentar quejas por su comportamiento inapropiado. En tanto, una revisión de Banijay realizada en 2024 determinó que no se habían presentado denuncias formales.
Caroline Frost, editora de televisión de Radio Times, explicó a la agencia Reuters que las figuras de alto perfil habían gozado históricamente de un estatus privilegiado por su capacidad para atraer audiencias y generar dinero.
"Atraen multitudes, atraen público, atraen dinero. Y eso les da mucho poder y mucho estatus que no merecen, así que su fama les permite firmar cheques que su brújula moral no puede pagar", afirmó.
Así se expone a otra de las víctimas en Russell Brand: A plena vista, el documental de Channel 4. Foto: captura de video
En la misma línea, Laura Nelson, de la Policía Metropolitana, dijo que Brand era un depredador sexual que abusó de su poder a lo largo de su carrera "y se ha envalentonado a medida que se ha vuelto más y más famoso".
Mientras, la Policía espera nuevas denuncias
Tras la condena, el jefe de la Policía Metropolitana de Londres, Mark Rowley, pidió que otras posibles víctimas se acerquen a las autoridades. Además, confirmó que investigan otras dos denuncias de violación contra Brand y que los expedientes ya fueron remitidos a la Fiscalía de la Corona. "No me sorprendería que muchas más personas se presentaran", afirmó.
Rowley también cuestionó algunos argumentos utilizados durante el juicio por la defensa del comediante, que había señalado que ninguna de las denunciantes gritó, se resistió o intentó escapar. El comisionado consideró que ese planteo se acercaba peligrosamente a responsabilizar a las víctimas.
Mientras la investigación por otras dos denuncias continúa, las autoridades británicas esperan que el proceso aliente a nuevas posibles víctimas a presentarse.
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