Durante décadas, el cuerpo de Sylvester Stallone fue una parte inseparable de su imagen. Los músculos que exhibió como Rocky Balboa y John Rambo lo convirtieron en uno de los grandes referentes del cine de acción de los años '80 y marcaron un modelo físico que millones de espectadores intentaron imitar. Sin embargo, detrás de aquella apariencia había una realidad que el actor mantuvo en secreto durante más de 40 años.
A los 80 años, Stallone reveló que sufrió bulimia durante la época en la que filmaba Rocky III, y reconoció que su obsesión por alcanzar y conservar un determinado físico lo llevó también a consumir esteroides.
“Se convirtió en una obsesión. Muy mala. Llegó al punto en que me volví bulímico”, confesó el actor en una entrevista con The New York Times antes del estreno de I Play Rocky, una película sobre la realización del icónico filme de boxeo de 1976, protagonizada por Anthony Ippolito en el papel de Stallone.
Stallone explicó que su relación con su cuerpo fue cambiando a medida que crecían su fama y las exigencias de sus personajes. Si en la primera Rocky, de 1976, el protagonista tenía el aspecto de un boxeador más convencional, con el paso de las películas comenzó a buscar una imagen cada vez más definida.
Stallone sufrió de bulimia como consecuencia de la obsesión que tenía con su cuerpo.
Luego, con Rambo, llevó esa transformación todavía más lejos: quería construir un cuerpo que se pareciera al de “un jaguar”, ágil, agresivo y salvaje, en lugar de intentar alcanzar el volumen de otros referentes como Arnold Schwarzenegger.
La obsesión que tuvo consecuencias
El momento más extremo llegó con Rocky III. “Se convirtió en una obsesión, muy grave”, confesó el actor. “Llegó al punto de que desarrollé bulimia. Llegué a tener un 2,6% de grasa corporal… y no podía retener nada en el estómago", sumó.
Stallone también habló abiertamente del uso de esteroides. Cuando le preguntaron si había recurrido a esas sustancias para conseguir el físico que mostraba en pantalla, no intentó ocultarlo. “Nadie lo consigue sin aditivos ni drogas; no me importa lo que diga, puras tonterías”, afirmó.
Para "Rocky III", Stallone llevó su transformación física al extremo con una dieta muy restrictiva y un porcentaje de grasa corporal excepcionalmente bajo.
“Si vas a trabajar y a intentar mantenerte en forma durante seis meses seguidos y solo comes yogur y pudín, no va a suceder”, insistió. Más adelante, aclaró que llegó a abusar bastante de los esteroides y en un punto los usó en ciclos de seis semanas seguidas.
Y aunque pudo dejarlo con el tiempo, Stallone asegura que los esteroides tuvieron consecuencias irreversibles en su organismo que repercuten en su salud hasta la actualidad.
“Maltraté a mi cuerpo. Me operaron de la espalda nueve veces, del hombro dos veces, me hicieron tres fusiones cervicales. De todo”, añadió.
Sobre su salud actual, Stallone explicó: “Estoy más o menos en forma, pero tomo muchas pastillas para poder seguir adelante. El esfuerzo tuvo un precio muy alto. Si pudiera volver atrás, diría: dejá que otro lleve la batuta, no hagas tus propias acrobacias”.
Stallone reconoció que utilizó esteroides para alcanzar el físico que mostraba en pantalla.
Ésta no es la primera vez que Stallone habla de lo sacrificado que fue mantener su físico. En marzo de 2017, en una publicación en su cuenta de Instagram, recordó que durante el rodaje de Rocky III seguía una alimentación extremadamente restrictiva. “Puede que me viera bastante bien por fuera, pero por dentro era algo muy peligroso”, reconoció entonces.
Seis años después, en 2023, volvió sobre aquella etapa en una entrevista con The Wall Street Journal y reveló que las consecuencias también habían afectado sus capacidades mentales. “Me olvidaba mi propio número de teléfono. Sólo comía atún. Mi memoria estaba destruida, había desaparecido por completo”, recordó.
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