Una señora llega al teatro, pero se equivocó de día: las entradas eran para el día anterior. Sin embargo, presenta batalla: insiste en que la ubiquen. Discute, sube el tono de la voz y llama la atención de todos. Al final de la función, a la salida, el público felicita a los actores por “la escena de la señora”, como si la situación hubiera sido parte del espectáculo. Otro día, un señor llega medio borracho, se sienta y en el medio de la función saca su petaca y empieza a convidar bebida a los espectadores más próximos a él. Hasta que la seguridad del teatro lo retira de la sala. Otra vez, a la salida, el público felicita a los actores, esta vez, por la “escena del borracho”.
Ni una ni otra situación son parte de la obra. Sucedieron, como en cualquier espectáculo pueden suceder. E incomodaron a los acomodadores como cualquier acontecimiento imprevisto lo hace. Pero como la premisa de La función que sale mal -dirigida por Manuel González Gil, en el Multiteatro- es que a un grupo de actores, precisamente, la función le sale mal, el público entra en el juego de tal modo que cualquier cosa que pase es tomada como parte de la obra.
Hace diez años se estrenó Como el culo, un título que sugería algo que no era. Se trataba de un espectáculo en el que nunca se mencionaba ni una grosería. Fue, ni más ni menos, que la versión anterior de La función que sale mal, que está desde hace un año en cartel en el Multiteatro y que lleva como subtítulo: Como el culo. De aquel elenco, que también dirigió Manuel González Gil, solo están ahora Diego Reinhold y Gonzalo Suárez.
El resto fue renovado: Héctor Díaz, Fredy Villarreal, Dan Breitman, Sofía González Gil, Maida Andrenacci y Federico Ottone.
Un asesinato, un detective y un elenco que no podría hacer las cosas peor aunque lo intentara. De eso se trata La función que sale mal, de una compañía de actores que ponen todo su empeño en presentar un drama serio, pero lo que termina pasando en escena es un caos desopilante. Paredes que se caen, actores que se olvidan los textos, utilería fuera de control...
La función que sale mal se estrenó en 2012 en Londres y desde entonces, tuvo producciones en más de 30 países, incluyendo Estados Unidos, Australia, Francia, España, Alemania, México y Argentina.
El amor es más fuerte. Díaz le lleva 20 años a Andrenacci y juntos tienen una hija de seis, Eloísa. Foto: Martín Bonetto
Aquellas anécdotas las cuentan, entre risas, pero destacando la verdad escénica que logra esta exitosa pieza teatral, Héctor Díaz y Maida Andrenacci. Ellos comparten la vida -desde hace 15 años- y el escenario. Y algo más: a Eloísa, una curiosa niña de 6 años que disfruta estar entre bambalinas cuando su papá y su mamá la dejan. Esos mismos padres que asumen correr el riesgo de decirle que puede espiar el saludo final apenas asomando su cabeza detrás del decorado, para que después aparezca de repente en el escenario, saludando casi a la par de los actores.
Él tiene 60; ella, 40. Él estudió Ciencias de la Comunicación -aunque no terminó la carrera-, vendió telas y recién a los 27 años supo que quería ser actor.
Ella descubrió la actuación desde pequeña, en las clases de la escuela de Hugo Midón. Su profesora fue Nora Moseinco, quien junto a Mex Urtizberea estaba armando Magazine For Fai y allí la llevó a Maida a dar sus primeros pasos en la TV. Siempre tiene que dar explicaciones sobre su nombre, porque no falta quien le pregunta o la nombra mal. Su mamá estaba embarazada, vio una película argentina con un personaje que llevaba ese nombre y le puso Maida. “Tenemos todos nombres muy particulares”, dice haciendo alusión a sus hermanos: Gabino, Mireya y Tamino.
Maida Andrenacci comenzó su carrera en el mítico programa infantil "Magazine For Fai".
Foto: Martín Bonetto
El héroe de Troya
“Yo tengo segundo nombre”, dice él. “Soy Héctor Eduardo. Me dieron de un lado y del otro...”, bromea. “Lo que me gusta de mi nombre es que lo eligió mi hermana, que es más grande que yo y que es muy lectora y lo eligió por el héroe troyano”, cuenta el actor.
“Le llevo 20 años a ella. Pero como empecé tardíamente mi vínculo con el teatro, casi que empezamos en el mismo año”, dice Héctor. Tenía 27 años cuando en el '93 empezó a hace teatro. Y Maida, en el '95 debutó en Magazine For Fai.
Antes, Héctor no había estado ni cerca de un taller de actuación. Egresado del Carlos Pellegrini, hizo un cuatrimestre en la Facultad de Ciencias Económicas, hasta que desembarcó en Comunicación. Pero luego lo sedujeron las tablas. Al comienzo, el teatro independiente convivía con su empleo de vendedor. Hasta que su primer trabajo remunerado, en el San Martín, en el 2000, le permitió dar el salto y dedicarse sólo a actuar. Y luego, a dirigir. Héctor fue la última persona que dirigió sobre un escenario a Luis Brandoni, en ¿Quién es quién? Y celebra esa oportunidad que le dieron la vida y la profesión.
Héctor y Maida se conocieron haciendo Niní, una serie infanto-juvenil que se emitió por Telefé. Pero recién un año después “empezamos a estar juntos”, dicen. Ya siendo pareja, hicieron Valeria radioactiva, de Javier Daulte, en el Espacio Callejón. Y ahora comparten La función que sale mal. En sus recorridos sobre tablas, ambos fueron parte de títulos taquilleros; él, de Antígona en el baño, con Verónica Llinás y ella, de Tootsie, con Nico Vázquez. También recorrieron la pantalla chica. Maida hace un personaje muy singular en la divertida serie Carísima, con Julián Kartun, de quien fue compañera en Magazine For Fai.
Las dos décadas de diferencia fueron un problema en las primeras citas. “De mi lado era un tema. Por una parte sentía atracción y, por otra, tenía un prejuicio que no me permitía avanzar del todo”, dice Héctor. Y tal vez por eso fue que los primeros encuentros fueron salidas al teatro: él eligió la serie de obras de un ciclo del Centro Cultural Rojas, y hasta que no lo completaron, no hubo declaración. Eso le dio tiempo para pensar.
“Luego el prejuicio desapareció y volvió a aparecer de otras maneras. Pero ya no es un tema”, asegura. “Con el tiempo se fue acomodando todo. Ahora hay otra visión de las parejas. Tal vez hace 15 años todo era más recatado”, expresa ella.
Héctor Díaz fue el último director de Luis Brandoni en la obra "¿Quién es quién?". Foto: Martín Bonetto
“Son gente amateur en una muestra de teatro”, explica Maida sobre La función que sale mal. Mi personaje es una asistente de escena, que de repente se ve a sí misma actuando. Y Héctor tiene que hacer que es el que peor actúa”, repasa la actriz. “La gente lo pasa espectacular. La obra no habla de nada, sólo de ver la desgracia ajena, que provoca vergüenza ajena... y el público llora literalmente de risa. Es muy lindo entregar algo así, tan blanco, que hace a la gente olvidarse de todo por un rato”, agrega.
“Despierta en los adultos una mirada de niños”, acota Héctor. “Mi personaje es declaradamente el disonante. Aunque es un grupo amateur, este actor está más corrido todavía. Me costó un montón este personaje. Recién lo estoy disfrutando más este año. Me preguntaba en los ensayos dónde estaban los límites de la vergüenza propia. Hice muchas veces el ridículo a conciencia en muchas obras, pero acá era más difícil”, explica. Con el paso del tiempo encontró la forma que necesitaba su criatura.
Maida Andrenacci y Héctor Díaz. Sus primeras salidas fueron para ver teatro. Foto: Martín Bonetto
Los chicos también
A lo largo de este año de funciones, conquistaron también al público infantil. “Para muchos chicos, es la primera obra para adultos que ven”, señala el actor.
La función que sale mal es una comedia para reír a carcajadas, que hace “morir de risa” a los grandes, pero que propone un humor que también disfrutan -y es apto- para niños. Y en el tren de contar anécdotas, recuerdan el caso de una niña que “flasheó” al ver la obra, quiso volver y que le mostraran las trampas del escenario.
Luego, esa misma miniespectadora fue a ver El mago de Oz en el teatro Cervantes y sucedió que en un momento se interrumpió la función y se anunció que el escenario giratorio había sufrido un desperfecto. La niña no creyó que eso fuera cierto, sino que como en La función que sale mal, era un gag más del espectáculo. Hasta que su mamá logró convencerla de que la función había sido suspendida.
Maida filmó una serie vertical que saldrá el mes próximo; Héctor empezará a grabar en septiembre una serie para una plataforma conocida de la que no le permiten anticipar nada por el momento. Y en un par de meses empezarán a armar las valijas, porque La función que sale mal hará temporada en Mar del Plata. Y esperan que la función que sale mal siga saliendo tan bien como hasta ahora.
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