A los 99 años, y después de un fin de semana con síntomas asociados a una "gripe fuerte" según su entorno, situación que le impidió conducir su programa de televisión, Mirtha Legrand debió ser internada el domingo a la noche complicaciones en su cuadro respiratorio. Está en una habitación del tercer piso del sanatorio Mater Dei, en Palermo.
Tiene un diagnóstico de bronquitis y, mientras la tratan por esa patología, le siguen realizando estudios.
Si bien ningún integrante de su familia dio declaraciones, desde el círculo de sus allegados se confirmó que la diva fue derivada a un sanatorio para controlar mejor su sintomatología, teniendo en cuenta su edad, aunque su estado de salud general es bastante bueno. Y su actitud de trabajar, al menos una vez por semana, lo dice todo. También es una señal de su actitud ante la vida su nutrida agenda social, que la lleva a eventos, funciones teatrales, estrenos de todo tipo.
Esta vez, cumplir con esa agenda en pleno invierno le jugó una mala pasada, ya que por prescripción médica ella debía tener, como máximo, tres salidas semanales. Sólo que la última semana de agosto decidió hacer tres salidas seguidas, en las que tomó frío y, a partir de ahí, comenzaron a instalarse los síntomas que ella describió como "un resfriado".
Mirtha Legrand y Marcela Tinayre junto al empresario Martín Cabrales, Fabián Perechodnik y Gino Bogani en el encuentro junto al embajador Diego Cánepa y su familia.
No es que Mirtha sea una persona desobediente con los médicos, sólo que por sus ganas de salir y su incapacidad de negarse a la enormidad de invitaciones que le llega de todo lados le resulta difícil quedarse en su casa.
Una de las salidas la realizó a fines de agosto junto a su hija, Marcela Tinayre, y su modisto personal y amigo de la familia, Gino Bogani, entre otras figuras: fue invitada a la Embajada de Uruguay, quien el embajador Diego Cánepa la recibió junto a parte de su propia familia.
Al día siguiente de esa "escapadita social" quiso ser parte de la gala solidaria por los comedores de Margarita Barrientos, donde compartió la velada con varios famosos. Y también le sumó la grabación de su programa que se emitió el sábado 30, La noche de Mirtha, por El Trece.
Mirtha Legrand junto a Margarita Barrientos en la gala solidaria. Foto Julio Ruiz
Pero dado que la tos iba creciendo y que iban apareciendo otros síntomas respiratorios, no graves en principio, su familia y su médico le pidieron que por favor no hiciera el programa de este sábado, que se graba los viernes. Muy a su pesar aceptó faltar, verbo que "no me gusta nada".
Y debió verlo por televisión. Y el domingo, el día en el que ella reúne en su casa a sus amigos y parte de su familia para celebrar "el té de Mirtha", resolvió suspender la cita y unas horas más tarde se tomó la decisión conjunta de llevarla al Mater Dei.
Cómo fue la noche de Mirtha sin Mirtha
Más allá de que le fascine y le haga bien trabajar, Mirtha tenía armada una mesaza picante para este sábado 5 de agosto, con las abogadas del Wandagate: Ana Rosenfeld por el lado de Wanda y Elba Marcovecchio -la viuda de jorge Lanata- por el lado de Mauro Icardi.
La noche de Mirtha, por El Trece, pero sin su anfitriona habitual, promedió lo mismo que la semana pasada: 3,5 puntos. Fue una mesa caliente para Juanita, ya que dos de las cuatro invitadas eran las abogadas que saben hacer uso de las cámaras y del chicaneo mediático.
"La noche de Mirtha" quedó este sábado en manos de su nueta, Juana Viale.
Volaron dardos verbales cada dos segundos, a tal puntos que las otras dos comensales apenas su pudieron meter bocadillo: las periodistas Luciana Rubinska y Karina Iavícoli.
No entró al Top Five ni al podio del canal, ya que el programa se ubicó en el cuarto lugar.
En el arranque de la emisión, Juanita comentó que “la abuelita está con gripe (...) Se está recuperando con sus tecitos y sus ungüentos naturales”, tiró con cara de pícara, para enseguida aclarar, como corresponde: “Mentira, todos son medicamentos”.
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