Alguien tiene que decirlo: las películas de zombis son como las comedias románticas: las rige una idea troncal, y apartarse de ella suele ser tan riesgoso como poco habitual en el cine. Zona cero, de Yeon Sang-ho, el director de Train to Busan o Invasión zombi, que cumple este año una década desde su estreno, al menos le buscó una vuelta de tuerca.
Tras una inocua -je- convención de biotecnología que tiene lugar en un edificio en el centro de Seúl, en Corea del Sur, que en verdad es un enorme shopping center, un científico que se siente humillado por el CEO de una importante compañía para la que trabajó, amenaza con un acto terrorista. Descubrió un virus que transforma a los humanos de manera inmediata -bueno, después de babear un poco- en una suerte de zombis.
Kwon (Jun Ji-hyun), la científica desempleada que se las sabe todas. Fotos BF Paris
El doctor Suh, o sea el joven que siente que le robaron su trabajo, se inyectó lo que sería la cura, por lo que cuando se desate el caos, la policía y el gobierno además de cerrar el edificio lleno de zombis, querrá que el malvado doctor siga con vida.
¿A qué precio, a qué costo?
Hay unas coreografías en cuanto a las peleas y al movimiento de los zombis que son efectivas.
Para eso está la docena, si no contamos mal, de humanos que están escondiéndose en distintos locales del shopping (¿guiño a El amanecer de los muertos, secuela de La noche de los muertos vivos, de George Romero?) más o menos desde que los muertos vivientes empezaron a andar en cuatro patas, para luego caminar erguidos. ¿Qué les sucede?
La novedad que plantea el director y guionista es que los zombis no solo pueden comunicarse entre sí, sino que son un ejemplo de mente colmena, colectiva. El Dr. Suh quiso hacer una revolución en la humanidad -ni que alguien le hubiera pedido tanto- en la que la individualidad se pierde en pos de una comunicación global. Menos rencor, más sociabilidad.
Hay gente loca en todas partes del mundo.
Zombis mirando zombis en el shopping center.
Entre los 12 que intentarán salir con vida o algo de ella de ese edificio, aunque todos sabemos que no serán muchos, está Kwon, otra científica que justo, pero justo buscaba trabajo porque estaba desempleada, en la compañía del CEO que será mordido y propagará el virus. Ella se las sabe todas, o casi. Así que habrá que escucharla y en la manera de lo posible, hacerle caso.
Zona cero tiene muchas escenas de acción, de ataques, de muertes, pero también mucha, demasiada explicación en palabras. Como si se tratara de un algoritmo que machacara con que hay que decirle las cosas más de una vez al espectador, por si se levantó al baño.
Los zombis no pueden diferenciar un maniquí de un humano... al principio.
Hay personajes con historias personales, al estilo Infierno en la Torre: Kwon llega invitada por su exmarido, hay un guardia de seguridad que tiene a su hermana en silla de ruedas, otra chica sufre bullying, y así.
El problema es que no nos termina importando demasiado ninguna de ellas. Zona cero funciona cuando la acción se vuelve trepidante.
"Zona cero"
Buena
Horror. Corea, 2026. Título original: "Colony". 122'. De: Yeon Sang-ho. Con: Jun Ji-hyun, Go Soo, Ji Chang-wook y Koo Kyo-hwan. Salas: IMAX, Cinemark Unicenter y Avellaneda, Cinépolis Recoleta, Houssay y Pilar, Showcase Belgrano, Quilmes y Norcenter.
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