Pocas veces la agenda política argentina coincide tanto con la cartelera de estrenos local como ahora, gracias a lo nuevo de Gus Van Sant, La negociación, y el debate por la morosidad en deudas con intereses altos contraídas con las fintech.

La última película del director de En busca del destino reconstruye el caso real de Tony Kiritsis, un hombre de clase media que hace medio siglo, furioso al sentirse estafado con un préstamo que ya no puede seguir pagando, decidió acercarse a la financiera acreedora y secuestrar al hijo del dueño, máxima autoridad presente con la que se topó en las oficinas.

Bill Skarsgård como el protagonista, harto de estar harto. Fotos: Moving Pics

Un secuestrador que se siente estafado

Tony aprovechó un alambre para atar su escopeta al cuello de su secuestrado y, gracias a la amenaza permanente de este dispositivo, consigue trasladar a la víctima frente a los ojos de la policía, que nada puede hacer porque el arma podría dispararse ante el mínimo movimiento, incluso un tropezón, del secuestrador que sostiene el gatillo.

La tensión se profundiza en casa del secuestrador, cuando Tony blanquea ante la policía que puso explosivos en puertas y ventanas de su hogar, y anuncia por radio una lista de demandas absurdas que incluyen la cancelación del cuestionado préstamo, una fortuna millonaria para resarcir daños, la disculpa pública del padre de su víctima y, por supuesto, inmunidad frente a esta seguidilla de delitos.

El personaje de Al Pacino conecta directamente "La negociación" con "Tarde de perros".

Sin perder jamás el sentido del humor, Van Sant se inspira aquí en el documental de 2018 sobre el mismo caso, Dead Man’s Line, pero incorpora a la historia un par de personajes pintorescos a la medida de la película, a quienes utiliza como metáforas del rol de los medios y del capitalismo. Bill Skarsgård se pone en la piel de Tony, un protagonista mucho más complejo que los villanos Pennywise, el payaso que interpreta en la saga It, o el Conde Orlok al que dio vida en Nosferatu. Kiritsis es tan violento como ambiguo y el actor sueco consigue transmitir una desesperación e impotencia desoladoras.

Colman Domingo, DJ, y Al Pacino, desaforado

En personajes secundarios clave se pueden encontrar a Colman Domingo como un carismático DJ que Tony elige como interlocutor para que el mundo escuche su furiosa versión del caso y un desaforado Al Pacino como padre de la víctima y blanco original del secuestrador por ser el dueño de la financiera prestamista.

Pacino conecta directamente a La negociación con Tarde de perros, película estrenada dos años antes del caso real aquí narrado de la que Van Sant se muestra como deudor absoluto, incluso más allá de la estética setentosa. Tanto este Tony como aquel Sonny comparten la idea de una toma de rehenes en busca de efectivo, sí, pero sobre todas las cosas con el fin de un reconocimiento social esquivo. Los dos secuestradores utilizan a los medios para dar a conocer sus causas y mostrarse como víctimas ante la audiencia.

Bill Skarsgård, como Tony, tiene un papel mucho más complejo que el de "It" o "Nosferatu".

Ese reconocimiento público es aprovechado con ironía por Van Sant, que así se acerca también a Poder que mata, otro gran clásico de aquella época también de Sidney Lumet que pone el foco en los medios. El cineasta le propone al público un “delincuente decente”, como Kelly Reichardt en la reciente Mente maestra, pero cada uno mantiene un acercamiento personal distinto al género, además de sostener su propia mirada sobre la cuestión de clase de sus protagonistas.

Tony se siente traicionado por el sueño americano tras una vida dedicada exclusivamente al trabajo y, más que una explicación, exige una disculpa. El secuestrador no concibe haber sido engañado por el sistema mismo y necesita ponerle un cuerpo a su frustración, aquí encarnada por el personaje de Pacino en representación del capitalismo entero. Tony no es un revolucionario y en cada máxima que escupe furioso en las entrevistas radiales expresa la desilusión de un hombre de clase obrera a quien le negaron la tierra prometida sin justificación válida. Van Sant tiene una mirada compasiva por aquellos deudores que se cayeron del sistema sin siquiera ser escuchados y La negociación les regala un final reivindicatorio.

“La negociación”

Muy buena

Thriller. Estados Unidos, 2025. Título original: “Dead Man's Wire”. 104’. De: Gus Van Sant. Con: Bill Skarsgård, Dacre Montgomery, Colman Domingo y Al Pacino. Salas: Cinemark Abasto, Cinépolis Avellaneda, Showcase Belgrano, Multiplex Belgrano.

POS