El empate dejó gusto a poco para Boca, más allá de que se trató de un punto de visitante y ante un rival que siempre cuesta. No obstante, hay una estadística que lo interpela. Sobre todo, a Juan Román Riquelme, cuya gestión del fútbol está a punto de cumplir 7 años y ya da un comezón entre los hinchas, valga el juego de palabras con el dicho popular. El duelo ante Racing en el Cilindro fue el 51° clásico desde que llegó al poder, en diciembre de 2019 como parte de la fórmula que encabezó Jorge Amor Ameal. Y la cosecha en el mano a mano con el resto de los grandes es magra: apenas ganó 12 veces.
Sí, Boca perdió más clásicos (17) de los que ganó y el porcentaje de efectividad en estos partidos que el hincha espera con ansiedad es deficitario, ya que consiguió el 37,9% de los puntos (57 sobre 153 posibles). Y si se analiza exclusivamente el registro de Rodolfo Arruabarrena, el técnico también está en el debe. Si se toman los dos ciclos, ya son 16 partidos con solo 3 victorias (5 empates y 8 derrotas). A Racing nunca le pudo ganar, pero este domingo al menos no perdió, algo que no había sucedido las cuatro veces anteriores que lo enfrentó, entre 2014 y 2015 con sendas victorias de la Academia.
De hecho, con su adversario celeste y blanco tiene el peor registro de 2020 a la actualidad: de 19 partidos disputados, solo ganó 3. Además, hubo 9 empates y 7 derrotas (31,8% de eficacia). En duelos de eliminación directa, también sacó ventaja Racing con 4 sobre 3 disputados. El último se dio en el Torneo Clausura del año pasado, cuando le ganó 1 a 0 en las semifinales con un gol de Maravilla Martínez.
Maravilla Martínez le gana a Ayrton Costa y le da el triunfo a Racing en el Clausura 2025.
Foto: EFE
De los últimos 14 clásicos, Boca solo se impuso en dos ocasiones y ambas fueron ante River de la mano de Claudio Ubeda. Fue el 25 de noviembre del año pasado, 2 a 0 en la Bombonera con goles de Exequiel Zeballos y Miguel Merentiel, y el 19 de abril en el Monumental, 1 a 0 con el gol de Leandro Paredes de penal.
Así y todo, en el período Riquelme, los números son parejos. De 15 enfrentamientos con su rival de banda roja, ganó 5, empató 5 y perdió 5 (44,4% de eficacia). En duelos de eliminación directa, saca ventaja con 6 sobre 5. Especialmente, en el primer tramo del ciclo de Román, cuando era el vicepresidente y líder del disuelto Consejo de Fútbol. Volverán a cruzarse el 1° de noviembre a orillas del Riachuelo.
Con Independiente y San Lorenzo jugó menos partidos. Fueron 9 con el Rojo, con 2 victorias para cada uno y 6 empates, pero solo un choque de playoffs en el que se impuso el equipo de Avellaneda. Fue 1 a 0 por los cuartos de final del Torneo Apertura 2025 y ganó el conjunto que entonces dirigía Gustavo Quinteros con un gol del colombiano Alvaro Angulo. La eficacia fue del 40%. Con el Ciclón, en cambio, se enfrentó 7 veces. Hubo 2 triunfos xeneizes y 3 azulgranas, con una cosecha de 38,8%.
Con River el balance no da negativo: 5 ganados, 5 perdidos y 5 empatados.
Foto: Maxi Failla
“Los clásicos se ganan. La alegría que uno le da al hincha cuando se gana el clásico es inmensa. Le cambia el ánimo a la gente”, dijo Riquelme y sus palabras quedaron grabadas a fuego. Justamente, es uno de los puntos débiles de su gobierno, que tiene varios flancos abiertos, entre ellos una sequía de títulos que ya lleva tres años y medio.
Hay un lado B que tiene que ver con el ciclo de Arruabarrena, independientemente de los clásicos y que viene de arrastre en 2026 con malos resultados deportivos. En definitiva, la Sudamericana es un certamen consuelo teniendo en cuenta la eliminación de la Libertadores en la fase de grupos.
A pesar de que hubo una evolución en el juego del equipo desde que el Vasco asumió el control del plantel, y se logró llegar a los cuartos del torneo internacional y los octavos de la Copa Argentina, en el Clausura apenas sumó 7 de los 18 puntos disputados. Hoy, está afuera de los playoffs en el Grupo A y afuera de la máxima contienda continental de 2027, ya que se ubica en el sexto puesto de la tabla anual.
Arruabarrena tiene claro que tiene mucho por mejorar. Lleva apenas 11 partidos (6 victorias, 4 empates y una derrota), pero Boca es exigente y el calendario, muy apretado. Sin ir más lejos, se viene Lanús el viernes y el miércoles, Vélez por la Copa Argentina.
“Falta muchísimo para el equipo que pretendo. Jugamos bien, pero no me conformo. Estamos en Boca y no podemos conformarnos, tenemos que ganar, tratar de ser protagonistas en todos los torneos y saber que tenemos un semestre cargado de muchos partidos, de muchas concentraciones. De la cabeza y físicamente vamos a tener que estar muy bien y el juego lo tenemos. Tengo buen pie, pero tenemos que ganar, sin que sea presión, pero es una obligación. Estamos en uno de los clubes más importantes del mundo y eso lo sabemos y asumimos”, reflexionó el Vasco, que conoce como pocos el paño azul y oro y sabe que no hay margen para más fracasos.
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